Iberdrola entra en Finlandia con la compra del 80% de Caruna, una red de distribución de 89.000 kilómetros
La eléctrica española desembolsará alrededor de 2.000 millones de euros para tomar el control del mayor distribuidor de electricidad del país nórdico, una compañía valorada en cerca de 5.000 millones de euros, incluida su deuda. La operación incorpora una base de activos regulados de unos 2.500 millones y una infraestructura que abastece a más de 740.000 puntos de suministro.
Iberdrola ha alcanzado un acuerdo para adquirir el 80% de Caruna, el principal operador de redes de distribución eléctrica de Finlandia. La transacción supone la entrada del grupo español en el país nórdico y valora el conjunto de la compañía en cerca de 5.000 millones de euros, incluida la deuda financiera. Los fondos de pensiones AMF y Elo conservarán conjuntamente el 20% restante.
La operación no comprende la red nacional de transporte de electricidad, que continúa bajo la responsabilidad de Fingrid, sino las infraestructuras regionales y locales encargadas de llevar la energía hasta viviendas, comercios, industrias y otros consumidores. En el sistema finlandés, estas redes operan generalmente entre 0,4 y 110 kilovoltios y se conectan a la red mallada de alta tensión gestionada por el operador del sistema.
Caruna dispone de aproximadamente 89.300 kilómetros de líneas y cables y suministra electricidad a alrededor de 1,5 millones de personas, más del 20% de la población finlandesa. La empresa cuenta con más de 740.000 clientes, distribuye unos 12,1 TWh anuales y tiene conectados a sus redes alrededor de 2,3 GW de capacidad de generación, de los que el 84% corresponde a fuentes renovables.
Red soterrada y resistente
Uno de los principales valores técnicos de la infraestructura es su elevado grado de soterramiento. Cerca del 67% de la red está formada ya por cables subterráneos, una característica especialmente relevante en un territorio expuesto a nevadas, fuertes vientos, tormentas y caída de árboles sobre las líneas aéreas. Caruna ha destinado desde 2013 más de 2.200 millones de euros a reforzar la red y aumentar su resistencia frente a fenómenos meteorológicos, reduciendo significativamente el número y la duración de las interrupciones del suministro.
La compañía opera mediante Caruna Oy y Caruna Espoo Oy en 77 municipios, de los que es el distribuidor principal en 57. Su ámbito se extiende desde Hanko, en el extremo sur del país, hasta Posio, en el norte, e incluye zonas próximas a Helsinki, Espoo y Joensuu. La combinación de redes urbanas y rurales obliga a aplicar soluciones técnicas diferentes: mayor densidad de canalizaciones y centros de transformación en las áreas metropolitanas y grandes longitudes de red para atender poblaciones dispersas en las zonas rurales.
Iberdrola prevé invertir entre 200 y 300 millones de euros anuales en la modernización, digitalización y ampliación de las infraestructuras. Caruna incorpora al grupo una base de activos regulados de unos 2.500 millones de euros y una cuota próxima al 21% del mercado finlandés. El marco regulatorio vigente hasta 2031 ofrece, según las estimaciones presentadas por Iberdrola, una rentabilidad sobre fondos propios cercana al 8% y permitiría que la adquisición contribuya positivamente al beneficio desde su primer ejercicio completo.
Previsión de crecimiento
Desde el punto de vista de la ingeniería eléctrica, el principal desafío será preparar la red para un crecimiento acelerado de las cargas. La expansión de los centros de datos, la electrificación de la calefacción y del transporte, las nuevas instalaciones industriales, la producción distribuida y los sistemas de almacenamiento exigirán reforzar líneas, subestaciones, protecciones y sistemas de control. Las previsiones elaboradas por Caruna apuntan a que el consumo en sus zonas de distribución podría aumentar entre un 50% y un 100% hasta 2034, mientras que la demanda máxima en Espoo podría crecer un 179% antes de 2030.
La adquisición se encuadra en la estrategia de Iberdrola de concentrar una parte creciente de sus inversiones en redes reguladas. Durante el primer semestre de 2026, el grupo destinó cerca de 4.400 millones de euros a este negocio, un 42% más que un año antes, y elevó su base global de activos regulados hasta aproximadamente 55.000 millones. La compra de Caruna permitirá reinvertir parte de los recursos obtenidos con la venta de las centrales térmicas de Iberdrola en México en una infraestructura con ingresos regulados y necesidades sostenidas de inversión.
El desembolso por el 80% del capital será de unos 2.014 millones de euros. Aproximadamente 1.014 millones se abonarán al cierre y otros 1.000 millones quedarán diferidos durante los 30 meses siguientes. La operación está condicionada a las autorizaciones sobre inversión extranjera en Finlandia y al control europeo de concentraciones y subvenciones extranjeras. El cierre se espera para finales de 2026 o el primer trimestre de 2027, sin que el cambio de accionista deba alterar la actividad, los contratos, el empleo o las inversiones actualmente en marcha.
