El consumo de cemento crece un 7,5% en el primer semestre, pero el sector anticipa una desaceleración

El consumo de cemento crece un 7,5% en el primer semestre, pero el sector anticipa una desaceleración
La demanda alcanzó los 8,35 millones de toneladas hasta junio, impulsada por la edificación y la obra civil. Sin embargo, la agrupación de fabricantes de cemento de España, Oficemen, prevé que el crecimiento se modere durante la segunda mitad del ejercicio, mientras las exportaciones mantienen una caída superior al 15% por los costes energéticos y la pérdida de competitividad industrial.

El consumo de cemento en España aumentó un 7,5% durante el primer semestre de 2026 respecto al mismo periodo del año anterior y alcanzó los 8,35 millones de toneladas. El mercado incorporó así 580.814 toneladas adicionales, confirmando la recuperación de la demanda interna vinculada a la construcción de viviendas, la edificación no residencial y la ejecución de infraestructuras.

La evolución volvió a ser positiva en junio, cuando se consumieron 1.562.747 toneladas, un 9% más que en el mismo mes de 2025. En términos absolutos, el incremento mensual fue de 129.232 toneladas. El avance permite dejar atrás la ligera contracción del 0,3% registrada en mayo y consolida un primer semestre favorable, aunque marcado por un comportamiento irregular: tras un inicio de año débil, marzo y abril registraron crecimientos de dos dígitos antes del retroceso puntual de mayo.

Los datos acumulados de los últimos doce meses también mantienen una evolución positiva. Entre julio de 2025 y junio de 2026, el mercado español consumió 17,23 millones de toneladas de cemento, un 12% más que en el periodo anual precedente. No obstante, este crecimiento es cuatro décimas inferior al registrado al cierre de mayo, una primera señal de que la expansión comienza a perder intensidad.

Ralentización de la licitación pública

Oficemen prevé que la demanda se enfríe durante la segunda mitad del ejercicio y que 2026 termine con un crecimiento próximo al 2%, hasta alrededor de 17 millones de toneladas. La moderación responderá, en parte, al efecto estadístico de comparar los próximos meses con un segundo semestre de 2025 especialmente fuerte, pero también a la finalización de numerosos proyectos financiados mediante el programa europeo Next Generation y a la posible ralentización de la licitación pública conforme se aproxima el ciclo electoral de 2027.

La previsión supone reducir en un punto la estimación realizada por la patronal a comienzos de año. El escenario manejado por los fabricantes contempla unos 150.000 visados de vivienda, 5,6 millones de metros cuadrados de edificación no residencial y una inversión en infraestructuras cercana a los 13.000 millones de euros. La evolución del cemento dependerá, sin embargo, no solo de la licitación anunciada, sino de su transformación efectiva en proyectos adjudicados, obras iniciadas y hormigón puesto en obra.

El cemento constituye uno de los indicadores más inmediatos de ejecución material. A diferencia de las estadísticas de licitación o de visados, su consumo refleja la entrada real de los proyectos en fases intensivas en hormigón, como cimentaciones, estructuras, firmes, túneles, puentes, presas, conducciones y otras infraestructuras. Oficemen estima que aproximadamente el 56% de la demanda está vinculada a la edificación y el 44% restante a la obra civil, donde las actuaciones en carreteras han mostrado un comportamiento especialmente dinámico.

Lejos de normalizar su nivel de actividad

Pese al crecimiento del mercado nacional, el sector continúa lejos de considerar normalizado su nivel de actividad. Los fabricantes sostienen que España debería superar los 20 millones de toneladas anuales para responder al déficit de vivienda y a las necesidades de conservación, ampliación y adaptación de sus infraestructuras. Los 17 millones previstos para este ejercicio permanecen, además, muy por debajo de la media histórica de unos 22 millones de toneladas registrada desde 1960 y en niveles similares a los existentes hace cuatro décadas.

La mejora de la demanda interna contrasta con el deterioro del comercio exterior. Las exportaciones de cemento y clínker descendieron un 15,4% entre enero y junio, hasta 1.945.191 toneladas, lo que supone una pérdida de 353.708 toneladas respecto al primer semestre de 2025. Solo en junio, las ventas exteriores retrocedieron un 11,5%, hasta 357.194 toneladas. En el conjunto de los últimos doce meses, la caída fue del 14,9%, con 4,14 millones de toneladas exportadas.

Oficemen considera que esta pérdida de mercados tiene un carácter estructural. Las exportaciones españolas se han reducido desde cerca de diez millones de toneladas en 2016 hasta aproximadamente 4,5 millones en 2025. La patronal atribuye esta evolución al elevado coste de la electricidad, a la competencia de fábricas situadas en el norte de África y otros mercados con menores costes industriales y a la pérdida de competitividad de las plantas españolas, especialmente en un sector intensivo en energía térmica y eléctrica.

La industria reclama por ello medidas que reduzcan su factura energética y faciliten las inversiones necesarias para descarbonizar la producción. La fabricación de clínker, componente fundamental del cemento, requiere hornos que trabajan a temperaturas próximas a los 1.450 grados y genera emisiones tanto por el combustible empleado como por la propia descomposición química de la piedra caliza. El reto para las plantas españolas consiste en acometer inversiones en combustibles alternativos, eficiencia energética, sustitución del clínker y captura de carbono sin perder capacidad frente a productores extracomunitarios.

Redacción

Redacción

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *