Gobierno y autonomías rechazan la propuesta de la PAC y Feijóo anuncia un Libro Blanco para el medio rural
El debate sobre el futuro del campo español se ha intensificado este lunes con dos grandes movimientos en paralelo: por un lado, el rechazo unánime del Ministerio de Agricultura y de los consejeros autonómicos a la nueva propuesta de la Política Agraria Común (PAC) presentada por la Comisión Europea, y por otro, el anuncio del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, de la elaboración de un Libro Blanco para el medio rural junto a las organizaciones agrarias.
En un consejo consultivo presidido por Luis Planas, el Gobierno y las comunidades autónomas coincidieron en que el plan de Bruselas para el periodo 2028-2034, que integra la PAC y el Fondo Europeo Marítimo y Pesquero en un megafondo, resulta “insatisfactorio”. Temen que suponga un recorte del 23% de los recursos, pérdida de fondos específicos para pagos directos y desarrollo rural y mayor incertidumbre para los agricultores. El ministro pidió una estrategia conjunta frente a la Comisión, de cara al Consejo de Ministros de Agricultura de la UE del 22 y 23 de septiembre en Bruselas.
Desde las comunidades se expresaron quejas concretas: el País Vasco alertó de la falta de datos claros sobre cuantías y distribución, La Rioja defendió que el presupuesto debe ser como mínimo el actual, Valencia denunció un impacto de 52 millones menos y 28.000 agricultores afectados, y Extremadura advirtió del riesgo de romper el carácter común de la PAC. Andalucía, primer receptor de ayudas, reclamó mayor previsión en el debate.
Mientras tanto, en un acto en Membrilla (Ciudad Real), Alberto Núñez Feijóo anunció la puesta en marcha de un Libro Blanco para el desarrollo del medio rural, elaborado de la mano de las organizaciones agrarias y un equipo coordinado por: Carmen Crespo (eurodiputada y exconsejera andaluza), Mercedes Morán (consejera extremeña de Agricultura), Milagros Marcos (diputada nacional por Castilla y León) y Rosa Quintana (senadora y exconsejera gallega de Pesca).
Feijóo defendió que el PP es el partido que “nació en los pueblos” y rechazó lo que denominó «ecologismo de salón» y «ruralismo de pancarta». Además, presentó un decálogo de medidas que incluye: reducir burocracia con una ley de simplificación administrativa, beneficios fiscales para el campo, defensa de una PAC “menos ambiental y más agraria”, un plan integral para el sector forestal, un Plan Nacional del Agua, políticas de inmigración regular y apoyo al relevo generacional.
El doble pulso —del Gobierno frente a Bruselas y del PP con su propuesta alternativa— evidencia que el campo será uno de los grandes ejes políticos y económicos de los próximos meses, con la PAC y la gestión del medio rural en el centro del debate.
