Ferrovial recurre a Ineco para el diseño del AVE británico y reaviva la polémica por la ingeniería pública española
La participación de Ineco en el diseño de la alta velocidad británica dentro de un contrato liderado por Ferrovial vuelve a poner en cuestión el papel de la ingeniería pública española, cuya expansión internacional se apoya, según denuncia el sector privado, en un modelo de competencia profundamente desequilibrado.
La adjudicación a Ferrovial de nuevos trabajos en el desarrollo de la alta velocidad británica HS2 ha incorporado un elemento especialmente controvertido para el sector de la ingeniería española: la participación de la empresa pública Ineco como socio técnico para el diseño del proyecto. La decisión, que en términos estrictamente técnicos refuerza la presencia española en uno de los mayores programas ferroviarios de Europa, ha reabierto sin embargo un debate de fondo sobre las reglas de competencia en el mercado nacional.
El contrato en cuestión se enmarca en el macroproyecto HS2, la línea de alta velocidad destinada a conectar Londres con Birmingham en su primera fase, con trenes que podrán alcanzar velocidades de hasta 360 km/h y que forma parte de un programa global valorado en decenas de miles de millones de libras. En este contexto, Ferrovial, en consorcio con la británica BAM, se ha adjudicado trabajos clave para el diseño y construcción de la superestructura de vía en un tramo de más de 200 kilómetros entre Old Oak Common y Birmingham Curzon Street, incluyendo también logística, pruebas y puesta en marcha.
Es precisamente en esta fase de diseño donde entra Ineco, incorporada por Ferrovial como ingeniería de apoyo para el desarrollo técnico del proyecto. Aunque no se trata de una adjudicación directa a la empresa pública, su participación resulta determinante en ámbitos como la definición de soluciones constructivas, la optimización del trazado o la integración de sistemas ferroviarios, consolidando su papel como socio técnico en uno de los contratos más relevantes del sector ferroviario europeo.
A primera vista, la operación podría interpretarse como un ejemplo de colaboración entre empresas españolas en el exterior. Sin embargo, el sector privado lleva años denunciando que este tipo de situaciones no son neutrales, sino la consecuencia directa de un modelo profundamente distorsionado en el mercado doméstico. La clave está en que Ineco, como medio propio de la Administración, dispone de un flujo constante de encargos públicos en España sin necesidad de concurrir a licitaciones abiertas, lo que le permite mantener una estructura sobredimensionada y altamente cualificada financiada, en gran medida, con recursos públicos.
Ventaja estructural
Esa ventaja estructural es la que, según Tecniberia, se traslada después al mercado internacional. Empresas privadas que compiten en igualdad formal con Ineco en proyectos como el HS2 lo hacen, sin embargo, en condiciones de partida muy distintas. Mientras ellas han tenido que desarrollar su capacidad técnica en un entorno competitivo, la ingeniería pública lo ha hecho apoyándose en un mercado cautivo, lo que le permite ofrecer servicios altamente cualificados sin asumir los mismos riesgos empresariales.
La paradoja alcanza aquí su máxima expresión: una empresa privada española como Ferrovial, que ha ganado el contrato en Reino Unido en competencia internacional, termina recurriendo a una empresa pública española cuya fortaleza competitiva se ha construido, en buena medida, fuera de las reglas del mercado. No se trata, por tanto, de una simple colaboración empresarial, sino de la exportación de un modelo que, según el sector, distorsiona la competencia desde su origen.
Las críticas se intensifican si se analiza el contexto nacional. Las ingenierías privadas denuncian que, mientras ellas compiten en concursos con fuertes bajas económicas, Ineco recibe encargos directos de la Administración mediante la figura de medio propio, sin presión competitiva y con tarifas garantizadas. Este sistema no solo reduce el volumen de negocio disponible, sino que además limita la capacidad del sector privado para invertir, innovar y mantener su posicionamiento internacional.
Socio preferente
A ello se suma un elemento especialmente controvertido: la propia dinámica de colaboración. En no pocos casos, sostienen las empresas del sector, Ineco actúa como integrador o socio preferente en grandes proyectos, capturando parte del valor añadido que en condiciones de mercado abierto recaería directamente en las ingenierías privadas. El resultado es un círculo vicioso en el que la empresa pública refuerza su posición tanto en España como en el exterior, mientras el tejido empresarial pierde peso relativo.
El caso del contrato británico es especialmente significativo porque se produce en uno de los mercados más competitivos y exigentes del mundo. El HS2 no es solo un proyecto ferroviario, sino un escaparate global de capacidades técnicas, en el que participan las principales ingenierías y constructoras internacionales. Que Ineco forme parte de este proyecto es, sin duda, un éxito desde el punto de vista técnico. Pero también, según denuncian las patronales, una prueba más de un modelo que permite a la ingeniería pública jugar con ventaja.
En definitiva, la participación de Ineco en el contrato de Ferrovial en Reino Unido no puede entenderse únicamente como una noticia positiva de internacionalización. Es también el reflejo de un problema estructural no resuelto en España: la coexistencia de una empresa pública que compite en el mercado con privilegios de origen. Y mientras ese desequilibrio persista, cada nuevo contrato internacional en el que participe Ineco seguirá siendo celebrado fuera y cuestionado dentro.
