España y los semiconductores: claves para no quedarse atrás en tecnología
Tenemos oportunidades de crecer en diseño, fabricación, reciclaje y talento, pero se necesita una estrategia clara, coordinación entre instituciones y más especialistas para jugar un papel importante en Europa y asegurar la independencia tecnológica.
La industria de los semiconductores (chips y circuitos integrados) se ha vuelto clave a nivel mundial porque está en el corazón de tecnologías como la inteligencia artificial, telecomunicaciones, coches, defensa, medicina y exploración espacial. Por eso, muchos países están invirtiendo fuerte para no quedarse atrás.
La Fundación Cotec ha publicado un informe titulado Semiconductores. Descubrimiento de oportunidades en el sector estratégico de los semiconductores en España, producto de un grupo de trabajo, compuesto por 22 empresas y administraciones públicas que son miembros de Cotec, liderado por la Comunidad de Madrid y Telefónica.
El documento, redactado por la catedrática del área de Ciencia de Materiales e Ingeniería Metalúrgica de la Universidad Complutense de Madrid Ana Isabel Cremades, concluye con una batería de 75 propuestas para evitar que España quede al margen del desarrollo de la industria de los semiconductores. “Si no se garantiza el acceso a estos componentes, España afronta riesgo de desindustrialización o de quedar relegada en los nuevos nichos tecnológicos”, dice la autora.
El estudio identifica que España tiene potencial en áreas como el diseño de chips, testeo y ensamblaje, fotónica, semiconductores de alta potencia, producción sostenible de materiales, reciclaje de electrónicos y desarrollo de talento.
Pero también hay problemas: las instituciones no siempre trabajan coordinadas, hay poca masa crítica, trámites lentos, falta de especialistas y no existe una estrategia nacional clara que se cumpla de verdad. El talento es el mayor cuello de botella, pero también la clave para avanzar, y ya hay algunas iniciativas como el PERTE Chip para fomentarlo.
El informe propone nueve ejes para mejorar:
- Tener una gobernanza nacional estable y con capacidad de ejecutar decisiones.
- Incluir defensa y seguridad en la estrategia del sector.
- Fortalecer la investigación y la conexión con la industria.
- Desarrollar capacidades industriales diferenciales, enfocándose en diseño, fabricación y tecnologías emergentes.
- Apoyar start-ups y facilitar su crecimiento.
- Hacer de España un referente en sostenibilidad y economía circular en hardware.
- Mejorar incentivos fiscales para la I+D.
- Crear políticas ambiciosas de talento y formación.
- Coordinar a nivel regional con comunidades autónomas y ayuntamientos.
Además, se recomienda que España se integre más en las cadenas de valor europeas, participe en consorcios estratégicos y aproveche programas europeos como el IPCEI. También se sugiere una gobernanza sólida con un órgano interministerial, una posible Alianza Nacional de Semiconductores y una Estrategia Nacional de largo plazo, más allá del PERTE.
En defensa, se propone fomentar chips específicos, fotónica, tecnologías cuánticas, sensores resistentes y computación de alto rendimiento. La ciencia española necesita conectarse mejor con la industria, generar propiedad intelectual y fortalecer centros de excelencia, incubadoras deep-tech y start-ups.
Por último, la sostenibilidad es vista como ventaja competitiva: aprovechar materiales estratégicos, reciclaje electrónico y diseño ecológico de chips. Se recomienda coordinar clústeres regionales, impulsar compra pública de innovaciones y construir una “marca-país” que una los activos regionales en una estrategia común.
En resumen: España necesita una Estrategia Nacional de Semiconductores que piense a largo plazo, con inversión constante, coordinación de todos los actores y que nos permita jugar un papel relevante en Europa y asegurar nuestra independencia tecnológica en un mundo que avanza muy rápido.
