España pisa el acelerador en materia de defensa

España pisa el acelerador en materia de defensa
Tras años quedando por debajo del compromiso de la OTAN y la Unión Europea, el  Plan Industrial y Tecnológico de Seguridad y Defensa movilizará 10.471 millones de euros en 2025. El objetivo: modernizar el Ejército, reforzar la ciberseguridad, responder mejor a emergencias y, de paso, crear miles de empleos en todo el país.

En los últimos meses, el contexto internacional ha cobrado nuevas dosis de volatilidad e incertidumbre. A la beligerancia rusa y creciente proliferación de amenazas híbridas, se han sumado un incremento de la violencia en otras regiones del mundo, como el Sahel, y un giro drástico en la política exterior de los Estados Unidos. Estos acontecimientos obligan a Europa a asumir un papel más activo en su propia defensa y seguridad, y a desarrollar ciertas capacidades tecnológicas, industriales y militares de las que había prescindido hasta el momento. La Comisión Europea ha presentado una estrategia común que incluye medidas como las compras conjuntas, proyectos comunitarios en innovación e industria, y propuestas para movilizar hasta 800.000 millones de euros adicionales. Al mismo tiempo, los estados miembros pidieron a España que cumpliera con el compromiso que adquirió en la Cumbre de Gales de 2014 de alcanzar el 2% del PIB en inversión en seguridad y defensa. En 2024, España había invertido el 1,43% de su PIB, lo que duplicaba la inversión realizada en 2018 en términos corrientes, pero seguía siendo un 0,6% inferior a las exigencias de la OTAN. No ha sido hasta este verano y gracias a el Plan Industrial y Tecnológico para la  Seguridad y la Defensa aprobado en abril de 2025, cuando España, según las estimaciones a junio de 2025 de la OTAN, ha aumentado el gasto total en defensa hasta alcanzar el objetivo del 2%.

¿Qué propósito tiene el Plan?  

El Plan persigue cinco objetivos prioritarios:

1. Modernizar nuestras capacidades de defensa y disuasión para garantizar la seguridad de nuestra ciudadanía y territorio ante el cambio geopolítico y las nuevas amenazas híbridas.

2. Consolidar el papel de España como un miembro fiable y central de la Unión Europea y contribuir al desarrollo de un espacio comunitario de seguridad y defensa que sea puntero y autónomo y que pueda hacer frente a sus enemigos sin depender de terceros países.

3. Impulsar una nueva ola de innovación, desarrollo y formación en torno a las tecnologías duales que ayude a consolidar la buena marcha de nuestra economía y la modernización de nuestro tejido productivo.

4. Fomentar el crecimiento y la internacionalización de un tejido industrial de seguridad y defensa que conecte a grandes empresas y pymes españolas y contribuya a eliminar las dependencias externas de Europa bajo el principio de la autonomía estratégica abierta.

 5. Favorecer la cohesión territorial mediante la creación de nuevas industrias y empleos en todas las Comunidades Autónoma Para financiar el gasto se recurre al buen desempeño de nuestra economía; el empleo de créditos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, que permite reasignar parte de los fondos no ejecutados; y a  las reasignaciones de partidas no ejecutadas. Con estos mecanismos, España podrá financiar el ejercicio de 2025 sin acometer subidas impositivas, comprometer partidas de gasto social o incurrir en un mayor endeudamiento

¿A que se destinará la inversión?

Mejora de las condiciones laborales, de la preparación y del equipamiento (35 por 100)

Esta partida se dedicara a incrementar el número de efectivos, las retribuciones salariales, actualizar equipamientos, y modernizar nuestros sistemas de formación para el pilotaje. España necesita unos Ejércitos y una Armada de primer nivel y, para ello, debe dotar a sus integrantes de salarios dignos, del entrenamiento adecuado, y de las mayores condiciones de seguridad posibles.

Desarrollo y adquisición de nuevas capacidades de telecomunicaciones y ciberseguridad (31 por 100);

Las amenazas a las que se enfrenta cualquier país han cambiado y las opciones que existen para neutralizarlas, también. Por eso, se modernizaran nuestros sistemas de comunicación cifradas, adquirir nuevos satélites y radares, actualizar los mecanismos de conectividad de las fuerzas aéreas, ampliar nuestras capacidades de ciberseguridad, e invertir en productos y servicios de nube, inteligencia artificial, computación cuántica, 5G e Internet de las Cosas. Para complementar este esfuerzo, se llevarán a cabo otras acciones sin adscripción presupuestaria al Plan, como la mejora de los incentivos fiscales a la I+D de doble propósito, el reforzamiento de las Oficinas de Transferencia Tecnológica, el apoyo a los programas de doctorado industrial y cátedras de Universidad/ Empresa, y la creación de nuevos hubs de Formación Profesional.

La tercera partida se dedicara a la fabricación y compra de equipos para modernizar nuestras Fuerzas Armadas (19 por 100)

 Se quieren desarrollar nuevos vehículos de cadenas, modernizar nuestros aviones de combate, y  actualizar las fragatas clase “Álvaro de Bazán”, así como construir un nuevo buque de aprovisionamiento para reemplazar al ya obsoleto BAC Patiño. No se trata de ampliar nuestras capacidades, pero sí de modernizarlas para que sean más eficaces y segura

La cuarta se dedicará a reforzar   capacidades para la gestión de emergencias y desastres naturales, (17 por 100)

Para ello, se ampliará la flota de helicópteros de rescate y apoyo logístico, y se adquirirán nuevos vehículos lanzapuentes y aviones cisterna para la extinción de incendios, también se  fletará un nuevo buque hidrográfico. Además, se reforzarán las infraestructuras de uso polivalente ante situaciones de emergencia que afecten a la seguridad nacional.

Por último, un 3% del Plan se destinará a mejorar las condiciones de seguridad de las 16 misiones de paz que actualmente España realiza en el exterior, bajo las banderas de la Unión Europea, la OTAN o las Naciones Unidas.

¿A dónde irán a parar los recursos?

El 89% de los recursos financieros del Plan se invertirán en España y contribuirán a generar nuevas oportunidades, empresas y empleo en todas las Comunidades Autónomas del país a través de aquellos corredores industriales ya consolidados (como, por ejemplo, el aeroespacial en Madrid y Sevilla, el de helicópteros en Albacete, el de vehículos terrestres en Galicia y Asturias, o el naval en Galicia, Cartagena y Andalucía), otros en fase de consolidación (como el corredor de La Plata, que atraviesa el oeste peninsular por Asturias, Castilla y León, Extremadura y Andalucía), y nuevos hubs industriales-tecnológicos que se crearán en otras CC.AA.

 Nuestro país también será el principal receptor de la inversión productiva del Plan (ej. nuevos desarrollos industriales y tecnológicos), que supondrá alrededor de 6.008 millones de los 10.471 totales. Se estima que, de dicha inversión, 8 de cada 10 euros se ejecutarán en España; y 9 de cada 10 dentro de la UE. El euro restante se destinará a la adquisición de piezas de repuesto o componentes imprescindibles que, a día de hoy, no se producen en Europa. No obstante, el Plan está diseñado para contribuir al desarrollo de capacidades productivas propias que ayuden a España y la UE y a eliminar las dependencias en el medio plazo con el fin de  garantizar  la plena autonomía estratégica en seguridad y defensa.

Las inversiones se llevaran a cabo a través de programas como Innvierte, Programa Cervera, Programas misiones y transmisiones y compra pública de publicidad comercial.

Y por último se destinaran fondos notables a la renovación artillera. Para 2025, se asigna 300 millones de euros para obuses autopropulsados (ATP) de ruedas y la sustitución de los ATP de cadenas M-109 A5. El Ministerio de Industria anticipa 1.181 millones para obuses sobre ruedas y 1.821 millones para los de cadenas, en el marco del Programa Especial de Modernización (PEM).

Almudena Semur

Almudena Semur

Economista y Consultora

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