El yate que convierte su popa en una playa desplegable sobre el mar
El astillero italiano Azimut ha presentado el Seadeck 9, un yate de 25,6 metros cuya zona de popa se transforma mediante terrazas laterales, una piscina y una plataforma móvil situada prácticamente al nivel del agua. La embarcación combina una superestructura aligerada con fibra de carbono, propulsión mediante tres unidades orientables y sistemas preparados para reducir el consumo y el ruido durante la navegación y el fondeo.
La popa de los yates ha dejado de ser únicamente el lugar reservado para embarcar, guardar la auxiliar o acceder al agua. En los modelos más recientes se ha convertido en uno de los principales campos de experimentación de la ingeniería naval, con plataformas móviles, terrazas abatibles y mecanismos capaces de ampliar la superficie útil una vez que el barco se encuentra fondeado. El nuevo Azimut Seadeck 9 lleva esta tendencia un paso más allá al transformar su sección posterior en una playa escalonada que desciende hasta el mar.
El yate, nuevo buque insignia de la gama Seadeck del astillero italiano, tiene 25,6 metros de eslora, 6,3 metros de manga y un desplazamiento a plena carga de 76,79 toneladas. Su característica más llamativa es la denominada Fun Island, una superficie exterior de más de 60 metros cuadrados distribuida en tres niveles que integra terrazas laterales desplegables, una piscina enrasada con la cubierta y una plataforma de baño móvil.
Cuando la embarcación está navegando, estos elementos permanecen recogidos dentro de los límites del casco. Una vez fondeada, las alas laterales se abaten, la plataforma desciende hacia el agua y la cubierta de popa aumenta su anchura. El resultado es un espacio abierto de 270 grados en torno al mar que conecta la plataforma de baño, la piscina, las zonas de descanso y el salón principal sin los desniveles y separaciones habituales en una embarcación de estas dimensiones.

La piscina queda integrada en la propia cubierta y dispone de una pared transparente orientada hacia el horizonte. Dos superficies deslizantes permiten cubrirla parcialmente y convertir ese espacio en una zona para tomar el sol. Más abajo, una plataforma transformable de siete metros cuadrados puede situarse casi al nivel de la superficie marina y servir tanto como zona de baño como para botar motos de agua, tablas y otros equipos recreativos.
Desde el punto de vista técnico, el desafío consiste en integrar todos estos mecanismos sin comprometer la rigidez del casco, la estabilidad ni la estanqueidad. Las plataformas móviles necesitan actuadores, sistemas de bloqueo y sensores que garanticen que permanecen inmovilizadas durante la navegación. El diseño debe tener en cuenta, además, que la apertura de las terrazas modifica la distribución de cargas y aumenta la superficie expuesta al movimiento del oleaje cuando el barco está detenido.
El Seadeck 9 utiliza una combinación de plástico reforzado con fibra de vidrio y fibra de carbono. El carbono se emplea especialmente en las partes altas de la embarcación para reducir el peso de la superestructura. Azimut sostiene que esta tecnología puede aligerarla hasta un 30%, lo que permite aumentar el volumen interior sin elevar en la misma proporción la masa total ni desplazar excesivamente hacia arriba el centro de gravedad.

La reducción de peso es especialmente importante en un yate que incorpora grandes superficies acristaladas, terrazas móviles, una piscina y amplias zonas habitables. Cuanto mayor es la masa situada sobre la línea de flotación, más difícil resulta mantener la estabilidad transversal y limitar el balance. El empleo de materiales compuestos permite compensar parte de esas cargas y mejora también la relación entre potencia, velocidad y consumo.
El casco, de planeo y con una geometría profunda en V, ha sido desarrollado en colaboración con el estudio naval NAMES y el departamento de investigación de Azimut. La embarcación puede montar tres motores Volvo Penta de 900 caballos o, como opción, tres unidades de 1.000 caballos, acoplados a propulsores orientables IPS. Con la configuración de mayor potencia puede alcanzar hasta 30 nudos, mientras que su velocidad de crucero se sitúa en torno a 24 nudos.
A diferencia de una transmisión convencional mediante largos ejes y timones separados, el sistema IPS integra la hélice y la dirección en una unidad orientable situada bajo el casco. Esta configuración permite dirigir el empuje, mejora la maniobrabilidad a baja velocidad y facilita operaciones como el atraque mediante control por palanca. También libera parte del espacio interior ocupado normalmente por la línea de ejes y permite optimizar la distribución de las salas técnicas.

Azimut presenta el modelo como preparado para instalar el sistema de propulsión híbrida de Volvo Penta. Esta precisión resulta relevante: la primera unidad no debe confundirse con una embarcación completamente eléctrica ni con un yate que navegue siempre mediante baterías. La arquitectura está concebida para poder combinar motores térmicos, máquinas eléctricas y almacenamiento energético, pero la configuración concreta dependerá del equipamiento instalado en cada unidad.
La hibridación permite recuperar o gestionar energía de manera más eficiente y utilizar electricidad para determinados desplazamientos o servicios auxiliares, especialmente a baja velocidad. Uno de sus efectos más perceptibles no es necesariamente el aumento de la autonomía, sino la reducción del ruido y las vibraciones cuando la embarcación se encuentra fondeada.
El denominado Hotel Mode permite alimentar durante varias horas la iluminación, la climatización, los electrodomésticos y otros consumos de a bordo sin mantener permanentemente encendidos los grupos electrógenos. En un yate de recreo, donde una parte importante del tiempo se pasa detenido, disminuir las horas de funcionamiento de los generadores puede reducir tanto el consumo como los gases, el olor a combustible y el ruido transmitido a las cubiertas.
El astillero asegura que el conjunto de casco eficiente, propulsión orientable y reducción de peso permite rebajar al menos un 20% el consumo respecto a embarcaciones convencionales de masa y dimensiones equivalentes equipadas con casco tradicional y transmisión por ejes. Se trata, en todo caso, de una comparación realizada por el propio fabricante y cuyo resultado efectivo dependerá de la velocidad, el estado del mar, la carga y el perfil de utilización.

El yate dispone de una capacidad de combustible de 5.800 litros y depósitos para 1.500 litros de agua. Puede configurarse con cuatro o cinco camarotes, alojar entre ocho y diez pasajeros y transportar a tres tripulantes. Las grandes cristaleras y una puerta lateral escamoteable permiten unir el salón principal con las terrazas de popa, de manera que la zona interior pasa a funcionar como prolongación del espacio abierto.
La construcción del Seadeck 9 se ha desarrollado en Avigliana, en la región italiana del Piamonte, lejos de la costa. Es la embarcación de mayor tamaño fabricada hasta ahora en esas instalaciones, ampliadas mediante una inversión de unos 50 millones de euros. El primer ejemplar será entregado durante el verano y está previsto que realice su presentación pública en el Festival de Yates de Cannes de 2026.
Más allá del lujo y del carácter recreativo de la embarcación, el Seadeck 9 refleja una evolución reconocible en la ingeniería de los grandes yates: la búsqueda de estructuras más ligeras, sistemas de propulsión más flexibles y espacios móviles que solo despliegan toda su superficie cuando el barco se detiene. En este caso, la popa deja de ser el final de la cubierta y se convierte, mediante una sucesión de mecanismos hidráulicos y soluciones estructurales, en una pequeña playa privada suspendida sobre el mar.
