Comienza el tendido de los cables de la interconexión eléctrica submarina con Francia
Los trabajos marítimos del enlace por el golfo de Vizcaya movilizarán tres grandes buques cableros hasta abril de 2027. La infraestructura, formada por dos conexiones de corriente continua de 1.000 MW cada una, elevará la capacidad de intercambio eléctrico entre la península ibérica y Francia desde los actuales 2.800 hasta 5.000 MW.
La construcción de la primera interconexión eléctrica esencialmente submarina entre España y Francia ha entrado en una de sus fases más complejas con el despliegue de los cables de alta tensión sobre el fondo del golfo de Vizcaya. Las operaciones marítimas, iniciadas frente a la costa francesa de Capbreton, se desarrollarán mediante sucesivas campañas en aguas francesas y españolas hasta abril de 2027.
El proyecto, promovido por Inelfe —la sociedad participada al 50% por Red Eléctrica y su homóloga francesa RTE—, conectará las subestaciones de Gatika, en Vizcaya, y Cubnezais, al norte de Burdeos. La infraestructura tendrá una longitud aproximada de 400 kilómetros, de los cuales alrededor de 300 discurrirán por el fondo marino, y constituirá la primera conexión eléctrica entre ambos países trazada mayoritariamente bajo el mar.
El enlace estará formado por dos sistemas independientes de corriente continua de alta tensión, conocidos por sus siglas en inglés como HVDC. Cada uno dispondrá de una capacidad de transporte de 1.000 megavatios y utilizará dos cables, por lo que el proyecto comprende cuatro conductores principales, además de las correspondientes líneas de fibra óptica para comunicaciones, control y protección.
Corriente contínua
La corriente continua permite transportar grandes cantidades de electricidad a largas distancias con menores pérdidas que una conexión equivalente en corriente alterna y facilita el control preciso de los flujos entre dos sistemas eléctricos. Para integrarla en las redes nacionales será necesario transformar la corriente alterna en continua en la estación conversora de origen y realizar el proceso inverso en el extremo receptor.
Estas operaciones se efectuarán en las nuevas estaciones de conversión que se construyen junto a las subestaciones de Gatika y Cubnezais. El contrato para diseñarlas y ejecutarlas fue adjudicado al consorcio formado por Hitachi Energy y Vinci, mientras que la fabricación y colocación de los cables corresponde a Prysmian PowerLink y NKT. En conjunto, los contratos contemplan cerca de 1.600 kilómetros de cable HVDC, al contabilizar por separado los cuatro conductores submarinos y terrestres que integran los dos enlaces.
La primera campaña marítima comenzó con la intervención del buque cablero Monna Lisa, de Prysmian, que instaló el tramo comprendido entre la cámara de conexión terrestre de Capbreton y el mar abierto. Tras completar una primera sección de unos 12 kilómetros, el barco debe continuar las operaciones frente a Seignosse y desplegar aproximadamente 90 kilómetros de cable en dirección norte.
Cables enterrados
El dispositivo incluye también al Leonardo da Vinci, otro de los grandes buques de Prysmian, encargado de tender alrededor de 100 kilómetros desde el punto de llegada de Le Porge, en la Gironda, hacia el sur. Para el segundo enlace, NKT movilizará el buque Victoria, que trabajará en los distintos puntos de aterrizaje de la costa francesa antes de proseguir la instalación mar adentro.
El tendido no consiste únicamente en depositar el conductor sobre el lecho marino. Siempre que la naturaleza del terreno lo permita, los cables quedarán enterrados para protegerlos frente a las anclas, los aparejos de pesca, los movimientos sedimentarios y otras actividades marítimas. En las zonas donde el fondo sea demasiado duro para excavar una zanja, se recurrirá a sistemas de recubrimiento y protección mecánica.
Las maniobras requieren, además de los grandes barcos cableros, embarcaciones auxiliares para trasladar personal, prestar apoyo a los buzos y vigilar las zonas restringidas durante los trabajos. La posición del buque debe controlarse con gran precisión mientras se regula simultáneamente la velocidad de avance, la tensión del cable y el radio de curvatura para evitar daños en un elemento fabricado en tramos de decenas de kilómetros.
Uno de los mayores desafíos técnicos del trazado ha sido el cañón submarino de Capbreton, una profunda formación geológica situada frente a la costa de las Landas. Los estudios detectaron que sus pendientes y la inestabilidad de determinados sedimentos hacían desaconsejable atravesarlo directamente. La solución adoptada combina varios puntos de llegada a tierra con un tramo subterráneo en Francia que permite rodear esta zona antes de devolver la conexión al mar.
En la parte española, los cables llegarán a tierra en Lemoiz y continuarán durante unos 13 kilómetros bajo tierra hasta Gatika. La traza evita los núcleos urbanos y aprovecha principalmente pistas forestales y caminos existentes. El proyecto incluye también el desmontaje de dos antiguas líneas aéreas de aproximadamente diez kilómetros entre Gatika y Lemoiz, con el objetivo de reducir el impacto paisajístico de la nueva infraestructura.
Pruebas eléctricas y de funcionamiento
Una vez terminada la instalación de los cables, todavía será necesario completar las estaciones conversoras, realizar las uniones entre los distintos tramos y someter el conjunto a pruebas eléctricas y de funcionamiento. Inelfe prevé comenzar los ensayos a partir de 2027 y poner en servicio las dos conexiones a comienzos de 2028.
La interconexión elevará la capacidad de intercambio entre España y Francia desde aproximadamente 2.800 hasta 5.000 megavatios. Aunque no elimina por completo el déficit de conexión de la península ibérica con el resto del sistema continental, permitirá aumentar la exportación de excedentes renovables, importar electricidad cuando sea necesario y disponer de más recursos para afrontar desequilibrios o incidencias en cualquiera de los dos sistemas.
El presupuesto actualizado del proyecto asciende a unos 3.100 millones de euros, frente a una estimación inicial de 1.750 millones. Inelfe atribuye el incremento al encarecimiento de los materiales y a la limitada disponibilidad de empresas, buques y equipos capaces de ejecutar una obra de estas características. La Unión Europea ha concedido una ayuda de 578 millones a través del Mecanismo Conectar Europa y el Banco Europeo de Inversiones ha comprometido préstamos por otros 1.600 millones a Red Eléctrica y RTE.
El tendido submarino representa así el núcleo técnico de una infraestructura llamada a reducir el histórico aislamiento eléctrico de la península ibérica. Sin embargo, su capacidad efectiva no estará disponible hasta que hayan concluido los trabajos terrestres, las estaciones de conversión y las pruebas de integración en las redes de ambos países, previstas antes de su entrada en servicio en 2028.
