El terremoto de Kumamoto daña carreteras, ferrocarriles y puertos en uno de los principales polos industriales de Japón

El terremoto de Kumamoto daña carreteras, ferrocarriles y puertos en uno de los principales polos industriales de Japón
El seísmo de magnitud 7,1 registrado en la isla de Kyushu ha dejado al menos 18 muertos y 62 heridos, además de cortes generalizados en las redes de transporte, electricidad y abastecimiento de agua. Las inspecciones iniciales han detectado daños en puentes, deformaciones de vías ferroviarias y fenómenos de licuefacción en instalaciones portuarias, aunque no se han comunicado problemas en centrales nucleares ni averías graves en las principales presas.

El terremoto que sacudió ayer el suroeste de Japón ha provocado daños relevantes en las infraestructuras de la isla de Kyushu, una de las principales áreas industriales del país y un nodo estratégico para la fabricación de semiconductores, automóviles y componentes electrónicos. El movimiento, de magnitud 7,1 y con un hipocentro situado a unos 16 kilómetros de profundidad, alcanzó el nivel máximo de la escala japonesa de intensidad sísmica en varias localidades de la prefectura de Kumamoto.

El balance provisional se sitúa en al menos 18 fallecidos y 62 heridos, aunque las operaciones de búsqueda continúan en varios edificios parcialmente derrumbados. Los accidentes más graves se han producido en un centro comercial, donde el colapso de parte de una planta dejó atrapadas a varias personas, y en una fábrica papelera, en la que se desplomaron chimeneas de gran altura sobre una zona ocupada por trabajadores.

Los daños más importantes se concentran en las redes viaria y ferroviaria, los puertos y los sistemas de abastecimiento. Las autoridades japonesas han ordenado el cierre de decenas de tramos de autopistas, carreteras nacionales y vías regionales para inspeccionar puentes, túneles, terraplenes y estructuras de contención. Las primeras revisiones han identificado grietas, escalones y desplazamientos en el firme, así como deformaciones en algunos puentes y desprendimientos de laderas. Aunque Japón cuenta con una de las normativas sísmicas más exigentes del mundo, un terremoto de esta intensidad puede provocar movimientos diferenciales en los apoyos, juntas y accesos a las estructuras, incluso cuando el tablero principal conserva su capacidad resistente.

El Ministerio de Infraestructuras japonés ha comunicado el cierre de al menos 17 sectores de autopista y numerosos puntos de la red secundaria. Las autoridades todavía no han facilitado una cifra consolidada de kilómetros afectados, debido a que las inspecciones continúan y algunos tramos se abren y vuelven a cerrarse en función de las réplicas. Uno de los principales problemas es la pérdida de continuidad de la red. Daños localizados en un puente, un talud o un enlace pueden obligar a cerrar decenas de kilómetros y desviar el tráfico por carreteras con menor capacidad. Estas restricciones están afectando también al transporte de mercancías, al acceso de los equipos de emergencia y al suministro de materiales para las reparaciones.

Red ferroviaria, puertos y aeropuerto

La red ferroviaria ha sufrido igualmente alteraciones importantes. El tren de alta velocidad de Kyushu quedó inicialmente suspendido en buena parte de su recorrido, mientras que una docena de líneas convencionales interrumpieron total o parcialmente el servicio. Las inspecciones han encontrado deformaciones de vía, daños en la catenaria y desplazamientos en instalaciones ferroviarias. La recuperación del servicio requiere comprobar no solo el estado de los carriles, sino también la geometría de la plataforma, los terraplenes, los viaductos, los apoyos, los sistemas eléctricos y la señalización. En las líneas de alta velocidad, donde las tolerancias geométricas son especialmente reducidas, pequeñas desviaciones pueden obligar a mantener la circulación suspendida hasta completar las mediciones y pruebas de carga.

En los puertos, los problemas más destacados se han producido en Yatsushiro, donde se han detectado fenómenos de licuefacción del terreno, hundimientos y desniveles en las superficies situadas detrás de los muelles. La licuefacción aparece cuando un suelo arenoso saturado de agua pierde temporalmente resistencia debido a las vibraciones, lo que puede provocar asentamientos, desplazamientos laterales y daños en pavimentos, conducciones y cimentaciones. Las inspecciones portuarias han identificado escalones y deformaciones en unos 40 metros de uno de los muelles, aunque una reparación provisional ha permitido mantener parcialmente su utilización por los servicios de emergencia. En otras instalaciones portuarias se han registrado daños en grúas, carreteras interiores y pasarelas de embarque para ferris.

El aeropuerto de Kumamoto fue cerrado temporalmente para inspeccionar la pista, los sistemas eléctricos y los edificios terminales. La infraestructura pudo reabrirse tras unas horas, aunque decenas de vuelos fueron cancelados. No se han comunicado daños estructurales graves en la pista, pero las operaciones continúan condicionadas por las revisiones y por las dificultades de acceso terrestre.

Servicios básicos

El terremoto también ha afectado a las redes de servicios básicos. Hasta 48.000 suministros eléctricos llegaron a quedar interrumpidos en las primeras horas y decenas de miles de viviendas continuaban sin electricidad durante la jornada siguiente. Los daños en líneas, subestaciones y redes de distribución se están evaluando, aunque no se ha informado de averías graves en las principales centrales de generación.

La red de abastecimiento de agua ha sufrido roturas, fugas, pérdidas de presión y episodios de turbidez. En el momento de máxima afección, alrededor de 84.000 viviendas de varias prefecturas registraron problemas de suministro. La reparación de estas redes puede prolongarse más que la recuperación eléctrica, debido a la dificultad de localizar fisuras enterradas y a la necesidad de comprobar la calidad del agua antes de restablecer plenamente el servicio.

Centrales nucleares y presas

Por el momento no se han detectado anomalías en las centrales nucleares de la región. Los operadores realizaron las inspecciones automáticas y manuales previstas en los protocolos sísmicos, sin que se comunicaran alteraciones en los sistemas de refrigeración, alimentación eléctrica o confinamiento.

Las autoridades también descartaron daños significativos en las grandes presas sometidas a revisión. Sí se ha observado algún asentamiento en infraestructuras hidráulicas menores y se están inspeccionando varios taludes y zonas potencialmente inestables. Los satélites y helicópteros de emergencia han identificado posibles movimientos de ladera que deberán comprobarse sobre el terreno, especialmente ante el riesgo de que las réplicas o las lluvias provoquen nuevos desprendimientos.

El terremoto ha tenido además un impacto inmediato sobre la actividad industrial. Varias empresas de semiconductores, automoción y electrónica suspendieron la producción para revisar edificios, maquinaria y redes de suministro. Entre las compañías afectadas se encuentran fabricantes internacionales como Sony, Renesas, Honda, Toyota y TSMC.

En una fábrica de semiconductores, la ausencia de daños visibles en la estructura no basta para autorizar la reanudación. Los equipos de fabricación trabajan con tolerancias extremadamente reducidas y requieren comprobar la alineación de la maquinaria, los sistemas de aislamiento de vibraciones, las salas limpias, el suministro eléctrico y las redes de gases industriales. Estas inspecciones pueden prolongar las paradas incluso cuando los edificios han respondido adecuadamente al movimiento sísmico.

Redacción

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