El cuello de botella en la red eléctrica deja cientos de promociones sin conexión y miles de pisos en el aire

El cuello de botella en la red eléctrica deja cientos de promociones sin conexión y miles de pisos en el aire
Las denegaciones, o la imposibilidad práctica de obtener puntos de conexión eléctrica para nuevas promociones de vivienda se han convertido en una alerta recurrente en las últimas semanas, con casos concretos ya visibles y advertencias generalizadas del sector promotor en varias comunidades. El fenómeno, que ya está provocando retrasos en entregas y bloqueos en desarrollos urbanísticos, apunta a un problema estructural de redes de distribución saturadas y una planificación e inversión que no está siguiendo el ritmo de la electrificación del parque residencial.

En la Comunidad de Madrid el gobierno regional ha expresado su gran p`reocupación por la situación de 116.000 nuevas viviendas pendientes de construir. En diciembre estas promociones se quedaron fuera de la planificación de red de transporte de energía eléctrica nacional para el horizonte 2030. Y aunque el gobierno regional presentó alegaciones, el gobierno no ha respondido, lo que podría retrasar la consturcción de nuevos barrios en las áreas de El Cañaveral, Berrocales, Ahijones, Valdecarros y Los Cerros, más de 40 millones de metros cuadrados, en un momento en el que el Gobierno asegura que solucionar el problema de la vivienda es una de sus mayores prioridades.

Pero la situación afecta a toda España, Un ejemplo muy gráfico es el de Estepona (Málaga), donde 72 familias no han podido entrar a vivir en la promoción Alma por falta de suministro eléctrico, pese a que las viviendas están terminadas. Los afectados señalan que el problema se arrastra desde la tramitación de la reserva de potencia y que la distribuidora no puede atender la potencia requerida; la información publicada apunta a un umbral de 1 MW a partir del cual se han suspendido solicitudes para futuras promociones en la zona, en un contexto de red tensionada. El resultado, a efectos técnicos y administrativos, es que sin acometida y sin potencia disponible no hay licencia de primera ocupación efectiva y la promoción queda bloqueada.

En la Comunidad Valenciana, la patronal de promotores de Valencia (APROVA) ha denunciado un tapón en trámites energéticos que estaría impidiendo entregar miles de viviendas ya acabadas, en un momento de fuerte presión sobre la oferta. Los datos confirman que toda España atraviesa una saturación estructural de su red eléctrica, que está bloqueando nuevos desarrollos residenciales en buena parte del territorio. Según los datos ofrecidos por Aelec, en 2024 se solicitaron unos 6,7 gigavatios de acceso y conexión a la red eléctrica para nuevos desarrollos de vivienda. Al cierre del año, en torno al 40% quedaron directamente rechazadas por falta de capacidad, y otro porcentaje significativo seguía en tramitación.

Y según estos mismos datos en 2025 solo el 12% de las solicitudes de acceso y conexión a la red eléctrica han sido concedidas. En total, se han solicitado en torno a 40 gigavatios, de los que el 66% no han podido ser atendidos por falta de capacidad, un dato que refuerza la idea de que el problema ya no es coyuntural, sino estructural.

El problema suele estar en la capacidad disponible en media y baja tensión y en las limitaciones asociadas a criterios de calidad de suministro (caídas de tensión), capacidad térmica de conductores, margen de transformadores y niveles de cortocircuito. En términos prácticos, una promoción mediana puede requerir potencias del orden de 2 megavatios cuando se suman electrificación de climatización (bombas de calor), ascensores, servicios comunes y, cada vez más, previsión de recarga de vehículo eléctrico. Cuando un nudo o un centro de transformación no tiene margen, la distribuidora puede denegar, condicionar o fraccionar el acceso. De hecho, el propio sector advierte de escenarios en los que una promoción que necesita 2 MW se queda a medias porque solo se concede 1 MW, con el consiguiente bloqueo del proyecto.

Con ese telón de fondo, el aumento de denegaciones en vivienda se interpreta en el sector como un síntoma de infra-inversión sostenida en redes de distribución y de una retribución regulada que, según las compañías, no incentiva al nivel necesario el refuerzo acelerado de infraestructuras (nuevos centros de transformación, líneas, mallados, automatización y digitalización). Se está empujando la electrificación de la economía, y de la vivienda, en particular, sin garantizar que la red eléctrica tenga capacidad y resiliencia para absorberla, y el primer lugar donde aflora la tensión es precisamente en los nuevos desarrollos residenciales.

Mientras no se corrija ese desfase, las denegaciones de conexión dejarán de ser una anécdota administrativa para convertirse en un freno estructural. Y en un país con déficit de vivienda, que promociones terminadas o planificadas queden atascadas por potencia disponible no es solo un problema inmobiliario, es una señal de alarma sobre la planificación técnica y la prioridad real que se está dando a las redes, la infraestructura menos visible pero más determinante de la transición energética.

Redacción

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