El AVE Madrid-Málaga seguirá cerrado más de tres meses por el colapso de un talud en Álora y solo reabrirá parcialmente a finales de abril
La línea de alta velocidad entre Madrid y Málaga permanecerá interrumpida al menos hasta la última semana de abril tras el deslizamiento de un talud y el colapso de estructuras de contención en el tramo final del corredor, en el entorno de Álora (Málaga). La infraestructura, que ya venía afectada por el accidente ferroviario de Adamuz en enero, acumulará así más de tres meses sin conexión directa por alta velocidad. Adif prevé reabrir inicialmente una sola vía con restricciones de velocidad mientras continúan durante meses los trabajos de estabilización geotécnica y reposición de los elementos de vía dañados. El cierre coincide con la campaña turística de Semana Santa, provocando una fuerte reacción política y empresarial en Andalucía y amenazando con pérdidas millonarias para la economía malagueña.
La conexión directa de alta velocidad entre Madrid y Málaga permanecerá interrumpida al menos hasta la última semana de abril de 2026, después de que el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) confirmara que los trabajos de reparación en el tramo Antequera-Málaga se han complicado más de lo previsto y no permiten restablecer el tráfico con garantías antes de esa fecha. La línea acumulará así más de tres meses sin servicio directo desde el inicio de la crisis ferroviaria del corredor a mediados de enero.
La situación tiene su origen en una cadena de incidentes. El primero fue el grave accidente ferroviario ocurrido el 18 de enero de 2026 en Adamuz (Córdoba), cuando dos trenes colisionaron tras un descarrilamiento, causando decenas de víctimas y obligando a suspender la circulación en parte del corredor de alta velocidad andaluz mientras se desarrollaban las investigaciones y revisiones de seguridad.
Sin embargo, el cierre prolongado de la línea Madrid-Málaga se debe principalmente a un segundo incidente ocurrido semanas después. El 4 o 5 de febrero, tras varios episodios de lluvias intensas asociados a una sucesión de borrascas atlánticas, se produjo un deslizamiento de tierras en el término municipal de Álora, en el valle del Guadalhorce. El desprendimiento afectó directamente a la plataforma ferroviaria de la línea de alta velocidad, provocando el colapso de un talud y de una estructura de contención de aproximadamente 300 metros de longitud situada junto a la vía.
Desde el punto de vista geotécnico, el problema se originó por la saturación hídrica de los materiales arcillosos y margosos presentes en la ladera, que al absorber agua perdieron cohesión y resistencia al corte, desencadenando un movimiento de ladera que arrastró parte del talud artificial que sostiene la plataforma ferroviaria. La masa de terreno desplazada invadió la infraestructura y dañó los elementos de vía, lo que obligó a suspender completamente la circulación por razones de seguridad.
Intervención de mayor alcance de lo previsto
Las inspecciones posteriores realizadas por los equipos de Adif y por especialistas en geotecnia revelaron que la inestabilidad del terreno era mayor de lo inicialmente estimado. El presidente del gestor ferroviario, Pedro Marco de la Peña, explicó que los trabajos se realizan las 24 horas del día pero que la magnitud del desprendimiento exige una intervención de mayor alcance que la prevista inicialmente. Según sus palabras, la única solución viable consiste en eliminar parte de los muros de contención existentes y rebajar el talud para atacar el problema “de raíz” y garantizar la estabilidad futura de la ladera.
Las obras en marcha incluyen la retirada masiva de material desprendido, la demolición parcial de estructuras de contención, el reprofilado del talud, la ejecución de nuevas soluciones de estabilización del terreno y la reposición completa de los elementos ferroviarios dañados. Durante las excavaciones se comprobó además que el aparato de vía, es decir el conjunto de desvíos, cruzamientos y componentes mecánicos que permiten la explotación ferroviaria, había quedado totalmente inutilizado.
Este elemento es especialmente crítico en una línea de alta velocidad porque forma parte del sistema de explotación en doble vía y permite la gestión del tráfico en condiciones de seguridad. La reposición de estos equipos requiere su fabricación específica por empresas especializadas, lo que implica plazos industriales de entre cinco y siete meses para su suministro e instalación.
Reapertura de una sola vía
El calendario de recuperación de la infraestructura se ha estructurado en varias fases. La primera consistirá en la reapertura de una sola vía, previsiblemente en la última semana de abril, lo que permitirá restablecer las conexiones directas de alta velocidad aunque con capacidad limitada y restricciones de velocidad en el tramo afectado de aproximadamente medio kilómetro.
En una segunda fase, prevista para el mes de junio, podría recuperarse la circulación en doble vía una vez completadas las principales obras de estabilización del talud. Finalmente, la restitución completa de la infraestructura, incluida la reposición del aparato de vía y la normalización total de la explotación ferroviaria, podría prolongarse hasta finales de año.
Mientras tanto, el servicio ferroviario funciona mediante un sistema provisional. Los trenes de alta velocidad circulan entre Madrid y la estación de Antequera-Santa Ana, donde los viajeros deben realizar un transbordo a autobuses que cubren el último tramo hasta Málaga. Este esquema incrementa el tiempo total de viaje hasta aproximadamente cuatro horas y media y reduce la competitividad del tren frente al transporte aéreo o por carretera.
Renfe recurre al autobús
La interrupción de la línea tiene además consecuencias operativas relevantes para las compañías ferroviarias. Los operadores privados Ouigo e Iryo han cancelado sus servicios en la ruta al no disponer de un plan alternativo viable en estas condiciones, mientras que Renfe ha asumido el transporte con servicios adaptados y transbordos por carretera.
Pero el impacto más significativo se está produciendo en el ámbito económico y turístico. La suspensión de la conexión directa de alta velocidad coincide con la campaña de Semana Santa, uno de los periodos de mayor demanda turística del año en la Costa del Sol. El sector hotelero malagueño ha alertado de un descenso notable en las reservas nacionales, especialmente procedentes de Madrid y del centro de España.
Consecuencias económicas
La Asociación de Empresarios Hoteleros de la Costa del Sol (AEHCOS) calcula que la demanda turística nacional ha caído alrededor de un 26 %, con descensos cercanos al 30 % en las reservas hoteleras en la capital malagueña. Este descenso afecta también a restaurantes, comercios, empresas de ocio y transporte, así como a las contrataciones temporales vinculadas a la temporada turística de primavera.
Las estimaciones económicas manejadas por el sector apuntan a pérdidas directas de unos 300 millones de euros y a un impacto indirecto que podría superar los 1.300 millones en el conjunto de la economía provincial si la interrupción del servicio se prolonga durante toda la campaña de Semana Santa.
La reacción política ha sido inmediata. Desde la Junta de Andalucía se ha advertido incluso de la posibilidad de reclamar responsabilidades patrimoniales al Gobierno central si la conexión no se restablece en fechas razonables, mientras que diversas instituciones provinciales han exigido explicaciones por el retraso en la reapertura de la línea.
El presidente de la Diputación de Málaga, Francisco Salado, ha reclamado dimisiones por el retraso en la recuperación del servicio y ha denunciado el perjuicio que la situación provoca a la principal industria económica de la provincia, el turismo. En la misma línea se han pronunciado empresarios y asociaciones turísticas, que consideran que la conectividad ferroviaria con Madrid es un elemento esencial para el posicionamiento de la Costa del Sol como destino turístico nacional e internacional.
“Circunstancias excepcionales”
Desde el Gobierno central y Adif se insiste en que la prioridad absoluta es la seguridad de la infraestructura. El presidente del gestor ferroviario ha defendido que la situación responde a “circunstancias excepcionales” derivadas de las intensas lluvias registradas en Andalucía y ha subrayado que los trabajos continúan las 24 horas del día para recuperar la línea lo antes posible.
Mientras tanto, el transporte aéreo entre Madrid y Málaga ha experimentado un aumento notable de la demanda durante las últimas semanas, lo que ha disparado los precios de los billetes. Se han llegado a registrar tarifas superiores a 800 euros por persona en vuelos directos debido a la escasez de plazas disponibles. Aunque algunas aerolíneas introdujeron temporalmente límites tarifarios, como el tope de 99 euros por trayecto aplicado por Iberia, la elevada demanda provocada por la falta de trenes y la cercanía de eventos como la Semana Santa ha seguido presionando al alza los precios del transporte aéreo..
La crisis del AVE Madrid-Málaga pone de nuevo de relieve el caos en el sistema ferroviario español y la vulnerabilidad de sus infraestructuras frente a episodios meteorológicos extremos, así como la complejidad técnica que implica su recuperación en condiciones de seguridad.
