Un consorcio internacional desarrolla sensores estructurales de fibra óptica capaces de monitorizar en tiempo real puentes, presas y túneles

Un consorcio internacional desarrolla sensores estructurales de fibra óptica capaces de monitorizar en tiempo real puentes, presas y túneles
Un consorcio internacional de universidades, centros de investigación y empresas tecnológicas ha desarrollado una nueva generación de sensores estructurales basados en fibra óptica capaces de vigilar en tiempo real el comportamiento de grandes infraestructuras como puentes, presas, túneles o corredores ferroviarios. La tecnología, basada en sistemas de sensado distribuido y en fenómenos de dispersión óptica en el interior de la fibra, permite convertir kilómetros de cable en miles de sensores continuos capaces de detectar deformaciones, vibraciones o cambios de temperatura a lo largo de toda una estructura, abriendo la puerta a una nueva generación de sistemas de monitorización estructural permanente para infraestructuras críticas.

La ingeniería civil se encamina hacia una nueva etapa de vigilancia permanente de infraestructuras gracias al desarrollo de sensores estructurales de fibra óptica capaces de medir con gran precisión el comportamiento mecánico de grandes obras públicas. Un consorcio internacional formado por universidades europeas y asiáticas, empresas de instrumentación fotónica y centros de investigación especializados en monitorización estructural ha presentado recientemente una tecnología que permite transformar cables de fibra óptica en redes de sensores distribuidos capaces de monitorizar en tiempo real puentes, presas, túneles, oleoductos o infraestructuras ferroviarias.

El sistema se basa en la ya conocida tecnología de sensado distribuido mediante fibra óptica (DFOS, Distributed Fiber-Optic Sensing), que convierte la propia fibra óptica en un sensor continuo a lo largo de toda su longitud. En lugar de emplear sensores puntuales convencionales, la fibra funciona como una cadena de miles de sensores virtuales distribuidos cada pocos centímetros o metros, lo que permite obtener una imagen detallada del estado estructural de una infraestructura a lo largo de kilómetros.

El principio de funcionamiento se basa en fenómenos físicos de retrodispersión de la luz en el interior de la fibra, principalmente dispersión Rayleigh, Raman y Brillouin. Cuando un pulso láser se envía a través del cable óptico, pequeñas variaciones en la señal reflejada permiten calcular con gran precisión parámetros como deformaciones, temperatura o vibraciones en cada punto de la fibra.

Mediciones continuas a lo largo de más de 100 kilómetros

Este método permite obtener mediciones continuas a lo largo de distancias que pueden superar decenas de kilómetros. En el caso de algunas tecnologías como el Distributed Acoustic Sensing (DAS), un único cable puede actuar como miles de sensores sísmicos o vibracionales capaces de detectar perturbaciones a lo largo de más de 100 kilómetros de infraestructura.

Los investigadores implicados en el proyecto destacan que esta arquitectura permite superar una de las principales limitaciones de los sistemas tradicionales de monitorización estructural. Hasta ahora, los sensores convencionales —extensómetros, acelerómetros o inclinómetros— sólo podían medir el comportamiento en puntos concretos de una estructura, lo que dificultaba detectar daños localizados o fenómenos geotécnicos incipientes. Con los sensores de fibra óptica, en cambio, es posible vigilar toda la estructura de forma continua y con alta resolución espacial.

La nueva tecnología incorpora además sensores ópticos basados en rejillas de Bragg (FBG, Fiber Bragg Gratings), un tipo de microestructura grabada en el interior de la fibra que refleja determinadas longitudes de onda de la luz y cuya respuesta cambia cuando la fibra se deforma o experimenta variaciones de temperatura. Estos sensores pueden medir parámetros como cargas estructurales, deformaciones o gradientes térmicos con gran precisión incluso en entornos industriales agresivos.

Presas e infraestructuras hidráulicas

En el caso de presas o infraestructuras hidráulicas, por ejemplo, los sensores pueden registrar la distribución de deformaciones o temperatura a lo largo de todo el cuerpo de la estructura cada pocos metros, permitiendo detectar de forma temprana posibles problemas de estabilidad, filtraciones o procesos de degradación del hormigón. Algunos sistemas actuales ya permiten medir deformaciones a lo largo de presas o diques con resolución métrica en distancias de varios kilómetros.

Una de las principales ventajas de los sensores de fibra óptica es su capacidad para operar en condiciones extremas. Al tratarse de cables pasivos que no requieren alimentación eléctrica en cada punto de medición, pueden instalarse en ambientes con alta humedad, presión o temperatura, como túneles ferroviarios, galerías subterráneas o estructuras marinas. Además, su tamaño extremadamente reducido facilita su integración en el interior del hormigón o de los materiales estructurales durante la propia construcción de la infraestructura.

Anticipar problemas y planificar el mantenimiento

El desarrollo de esta tecnología responde a una preocupación creciente en el sector de la ingeniería civil: el envejecimiento de las infraestructuras. En numerosos países desarrollados, una parte significativa de los puentes, presas o túneles fue construida en las décadas de 1960 y 1970 y se aproxima al final de su vida útil de diseño. Los sistemas de monitorización estructural continua (Structural Health Monitoring, SHM) se consideran una herramienta clave para anticipar problemas y planificar el mantenimiento antes de que se produzcan fallos estructurales graves.

En el ámbito ferroviario, por ejemplo, los sensores de fibra óptica permiten detectar vibraciones asociadas al paso de trenes, movimientos del terreno o cambios en el estado de la plataforma, lo que puede ayudar a identificar deformaciones del terreno, asentamientos diferenciales o daños en la infraestructura antes de que se conviertan en un problema de seguridad.

El consorcio también trabaja en la integración de estos sensores con algoritmos avanzados de análisis de datos y sistemas de inteligencia artificial capaces de interpretar automáticamente las señales recogidas por la fibra óptica. El objetivo es desarrollar plataformas de vigilancia capaces de emitir alertas tempranas cuando se detecten patrones anómalos de deformación, vibración o temperatura que puedan indicar un fallo estructural incipiente.

Otro de los retos tecnológicos que aborda el proyecto es la gestión del enorme volumen de datos generado por estos sistemas. Un solo cable de fibra óptica puede generar información continua de miles de puntos de medición cada segundo, lo que requiere sistemas avanzados de adquisición y procesamiento de datos para convertir esa información en indicadores útiles para la gestión de infraestructuras.

Sistema de vigilancia permanente

El despliegue de este tipo de tecnologías podría transformar el mantenimiento de infraestructuras en las próximas décadas. En lugar de depender exclusivamente de inspecciones visuales periódicas, los gestores de infraestructuras podrían disponer de un sistema de vigilancia permanente capaz de detectar problemas en tiempo real y planificar intervenciones de mantenimiento predictivo.

Los investigadores consideran que este enfoque permitirá mejorar significativamente la seguridad y la eficiencia económica en la gestión de grandes infraestructuras. La posibilidad de detectar defectos o movimientos estructurales en fases tempranas permitiría reducir el riesgo de fallos catastróficos y al mismo tiempo optimizar los costes de mantenimiento.

El desarrollo de sensores de fibra óptica se inscribe en una tendencia más amplia hacia la digitalización de la ingeniería civil, en la que tecnologías como sensores distribuidos, inteligencia artificial, satélites de observación o gemelos digitales están transformando la forma en que se diseñan, construyen y mantienen las infraestructuras del futuro.

Redacción

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