Andorra pagará la nueva línea de 220 kV con España y el sistema español solo retribuirá su mantenimiento

Andorra pagará la nueva línea de 220 kV con España y el sistema español solo retribuirá su mantenimiento
El convenio entre España y Andorra para una nueva interconexión eléctrica de 220 kilovoltios (kV), en vigor desde el 23 de septiembre y publicado el 30, establece que la eléctrica pública andorrana FEDA financiará íntegramente las instalaciones situadas en territorio español. Esa inversión quedará fuera de la base regulatoria de activos de Red Eléctrica (REE), aunque el sistema eléctrico español sí remunerará su operación y mantenimiento.

El acuerdo fija el marco bilateral, pero no autoriza todavía ninguna obra. Antes será necesario un acuerdo entre REE y FEDA, que deberá fijar el coste, y la tramitación de los permisos.

En el lado español, el proyecto comprende un doble circuito de 220 kV desde la subestación de Adrall, en el Alt Urgell (Lleida), hasta la frontera. La propia subestación de Adrall se transformará a una configuración de doble barra con acoplamiento en tecnología GIS, aparamenta blindada y aislada en gas que reduce mucho el espacio necesario. Se modificarán además las llegadas de las líneas Adrall–Llavorsí y Adrall–Cercs.

La doble barra permite aislar una de ellas para mantenimiento o ante un defecto sin perder la alimentación de las líneas conectadas. Al otro lado de la frontera, Andorra construirá la estación receptora de Riu Runer y el tramo de línea en su territorio.

Retribución vía peajes

En España, las instalaciones de la red de transporte se retribuyen por dos vías, ambas con cargo a los consumidores a través de los peajes. Una remunera la inversión, mediante su amortización y una rentabilidad sobre el activo reconocido. La otra cubre la operación y el mantenimiento.

El convenio separa ambas. FEDA adelanta el capital y el importe se excluye de la base regulatoria, de modo que los consumidores españoles no pagarán la construcción de una infraestructura cuyo beneficiario principal es Andorra. A cambio, el activo queda integrado en la red española y su operación y mantenimiento sí se retribuirán como los de cualquier otra instalación de transporte.

Es un modelo poco habitual: un activo de la red de transporte española financiado por el sistema eléctrico de un país vecino. Resuelve el reparto de la inversión, pero deja preguntas abiertas que tendrá que cerrar el acuerdo privado: qué ocurre con las renovaciones y ampliaciones futuras, y cómo se reparten los costes si la línea acaba prestando servicio también al sistema español.

Andorra depende de la importación

El Principado depende en gran medida de la importación para cubrir su consumo eléctrico. Un doble circuito refuerza la seguridad de suministro porque permite cumplir el criterio N-1: si falla un circuito, el otro debe poder seguir transportando la energía necesaria sin cortes.

El coste no se ha publicado y deberá fijarse en ese acuerdo previo a las obras. Tampoco se conocen la longitud del trazado, la capacidad de la línea en megavoltamperios (MVA), su recorrido ni su encaje ambiental en el Pirineo, ni el calendario.

Habrá que resolver además una cuestión técnica menos visible: la coordinación de las protecciones entre REE y FEDA, que determina cómo reaccionan ambos sistemas ante un defecto en la línea compartida. De esos detalles dependerá que la singular ingeniería financiera del convenio se traduzca en una interconexión operativa y segura.

Redacción

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