Acciona culmina en Australia dos grandes túneles submarinos para la desaladora de Alkimos
La compañía española lidera la alianza responsable de diseñar, construir y operar durante diez años la nueva planta de Australia Occidental, un programa de infraestructuras valorado en unos 1.730 millones de euros. La instalación producirá inicialmente 150.000 metros cúbicos diarios de agua potable y comenzará a funcionar en 2028.
Acciona ha completado uno de los principales hitos constructivos de la futura desaladora de Alkimos, situada unos 45 kilómetros al norte de Perth, con la terminación de dos túneles submarinos que permitirán captar agua del océano Índico y devolver al mar la salmuera generada durante el proceso de ósmosis inversa. Las conducciones suman más de seis kilómetros y son las más largas ejecutadas en Australia para la captación y el vertido de una planta desaladora.
La empresa española lidera la Alkimos Seawater Alliance, formada junto con la empresa pública Water Corporation, propietaria y promotora de la infraestructura, y la ingeniería estadounidense Jacobs. La alianza se encarga del diseño y la construcción de la desaladora, mientras que Acciona asumirá además su operación y mantenimiento durante los primeros diez años.
El proyecto constituye una de las mayores referencias internacionales de Acciona en el sector del agua y combina obra subterránea, ingeniería marítima, tratamiento mediante membranas, instalaciones energéticas y grandes conducciones hidráulicas. La compañía española ejerce como contratista principal y Jacobs participa en el diseño y la ingeniería, dentro de un modelo de alianza que integra al promotor público en la toma de decisiones técnicas y constructivas.
La desaladora forma parte de un programa valorado en unos 1.730 millones de euros. El presupuesto no corresponde exclusivamente al contrato de construcción de la planta adjudicado a la alianza liderada por Acciona. Incluye también las obras marinas, la conducción principal de agua tratada, los depósitos y las restantes actuaciones necesarias para integrar la nueva producción en el sistema de abastecimiento de Perth. Parte de estas infraestructuras se ejecuta mediante contratos y alianzas diferenciados.
Finalización del túnel de captación
El hito más reciente corresponde a la finalización del túnel de captación, de aproximadamente 2,5 kilómetros, y del emisario de salmuera, de unos cuatro kilómetros. El primero se prolonga cerca de 1,6 kilómetros mar adentro para introducir agua oceánica en la planta, mientras que el segundo avanza unos tres kilómetros desde la costa con el objetivo de realizar el vertido en una zona con condiciones adecuadas de dispersión.
La diferencia entre la longitud total de las galerías y su extensión mar adentro se debe a los tramos terrestres que comunican la desaladora, las estaciones de bombeo y la línea costera. La solución subterránea ha permitido atravesar el sistema de dunas y el lecho marino sin recurrir a la apertura de grandes zanjas, reduciendo la ocupación superficial y las afecciones sobre el entorno litoral.
Las tuneladoras Mary y Karli han necesitado alrededor de 15 meses para completar la excavación. Cada máquina tenía cuatro metros de diámetro y 176 metros de longitud, aproximadamente el equivalente a quince autobuses colocados en línea. Los equipos llegaron a trabajar 20 metros por debajo del fondo marino y alcanzaron avances máximos próximos a 50 metros diarios. A medida que progresaba la excavación, se instalaron alrededor de 32.000 dovelas de hormigón prefabricadas en Australia Occidental. El revestimiento resultante proporciona a los túneles un diámetro interior cercano a 3,45 metros.
Tanto las galerías como las estructuras marítimas se han dimensionado para admitir una futura ampliación de la desaladora. Esta decisión evita tener que repetir las actuaciones de mayor dificultad geotécnica, riesgo constructivo e impacto ambiental cuando se desarrolle la segunda fase de la instalación. Con la excavación terminada, las tuneladoras serán desmontadas y retiradas, mientras las obras se concentran en conectar las galerías con las estructuras de captación y vertido instaladas en el fondo marino. Acciona comunicó la conclusión de esta fase el 8 de septiembre, destacando que el emisario permitirá descargar la salmuera a suficiente distancia de la costa para favorecer su dilución.
Estructuras submarinas
Las estructuras submarinas se han instalado con Beverley, la mayor plataforma autoelevable registrada en Australia. El equipo tiene una superficie aproximada equivalente a una piscina olímpica y media y se apoya sobre patas de 78 metros, que permiten elevar la plataforma sobre el nivel del agua y disponer de una base estable para las operaciones de izado y montaje.
Esta configuración resulta especialmente útil en una costa expuesta al oleaje del océano Índico. Frente a una embarcación convencional, la plataforma autoelevable reduce los movimientos durante la colocación de componentes pesados y permite trabajar con mayor precisión en las conexiones hidráulicas situadas sobre el fondo marino.
El sistema de captación deberá introducir el agua a velocidades suficientemente reducidas para limitar el arrastre de organismos. En el extremo contrario, el emisario incorporará elementos de difusión que aumentarán la mezcla de la salmuera con el agua oceánica y evitarán incrementos excesivos de salinidad en el entorno inmediato del vertido.
50 hectómetros cúbicos al año
La primera fase de Alkimos tendrá una capacidad nominal aproximada de 150.000 metros cúbicos diarios y producirá unos 50 hectómetros cúbicos de agua potable al año. La planta, los túneles y los sistemas comunes estarán preparados para incorporar una segunda fase que elevará la capacidad hasta aproximadamente 300.000 metros cúbicos diarios y 100 hectómetros cúbicos anuales.
El proceso se basará en ósmosis inversa. El agua captada atravesará inicialmente diferentes etapas de pretratamiento para retirar partículas, sólidos y materia orgánica capaces de ensuciar las membranas. Posteriormente será impulsada a elevada presión a través de membranas semipermeables que separarán las sales y generarán dos corrientes: el permeado destinado a producir agua potable y la salmuera concentrada que retornará al océano.
La reducción del consumo eléctrico será uno de los principales condicionantes de diseño. Las bombas de alta presión concentran una parte sustancial de la demanda energética de cualquier desaladora de ósmosis inversa, por lo que la planta incorporará equipos de recuperación capaces de aprovechar la presión residual de la salmuera antes de su vertido.
Mezcla con agua subterránea
Alkimos añadirá una solución singular para estabilizar el agua desalinizada. La alianza liderada por Acciona integrará agua subterránea tratada con el permeado de ósmosis inversa como método principal para ajustar la composición final. Será la primera planta de esta escala en Australia Occidental que utilice esta combinación para obtener la calidad requerida.
El agua producida directamente mediante ósmosis inversa contiene muy pocas sales y puede resultar corrosiva, por lo que no debe introducirse en la red sin un tratamiento posterior. La mezcla con agua subterránea permitirá recuperar parte de los minerales, la alcalinidad y la dureza necesarias. Los productos químicos se emplearán después para completar los ajustes de pH y composición establecidos por las normas australianas de agua potable.
El agua tratada se incorporará al sistema integrado de abastecimiento de Australia Occidental mediante una conducción enterrada de 33,5 kilómetros hasta el depósito de Wanneroo. La tubería pasará por los depósitos de Carabooda y Nowergup antes de alcanzar el principal punto de conexión con la red que abastece a Perth y otras localidades.
Puesta en marcha en 2027
La planificación prevé comenzar la puesta en marcha durante 2027. Esta fase incluirá pruebas individuales de equipos, ensayos hidráulicos, energización de instalaciones, comprobación de los sistemas de instrumentación y automatización y validación progresiva de la calidad del agua. La primera producción está prevista para 2028, con el objetivo de alcanzar la operación plena a mediados de ese año.
El programa sostiene más de 1.500 puestos de trabajo y contiene compromisos de fabricación local de tuberías, dovelas y otros componentes. Acciona ha anunciado además la creación de más de 1.300 empleos vinculados a su ámbito de actuación, incluidas al menos 155 plazas para aprendices y personal en formación.
El diseño pretende alcanzar un balance neto nulo en las emisiones de alcance 1 y 2 durante la construcción y la explotación. Para ello se prevé utilizar electricidad renovable, optimizar los bombeos, recuperar energía de la corriente de salmuera y reducir las pérdidas hidráulicas. El complejo quedará parcialmente oculto tras dunas vegetadas y pantallas de tierra destinadas a amortiguar el ruido y limitar su impacto visual desde la costa.
Para Acciona, Alkimos supone una referencia de primer nivel en el mercado internacional de desalación. La compañía española no solo lidera la construcción de la planta, sino que participará directamente en su explotación durante una década, lo que permitirá integrar las decisiones de diseño con los costes energéticos, el mantenimiento de las membranas y la fiabilidad operativa a largo plazo.
