Aagesen eleva a más de 17.000 millones la inversión en la red eléctrica de transporte hasta 2030
La nueva propuesta incrementa un 30% la cifra presentada inicialmente e incorpora 193 subestaciones, 6.706 kilómetros de líneas y la repotenciación de otros 8.164 kilómetros. El plan busca multiplicar la capacidad de conexión de industrias, ferrocarriles, puertos, almacenamiento y nueva generación renovable, aunque todavía deberá recibir la aprobación definitiva del Consejo de Ministros.
La vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, ha anunciado que la nueva planificación de la red de transporte de energía eléctrica con horizonte 2030 movilizará más de 17.000 millones de euros. La cifra supone un aumento aproximado del 30% respecto a los 13.600 millones contemplados en la propuesta sometida inicialmente a información pública y prácticamente duplica los 8.203 millones asignados a la planificación actualmente vigente.
Los más de 17.000 millones anunciados no constituyen una partida presupuestaria que vaya a ser desembolsada directamente por el Estado. Se trata del volumen de inversión autorizado dentro de la planificación vinculante de la red de transporte. Las actuaciones serán ejecutadas principalmente por Red Eléctrica, filial de Redeia y transportista único del sistema, que anticipará el capital y recuperará las inversiones reconocidas mediante la retribución regulada de las redes, financiada con cargo al sistema eléctrico y, en última instancia, a los peajes abonados por los consumidores. Algunas actuaciones podrán contar con fondos europeos, mientras que las interconexiones internacionales tienen un tratamiento específico y no están sometidas a los límites ordinarios de inversión.
La ampliación se produce después de que el Ministerio analizase las 2.566 alegaciones presentadas por comunidades autónomas, empresas, operadores energéticos y promotores industriales. El resultado es una planificación sensiblemente más extensa que la sometida a consulta, tanto en número de instalaciones como en capacidad para atender nuevos consumos.
Según los datos adelantados por el Ministerio, el número de subestaciones previstas aumenta un 17%, hasta alcanzar las 193. La longitud de las líneas incluidas en la planificación crece un 11%, hasta los 6.706 kilómetros, mientras que la red existente que será objeto de repotenciación se incrementa un 6%, hasta los 8.164 kilómetros. Estas últimas intervenciones permitirán elevar la capacidad de transporte de corredores ya operativos mediante la sustitución de conductores, el refuerzo de apoyos, la instalación de equipos con mayores prestaciones o la modificación de las condiciones de explotación, evitando en algunos casos la construcción de nuevos trazados.
Conexión de demanda
El cambio más significativo respecto a planificaciones anteriores es el desplazamiento del centro de gravedad desde la evacuación de generación hacia la conexión de demanda. El 41% de las propuestas recibidas corresponde a nuevos consumos, frente al 40% relacionado con generación y al 19% asociado al almacenamiento. El Ministerio atribuye esta evolución a la electrificación de procesos industriales, la aparición de electrolizadores para producir hidrógeno renovable, la expansión de los centros de datos y el aumento de las necesidades eléctricas de ferrocarriles, puertos y nuevos desarrollos urbanos.
Tras la fase de alegaciones, las posiciones de la red de transporte destinadas a alimentar nuevas demandas a través de las redes de distribución aumentan un 52%, hasta las 300. Las posiciones reservadas para consumidores conectados directamente a la red de transporte crecen un 12%, hasta las 162, mientras que las destinadas a ejes ferroviarios y electrificación portuaria se incrementan un 75%, hasta alcanzar las 59.
Una posición de subestación constituye el punto físico y funcional desde el que una instalación puede conectarse a una barra de transporte, normalmente mediante celdas, interruptores, seccionadores, protecciones y equipos de medida y control. Su inclusión en la planificación es determinante: sin una posición planificada y capacidad disponible en el nudo, un gran consumidor industrial difícilmente puede obtener una conexión efectiva, aunque disponga de permisos ambientales, suelo y financiación.
Propuesta inicial y modificaciones
La propuesta inicial pretendía habilitar 27,7 GW de nueva demanda desde la red de transporte, catorce veces los aproximadamente 2 GW contemplados en la planificación con horizonte 2026. Esa capacidad se distribuía entre 13,1 GW para producción de hidrógeno renovable, 9 GW para proyectos industriales, 3,8 GW para centros de datos, 1,2 GW para electrificación portuaria, 560 MW para ferrocarriles y 1,8 GW para desarrollos residenciales. El Ministerio deberá precisar en el documento revisado cómo se modifican estas magnitudes después de incorporar las alegaciones.
En generación, el diseño de la red deberá facilitar la integración de los objetivos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, que contempla 159 GW renovables al final de la década, además de más de 22 GW de almacenamiento. La propuesta inicial incluía 6,6 GW de bombeo hidroeléctrico y calculaba que las nuevas líneas, repotenciaciones y refuerzos podrían limitar los vertidos renovables —energía disponible que no puede incorporarse al sistema por falta de demanda o capacidad de red— al 3,3% en 2030.
La planificación tendrá también que responder a las necesidades de operación del sistema. El rápido crecimiento de la generación conectada mediante electrónica de potencia exige reforzar el control de tensión, la compensación de energía reactiva, la capacidad de amortiguación de oscilaciones y la observabilidad en tiempo real. Por tanto, la inversión no se limitará a construir líneas y subestaciones, sino que previsiblemente incorporará transformadores, reactancias, compensadores síncronos o dispositivos electrónicos de compensación, sistemas de protección y control y nuevas infraestructuras de telecomunicaciones.
Marco económico
El marco económico fue ampliado en julio mediante el Real Decreto 640/2026, que permite hasta 7.700 millones de inversión adicional en transporte entre 2027 y 2030: 700 millones en 2027, 1.850 millones en 2028, 2.300 millones en 2029 y 2.850 millones en 2030. Se trata de capacidad regulatoria adicional y no de una inversión distinta que deba sumarse automáticamente a los 17.000 millones; su utilización dependerá de las actuaciones que finalmente incorpore la planificación y de su ejecución efectiva. El mismo real decreto establece mecanismos de seguimiento y penalización para evitar que los límites autorizados queden sin utilizar.
El Gobierno sostiene que la incorporación de nuevos consumidores permitirá repartir los costes de las redes entre un mayor volumen de demanda y moderar el efecto sobre los peajes. Esa previsión, sin embargo, dependerá de que los proyectos industriales que justifican las ampliaciones lleguen a construirse y consuman la energía estimada. Una ejecución anticipada de infraestructuras para demandas que finalmente no se materialicen podría elevar los costes regulados soportados por el resto de usuarios.
La propuesta aún no es definitiva. Después de su presentación a las comunidades autónomas y de su tramitación parlamentaria, deberá ser aprobada por el Consejo de Ministros. Solo entonces se conocerá la relación completa de líneas, subestaciones, posiciones y refuerzos que tendrán carácter vinculante, así como su calendario individual de puesta en servicio.
