Von der Leyen pide a los países europeos que eviten el cierre prematuro de centrales nucleares
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha instado a los Estados miembros de la Unión Europea a evitar el “cierre prematuro” de infraestructuras energéticas que aún pueden contribuir a la seguridad del sistema eléctrico, entre ellas las centrales nucleares existentes. La dirigente comunitaria ha subrayado que estas instalaciones pueden seguir aportando electricidad fiable, de bajo coste y con bajas emisiones, en un momento en que Europa busca reforzar su autonomía energética y avanzar en la descarbonización.
Durante una intervención sobre la política energética europea, la presidenta de la European Commission defendió que los países europeos deben gestionar la transición energética evitando decisiones que comprometan la estabilidad del sistema eléctrico. En este contexto, Von der Leyen advirtió del riesgo de cerrar anticipadamente activos de generación que todavía pueden desempeñar un papel relevante en el mix energético, citando expresamente las centrales nucleares actualmente en funcionamiento.
La presidenta del Ejecutivo comunitario señaló que la energía nuclear sigue siendo una fuente capaz de proporcionar producción eléctrica continua y libre de emisiones directas de carbono, lo que la convierte en un elemento que puede contribuir a la consecución de los objetivos climáticos europeos, al tiempo que refuerza la seguridad de suministro. La Comisión ha insistido en diversas ocasiones en que la decisión sobre el uso de la energía nuclear corresponde a cada Estado miembro, pero ha defendido que, desde el punto de vista técnico, mantener en operación instalaciones existentes puede facilitar la transición hacia un sistema energético descarbonizado.
Las declaraciones se producen en un momento en que varios países europeos están revisando sus estrategias energéticas tras la crisis energética derivada de la guerra en Ucrania y la volatilidad de los mercados del gas. Mientras algunos Estados, como Alemania, han culminado el cierre de sus reactores nucleares, otros —entre ellos Francia, Suecia o los Países Bajos— han optado por prolongar la vida útil de sus centrales o impulsar nuevos proyectos nucleares para garantizar la estabilidad del sistema eléctrico y reducir la dependencia de combustibles fósiles.
España mantiene el calendario de cierre
En contraste con este debate europeo, España mantiene por ahora el calendario de cierre escalonado de su parque nuclear, acordado en 2019 entre el Gobierno y las compañías eléctricas propietarias de las centrales. El plan prevé el cierre progresivo de los siete reactores actualmente en funcionamiento entre 2027 y 2035, comenzando por los dos reactores de la central de Almaraz. Aunque las empresas eléctricas han planteado recientemente la posibilidad de revisar este calendario y extender la vida útil de algunas instalaciones, el Ejecutivo español continúa desarrollando los preparativos técnicos para el desmantelamiento de las centrales conforme al calendario vigente.
La Comisión Europea ha venido defendiendo un enfoque tecnológicamente neutral en la transición energética, en el que la energía nuclear puede desempeñar un papel complementario junto a las energías renovables, especialmente en sistemas eléctricos con alta penetración de generación variable como la eólica y la solar. En este sentido, el llamamiento de Von der Leyen refuerza el debate abierto en varios países de la UE sobre la conveniencia de extender la vida operativa de las centrales nucleares existentes como herramienta para asegurar la descarbonización del sistema eléctrico sin comprometer la seguridad de suministro ni la competitividad de la industria europea.
