Una gran autopista eléctrica submarina con Italia podría ser la solución a los excedentes de renovables y al aislamiento energético
Los proyectos Apollo Link e Iberia Link plantean cables HVDC de hasta 2 GW y más de 1.000 kilómetros bajo el Mediterráneo para conectar la Península Ibérica con el norte de Italia, en una infraestructura clave para evacuar el excedente renovable que hoy no puede salir por Francia.
Europa avanza en el diseño de un nuevo corredor eléctrico estratégico entre España e Italia que podría redefinir el papel de la Península Ibérica en el sistema energético continental. Los proyectos conocidos como Apollo Link e Iberia Link plantean la construcción de grandes interconexiones submarinas de corriente continua de alta tensión (HVDC) a través del Mediterráneo, con el objetivo de transportar grandes volúmenes de energía, principalmente renovable, desde España hacia uno de los principales polos industriales de Europa, el norte de Italia.
El proyecto más avanzado, Apollo Link, prevé una capacidad de transmisión de 2 gigavatios (GW) y una entrada en operación en torno a 2032, utilizando tecnología HVDC bipolar con convertidores VSC a 525 kV, el estándar más moderno para enlaces submarinos de larga distancia. Esta tecnología permite reducir pérdidas eléctricas, mejorar el control del flujo de potencia y operar de forma bidireccional, lo que significa que el cable podría transportar energía tanto de España a Italia como en sentido inverso en función de las necesidades del sistema.
Junto a Apollo Link, el proyecto Iberia Link plantea una segunda interconexión de 1,2 GW y aproximadamente 1.034 kilómetros de longitud, lo que lo situaría entre los cables eléctricos submarinos más largos del mundo. Ambos enlaces conectarían la costa mediterránea española, en puntos como Girona o Castellón, con el entorno de La Spezia o Carrara en Italia, integrando directamente dos sistemas eléctricos hoy muy alejados en términos de capacidad de intercambio.
Salto cualitativo
Desde el punto de vista técnico, estos proyectos representan un salto cualitativo en la ingeniería de transporte eléctrico. Los sistemas HVDC a 525 kV permiten transportar grandes potencias a largas distancias con menores pérdidas que las redes de corriente alterna, y los convertidores VSC facilitan la integración de energías renovables intermitentes, mejorando la estabilidad de la red. Además, la configuración bipolar incrementa la fiabilidad del sistema y permite mantener la operación incluso en caso de fallo parcial de uno de los polos.
Sin embargo, más allá de su complejidad técnica, la relevancia del proyecto es fundamentalmente estratégica. La Península Ibérica sigue siendo, en términos eléctricos, una “isla energética” dentro de Europa. Su capacidad de interconexión con Francia ronda los 3.000 MW, muy por debajo de los objetivos comunitarios, del orden del 15 % de la capacidad instalada, lo que limita severamente la capacidad de exportar electricidad al resto del continente.
Esta restricción tiene consecuencias directas sobre el sistema eléctrico español. En momentos de alta generación renovable, especialmente solar y eólica, se producen excedentes que no pueden evacuarse, lo que genera episodios de precios muy bajos o incluso negativos y obliga, en ocasiones, a reducir la producción. En sentido contrario, cuando hay escasez, la limitada interconexión dificulta también la importación de energía.
Una salida a los excedentes de renovables
En este contexto, la conexión directa con Italia abre una vía alternativa de enorme valor. El norte italiano constituye uno de los mayores centros industriales y de consumo eléctrico de Europa, lo que lo convierte en un destino natural para los excedentes renovables españoles. La interconexión permitiría, en la práctica, crear una autopista eléctrica mediterránea capaz de trasladar energía limpia desde una región con alta capacidad de generación a otra con alta demanda estructural.
El impacto potencial es significativo. Según estimaciones de los promotores, Apollo Link podría generar beneficios socioeconómicos superiores a 300 millones de euros anuales, al optimizar el uso de la generación renovable y reducir los costes del sistema eléctrico europeo. Su capacidad sería suficiente para abastecer a millones de hogares, al tiempo que contribuiría a estabilizar los precios y mejorar la resiliencia del sistema.
No obstante, estos proyectos no están exentos de incertidumbres. Ambos se encuentran en fase de estudio dentro del Plan Decenal de Desarrollo de la Red de la Red Europea de Gestores de Transporte de Electricidad (ENTSO-E), y su inclusión en este documento no implica todavía su aprobación definitiva. Deberán superar evaluaciones de viabilidad técnica, análisis coste-beneficio y procesos regulatorios complejos antes de poder materializarse.
Sin el respaldo de Red Eléctrica
Además, no cuentan, al menos por ahora, con el respaldo directo de los operadores de transporte nacionales, Red Eléctrica en España y Terna en Italia, sino que han sido impulsados por iniciativas privadas, lo que introduce incertidumbre adicional sobre su desarrollo final.
Pese a ello, el significado de estos proyectos trasciende su ejecución concreta. Representan un cambio de enfoque en la planificación energética europea, que empieza a asumir que la integración de renovables a gran escala requiere no solo generación, sino también redes de transporte de muy alta capacidad capaces de cruzar fronteras y mares.
Para España, la cuestión es especialmente crítica. Sin nuevas interconexiones, el país corre el riesgo de convertirse en un productor de energía limpia incapaz de exportarla, con el consiguiente impacto sobre precios, inversiones y desarrollo industrial. La conexión con Italia no resolvería por sí sola este problema ya que la capacidad conjunta de los proyectos, unos 3,2 GW, sigue lejos de los 10-15 GW adicionales que serían necesarios para una integración plena, pero supondría un avance significativo.
