Tokenomics II. Qué deberían hacer una empresa, España y Europa a partir de mañana
Antonio de la Vega
Tokenomics II es la tercera parte de este dosier sobre la naturaleza de la IA en relación a su puesta en escena, y a su implementación en el sistema económico.
De la diagnosis realizada se deriva una agenda directiva bastante concreta, merece la pena enunciarla, porque la mayoría de las organizaciones españolas todavía está gestionando la IA como si fuera un proyecto de software.
Primero, medir en la unidad correcta. Ninguna organización debería aprobar un caso de uso de IA sin conocer su coste por transacción: por expediente tramitado, por factura conciliada, por consulta atendida. El gasto mensual agregado en la nube no dice nada; el coste unitario lo dice todo, porque es lo único comparable con la alternativa humana o con no hacer nada.
Segundo, tratar la IA como un consumo energético y no como una licencia. Eso significa dotarse de la misma disciplina que cualquier gran consumidor: previsión de demanda, presupuesto por unidad de negocio, alertas de desviación, límites de gasto por aplicación y responsable identificado. Una organización que no sabe qué proceso está consumiendo su presupuesto de tokens acabará descubriéndolo por la factura, que es la peor manera.
Tercero, separar carga base de carga de pico. La parte previsible y recurrente del consumo —la que se repite todos los meses— es candidata a capacidad comprometida a plazo, con descuento. La parte experimental y volátil debe ir a pago por uso. Confundir ambas es el error más caro: se compromete capacidad para pilotos que se abandonan, o se paga precio de mercado por procesos industrializados.
Cuarto, invertir en eficiencia de contexto. Recuperar solo la información pertinente en lugar de volcar archivos enteros, almacenar en caché los contextos que se repiten, elegir el modelo más pequeño que resuelva la tarea, agrupar los procesos que no son urgentes para ejecutarlos en franjas baratas. Estas decisiones de arquitectura, poco vistosas, mueven el coste por transacción en factores, no en porcentajes. Es el equivalente contemporáneo de la eficiencia energética en una fábrica.
Quinto, no confundir soberanía con propiedad. La pregunta relevante no es si los servidores son míos, sino si tengo alternativa creíble, si puedo trasladar mis cargas de trabajo sin rehacerlo todo y si conozco la estructura de costes de quien me sirve. La portabilidad es la forma práctica de la soberanía, y se diseña al principio del proyecto o ya no se diseña.
Y sexto, decidir con horizonte. El coste por token de una capacidad dada baja con el tiempo, pero la capacidad total disponible sube más despacio de lo que crece la demanda. La consecuencia es contraintuitiva y conviene enunciarla con claridad: hacer una tarea concreta será más barato cada año, pero acceder a la frontera de la capacidad será más caro y estará más disputado. Quien planifique suponiendo únicamente lo primero se llevará una sorpresa.
Conviene subrayar que esta agenda no es una intuición aislada. Las recomendaciones que la propia Gartner dirige a los responsables de ingeniería de software coinciden casi punto por punto: enrutar cada tarea al modelo más pequeño que la resuelva y reservar los modelos de frontera para el trabajo complejo, practicar de forma sistemática la ingeniería de contexto incluyendo solo la información pertinente, establecer umbrales de consumo y monitorización automatizada, e incorporar la revisión de los flujos de alto consumo al ciclo ordinario de desarrollo. Cuando el análisis económico y la práctica de ingeniería convergen en la misma receta, suele ser porque la receta es correcta. Y adviértase que ninguna de estas medidas consiste en usar menos inteligencia artificial: todas consisten en usarla mejor para poder usarla más.
España: una posición de salida excepcional que hay que saber jugar
España parte de una combinación de ventajas que pocos países reúnen. La consultora CBRE ha identificado una cartera de proyectos anunciados en España y Portugal del orden de 10,5 gigavatios, que multiplicaría por dieciocho la capacidad hoy instalada, con anuncios de inversión que se cuentan por decenas de miles de millones de euros. A ello se suma una posición envidiable en generación renovable, una red mallada de cables submarinos que nos convierte en puerta natural entre América y Europa, suelo industrial disponible fuera de las áreas saturadas y una ingeniería de primer nivel.
Pero un pipeline de anuncios no es capacidad instalada. Entre ambos hay tres filtros que decidirán qué fracción se materializa: acceso y capacidad de evacuación en la red de transporte, plazos administrativos y aceptación social. Los tres son gobernables. Ninguno es un problema técnico.
Sobre el primero: el mecanismo de acceso y conexión debe dejar de tratar a un centro de datos como una carga pasiva. Un campus de computación es, en realidad, un activo extraordinariamente flexible —puede modular carga, desplazar entrenamiento en el tiempo, aportar respuesta rápida con sus sistemas de almacenamiento y comprometer consumo firme a largo plazo—. Un gran consumidor que firma contratos de compra de energía a quince años es exactamente lo que necesita la financiación de nueva generación renovable y de almacenamiento. Bien diseñado, el centro de datos financia la transición energética en lugar de competir con ella.
Sobre el segundo: la tramitación debe ser rápida y exigente a la vez. Rapidez y rigor no son opuestos; lo opuesto al rigor es la arbitrariedad. Plazos máximos ciertos, ventanilla única, tramitación paralela de permiso ambiental y de conexión, y silencio administrativo con consecuencias reales. Si un proyecto no cumple, que se deniegue en seis meses; si cumple, que se autorice en seis meses.
Sobre el tercero: la aceptación social no se gana con campañas, se gana con contratos. Compromisos verificables de reutilización del calor residual en redes urbanas o en industria agroalimentaria, refrigeración de circuito cerrado o adiabática en zonas con estrés hídrico, publicación anual y auditada de consumo eléctrico, hídrico y de eficiencia energética, y un porcentaje de capacidad reservada a universidades, centros tecnológicos y pymes del territorio. Quien acoge la infraestructura debe ver el retorno en su factura, en su empleo y en su tejido productivo.
Quien piense que esto es un asunto menor debería mirar lo ocurrido en Virginia, el mercado de centros de datos más maduro del mundo. En julio de 2026, el promotor del Prince William Digital Gateway —un complejo de escala de gigavatio sobre unas 2.100 acres junto al campo de batalla de Manassas— retiró definitivamente el proyecto tras más de dos años de litigio y oposición vecinal. Un gigavatio de capacidad que no existirá, en el país que lidera esta carrera, no por falta de capital ni de demanda ni de tecnología, sino por no haber construido acuerdo con el territorio.
La lección para España es extraordinariamente valiosa y llegamos a tiempo de aprenderla. La aceptación social bien trabajada no es un freno a la construcción: es lo que hace que la construcción sea posible y rápida. Un proyecto que llega con el calor residual comprometido a la red de calor del municipio, con el consumo hídrico auditado, con capacidad reservada para la universidad y el hospital de la provincia y con empleo cualificado local, no encuentra oposición porque no tiene por qué encontrarla: el vecino es beneficiario y no solo anfitrión. Convertir cada emplazamiento en un acuerdo de desarrollo territorial es la vía más rápida —no la más lenta— para multiplicar por dieciocho nuestra capacidad instalada. Y ahí España tiene una ventaja competitiva real frente a mercados ya saturados y socialmente agotados: suelo, energía y, sobre todo, la oportunidad de hacerlo bien desde el principio.
Europa: comprar computación no es lo mismo que tenerla
La Unión Europea ha comprendido tarde pero ha comprendido. La iniciativa InvestAI aspira a movilizar 200.000 millones de euros y el programa de gigafábricas de IA prevé hasta 10.000 millones de euros de financiación pública comunitaria y nacional con la expectativa de desbloquear al menos otros 20.000 millones de inversión privada. Es una corrección de rumbo relevante después de años de creer que bastaba con regular lo que otros construyen.
Pero el dinero es la parte fácil. Si el capital llega a un sistema donde conectar a la red tarda cinco años, el efecto será inflacionista, no industrial: pagaremos más caro lo mismo. La eficacia de InvestAI dependerá de tres condiciones poco glamurosas: que exista capacidad de red disponible en los emplazamientos elegidos, que existan transformadores y equipamiento eléctrico fabricados en plazo, y que exista una reserva de capacidad efectivamente accesible para pymes y sector público, no solo para los grandes contratos.
Y hay una lección adicional que Europa debe interiorizar. La soberanía computacional no consiste en poseer los edificios, sino en controlar la función de coste. Un país puede tener centros de datos en su suelo y seguir siendo tomador de precios si no controla ni la energía, ni la operación, ni la relación contractual con quien fija el precio del token. Del mismo modo, un país sin fábricas de chips puede tener enorme poder de negociación si es el lugar donde resulta más barato y más rápido instalar y operar computación. Esa es la posición que España puede y debe ocupar.
Una agenda concreta para lo público
Cierro con seis medidas que, a mi juicio, separan el discurso de la ejecución.
Primera. Tratar la conexión a la red como infraestructura crítica: planificación de la red de transporte anticipada a la demanda, con capacidad reservada en nodos designados para computación intensiva y revisión bienal.
Segunda. Vincular autorización y flexibilidad: prioridad de acceso para proyectos que comprometan modulación de carga, almacenamiento propio y contratos de compra de energía a largo plazo que financien nueva generación firme.
Tercera. Industrializar la cadena física en suelo europeo: transformadores, celdas, sistemas de alimentación ininterrumpida, refrigeración líquida y módulos prefabricados. Es donde el empleo cualificado y el valor añadido son capturables hoy, sin esperar a la litografía avanzada.
Cuarta. Obligación de aprovechamiento del calor residual allí donde exista un sumidero térmico viable a distancia razonable, con retribución regulada de la energía térmica entregada.
Quinta. Una cuota de computación pública accesible: capacidad garantizada y a precio previsible para universidades, sistema sanitario, administración y pymes, tarificada en tokens y no en promesas.
Sexta. Métrica y transparencia. Publicar de forma homogénea coste por millón de tokens, eficiencia energética, consumo hídrico y tiempo medio de tramitación por comunidad autónoma. Lo que no se mide no se gobierna, y lo que no se compara no mejora.
La tesis del artículo anterior se mantiene íntegra: restringir centros de datos es restringir el futuro económico. Este artículo añade el mecanismo. No se trata de edificios ni de megavatios en abstracto, sino del precio unitario al que nuestras empresas podrán comprar inteligencia. Si ese precio es alto, importaremos productividad ajena y exportaremos talento propio. Si es bajo, previsible y cercano, cada punto de eficiencia se convertirá en margen empresarial, en salarios y en PIB. Europa no tiene que ganar todas las capas de la pila tecnológica. Tiene que ganar la que decide el coste. Y esa, por primera vez en mucho tiempo, se juega en casa.
Fuentes
- Ramiro Aurín Lopera, «La restricción de centros de datos condiciona el destino económico de las naciones», El Periódico de la Ingeniería, 10 de agosto de 2026. Artículo precedente; origen de los datos de disipación térmica, PUE, The Citadel, mayor centro de datos español y disponibilidad de espacio en Europa.
- Agencia Internacional de la Energía (AIE), «Building the Future Transmission Grid: Strategies to Navigate Supply Chain Challenges», informe y nota de prensa de 25 de febrero de 2025. Plazos de aprovisionamiento de cable y transformadores, incrementos de precio, 1.600 GW en cola de conexión, empleo en redes e inversión en transporte. https://www.iea.org/reports/building-the-future-transmission-grid
- Comisión Europea, «EU launches InvestAI initiative to mobilise €200 billion of investment in artificial intelligence», portal Digital Strategy. https://digital-strategy.ec.europa.eu/en/news/eu-launches-investai-initiative-mobilise-eu200-billion-investment-artificial-intelligence
- Comisión Europea, «EU launches AI Gigafactories call to boost Europe’s computing capacity», portal Digital Strategy: hasta 10.000 millones de euros de financiación pública y al menos 20.000 millones de inversión privada esperada. https://digital-strategy.ec.europa.eu/en/news/eu-launches-ai-gigafactories-call-boost-europes-computing-capacity-and-unlock-more-eu30-billion
- Comisión Europea, página oficial del programa AI Gigafactories. https://commission.europa.eu/topics/competitiveness/competitiveness-coordination-tool-projects/ai-gigafactories_en
- CBRE, cartera de proyectos anunciados de centros de datos en España y Portugal (10,5 GW, dieciocho veces la capacidad instalada), recogido en Cinco Días, 16 de julio de 2026. https://cincodias.elpais.com/companias/2026-07-16/espana-y-portugal-viven-una-explosion-de-anuncios-de-nuevos-centros-de-datos-que-multiplican-por-18-la-capacidad-actual.html
- Gartner, «Gartner Predicts AI Coding Costs Will Surpass Average Developer’s Salary by 2028 as Token Consumption Surges», nota de prensa de 24 de junio de 2026, con declaraciones de Nitish Tyagi, analista principal. Origen de la previsión de costes y de las recomendaciones de gobierno del consumo de tokens. https://www.gartner.com/en/newsroom/press-releases/2026-06-24-gartner-predicts-ai-coding-costs-will-surpass-average-developer-salary-by-2028-as-token-consumption-surges
- Forbes, «Uber Burns Its 2026 AI Budget In Four Months», 17 de mayo de 2026. Agotamiento del presupuesto anual de IA tras la extensión de un asistente de programación a unos cinco mil ingenieros. https://www.forbes.com/sites/janakirammsv/2026/05/17/uber-burns-its-2026-ai-budget-in-four-months-on-claude-code/
- Reuters y Virginia Business, cancelación del proyecto Prince William Digital Gateway (2.100 acres, escala de gigavatio) en Virginia por su promotor tras más de dos años de litigio, julio de 2026. https://virginiabusiness.com/prince-william-digital-gateway-data-center-project-officially-dies/
- Daron Acemoglu, trabajos sobre el análisis coste-beneficio de la adopción de inteligencia artificial y sus efectos sobre la productividad agregada (Massachusetts Institute of Technology).
- The Objective, «España roza el centenar de centros de datos en plena carrera por alimentar la IA», 10 de julio de 2026. https://theobjective.com/tecnologia/2026-07-10/espana-centenar-centros-datos-carrera-alimentar-ia/
- DatacenterDynamics España, «Data Centers en España: hacia 2026, un boom de 90.000 millones en proyectos».
- GridReadiness, seguimiento de plazos de entrega de transformadores de alta tensión en Europa, 2026: 48-60 meses en los principales fabricantes. https://www.gridreadiness.com/transformer-lead-times-europe
Nota del autor: el marco de análisis de tokenomics —la descomposición del coste unitario, los escalones de productividad y la agenda de medidas— es elaboración propia y no procede de las fuentes citadas. Las opiniones expresadas son personales del autor, y no representan la posición de ninguna organización.
