Temporal extraordinario en Cataluña con alerta roja por lluvias torrenciales, ríos desbordados y varios trenes AVE afectados
Cataluña vive este martes una situación crítica por un temporal de lluvias intensas y fuerte oleaje asociado a la borrasca Harry que ha generado avisos de riesgo extraordinario por inundaciones, nivel rojo de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) por precipitaciones torrenciales en el Empordà y elevado caudal en numerosos ríos, lo que ha obligado a autoridades y servicios de emergencia a activar planes de contingencia y sistemas de alerta como EsAlert para advertir a la población de peligro extremo, suspendiendo clases y recomendando evitar zonas inundables.
La Agencia Catalana del Agua (ACA) ha informado de que varios tramos de los ríos Ter, Onyar, Manol, Brugent y otros superan el umbral de peligro, con niveles de caudal que presionan las capacidades de desagüe y defensa de los márgenes fluviales, especialmente en las comarcas del Alt y Baix Empordà, la Selva y el Gironès, donde se espera que las precipitaciones acumuladas superen 180 mm en 12 horas.
El temporal ha generado desbordamientos parciales y creciente riesgo de inundaciones urbanas y rurales: en la ciudad de Girona y poblaciones cercanas se ha recomendado a los residentes próximos a los cauces que suban a pisos superiores para evitar riesgos por entrada de agua, y se han cerrado negocios y vías de comunicación cercanas al río Onyar, que registra un caudal muy alto. También se ha decretado la suspensión de actividad escolar, deportiva y de servicios no esenciales en varias localidades ante la acumulación de agua y el riesgo para la movilidad, y muchos teléfonos móviles han recibido mensajes EsAlert instando a la población a no acercarse a rieras ni zonas de riesgo.
En el ámbito hidráulico, la ACA ha subrayado que los caudales exceden los valores considerados seguros en múltiples tramos fluviales: por ejemplo, el río Onyar a su paso por Girona y el río Ter en Campllong y otras secciones, así como afluentes de la cuenca del Muga y del Brugent, se encuentran en niveles que superan el umbral de peligro establecido para cada cauce, lo que incrementa la probabilidad de desbordamientos rápidos y crecidas súbitas. Esta situación responde tanto a lluvias persistentes como al drenaje limitado de los sistemas fluviales en contextos de suelos ya saturados por precipitaciones continuadas.
La AEMET mantiene activa la alerta roja hasta, al menos, primeras horas de la tarde en el Ampurdán, advirtiendo de la posibilidad de inundaciones y crecidas repentinas, mientras que el temporal marítimo asociado genera olas de más de cuatro metros y vientos fuertes en la costa, agravando la situación en zonas litorales y llevando a cierres de accesos y restricciones de acceso al mar por seguridad.
Incidencias en los trenes
La infraestructura de transporte ferroviario no ha quedado al margen de los efectos del temporal. Un tren de alta velocidad ha quedado detenido en el interior de un túnel entre Girona y Figueres debido a una avería en la catenaria derivada de las condiciones meteorológicas extremas que han añadido tensión al sistema de alimentación eléctrica y a las vías, lo que obligó a activar el plan de emergencias Ferrocat para gestionar la seguridad y evacuación de los viajeros, y a desviar o cancelar numerosos servicios de alta velocidad durante las horas más complicadas del temporal.
Paralelamente, la red de ferrocarriles de cercanías (Rodalies) también ha sufrido interrupciones y cortes de circulación, especialmente entre Caldes de Malavella y Girona por caída de árboles en las vías, y se han registrado retrasos significativos en diversas líneas como la R11 debido a incidencias en la infraestructura provocadas por la lluvia y el fuerte viento.
Los servicios de emergencia han recibido miles de llamadas al teléfono 112, y equipos de bomberos de la Generalitat trabajan en múltiples frentes, tanto en rescate y vigilancia de puntos críticos como en la búsqueda de un hombre desaparecido en Palau-Sator (Girona) que fue arrastrado junto con su vehículo por la crecida de un cauce, un evento que ilustra la peligrosidad de cruzar rieras o zonas inundables bajo lluvias torrenciales.
La situación, en el contexto de un episodio meteorológico severo prolongado con lluvias persistentes, fuerte viento de levante y oleaje importante en el Mediterráneo, hace que las autoridades mantengan planes de emergencia activos, soliciten restricciones de movilidad, y aconsejen a la población evitar desplazamientos innecesarios hasta que remitan las precipitaciones más intensas y los ríos comiencen a descender de sus umbrales críticos.
Este temporal extraordinario pone de manifiesto la vulnerabilidad de infraestructuras, redes de transporte y sistemas de gestión de riesgos ante extremos meteorológicos cada vez más frecuentes y potentes, y subraya la necesidad de reforzar capacidades de drenaje urbano, gestión hidráulica y resiliencia de infraestructuras críticas, incluidos los corredores ferroviarios y carreteros que atraviesan áreas de riesgo hídrico.
