Enrique Riquelme, el empresario del agua y la energía que intenta abrir una grieta en la presidencia de Florentino Pérez
El presidente de Cox, nacido en 1989 en Cox, Alicante, vuelve a situarse como posible alternativa a Florentino Pérez al frente del Real Madrid tras la convocatoria electoral anunciada por el actual presidente blanco. Su perfil introduce un pulso singular para el mundo de la ingeniería: frente al ingeniero de Caminos que levantó ACS y transformó el Bernabéu, aparece un empresario formado en infraestructuras, renovables, desalación y activos industriales heredados de Abengoa.
Enrique Riquelme Vives ha vuelto a aparecer en el radar del Real Madrid en el momento más delicado para Florentino Pérez en años. El presidente blanco anunció el 12 de mayo la convocatoria de elecciones, rechazó los rumores sobre una posible dimisión y lanzó un desafío directo a quienes quieran disputarle el poder en el club. “Me presentaré para defender los intereses de los socios del Real Madrid”, afirmó Pérez, en una comparecencia marcada por la crisis deportiva, el malestar de parte de la afición y el intento de reafirmar su autoridad tras dos temporadas sin títulos.
El nombre que sobrevuela ese desafío es el de Riquelme, empresario alicantino de 37 años, fundador y presidente ejecutivo de Cox, un grupo que se presenta como utility global de agua y energía. No es la primera vez que su nombre aparece asociado a una posible candidatura madridista, pero el contexto actual le otorga una visibilidad distinta. Según distintas fuentes, Riquelme estaría ultimando el aval bancario necesario para concurrir a unas elecciones que, por los estatutos del Real Madrid, exigen una barrera económica muy elevada. Varios medios han situado ese aval en el entorno de los 187 millones de euros, equivalente al 15% del presupuesto del club, además de los requisitos de antigüedad como socio y solvencia patrimonial personal.
La eventual pugna tiene interés más allá del fútbol porque enfrenta, al menos simbólicamente, a dos generaciones de empresarios vinculados a la ingeniería española. Florentino Pérez, ingeniero de Caminos, Canales y Puertos por la Universidad Politécnica de Madrid, es presidente de ACS y ha construido buena parte de su poder empresarial en torno a la obra pública, la construcción, los servicios, las concesiones y las grandes infraestructuras internacionales. Su figura representa la ingeniería española de las últimas décadas: autopistas, contratos públicos, integración de grandes constructoras, expansión global y, en el Real Madrid, la remodelación del Santiago Bernabéu como proyecto urbano, comercial y tecnológico.
Riquelme procede de otro ecosistema. Nació en 1989 en Cox, Alicante, y pertenece a una familia con trayectoria empresarial en los sectores inmobiliario y de construcción. Según la documentación corporativa de Cox Energy, en 2010 se instaló en Panamá, donde creó Grupo El Sol, centrado en minería, cemento, infraestructuras y energía. Esa compañía llegó a ser proveedor de arena para la UTE encargada de las obras de ampliación del Canal de Panamá y alcanzó más de 1.200 empleados directos e indirectos en inversiones ligadas a cemento, áridos y energía.
Su salto diferencial llegó con las renovables. En 2012 lideró la licitación y desarrollo de Rainbow 50, un proyecto fotovoltaico en Guatemala de 55,6 MW de capacidad instalada y una inversión de 100 millones de dólares, presentado por la compañía como uno de los mayores proyectos solares desarrollados hasta entonces en Latinoamérica. Dos años después fundó Cox Energy, que acabaría convirtiéndose en su plataforma empresarial principal, inicialmente orientada al negocio solar fotovoltaico y con fuerte presencia latinoamericana.
El verdadero cambio de escala se produjo con Abengoa. Cox Energy se adjudicó en 2023 los activos productivos de la histórica ingeniería sevillana, en una operación valorada en 564 millones de euros que incluía áreas de negocio y corporativo vinculadas a energía, agua, infraestructuras y servicios industriales. La operación suponía también asumir deuda, avales vivos de proyectos y compromisos con acreedores, y permitió a Riquelme hacerse con capacidades industriales y de ingeniería que habían formado parte de uno de los grupos tecnológicos españoles más relevantes en renovables, termosolar, transmisión, agua y grandes proyectos internacionales.
Agua y energía
Desde entonces, Cox ha intentado presentarse como una utility verticalmente integrada de agua y energía. La compañía destaca proyectos de desalación como Agadir, en Marruecos, con 275.000 metros cúbicos diarios de capacidad, o Jubail 3A, en Arabia Saudí, con 600.000 metros cúbicos diarios, una escala que sitúa el negocio del agua en el centro de su identidad industrial. En informes sectoriales, el grupo aparece vinculado a actividades de desalación, potabilización, tratamiento de aguas residuales, agua industrial, infraestructuras hídricas e irrigación, además de generación fotovoltaica, termosolar y transmisión eléctrica.
La salida a Bolsa de Cox en noviembre de 2024 consolidó esa ambición. El grupo comenzó a cotizar en las Bolsas españolas con un precio de 10,23 euros por acción, tras una operación con la que buscaba captar capital para acelerar su crecimiento en agua y energía. En 2025, Cox ganó 69 millones de euros, un 16% más, elevó sus ingresos un 62%, hasta 1.140 millones, y aumentó su ebitda hasta 225 millones. El grupo cerró además el año con una cartera de servicios, o backlog, de 3.189 millones, un 43% más, y con la operación de compra de activos de Iberdrola en México como movimiento transformador de escala.
Ese perfil convierte a Riquelme en un aspirante peculiar para el Real Madrid. No procede de la banca, de los medios ni de la aristocracia empresarial tradicional madrileña, sino de una compañía construida en torno a activos de infraestructura crítica: agua, energía, ingeniería industrial y mercados emergentes. En cierto modo, su eventual candidatura supondría trasladar al club el discurso de una nueva generación de empresarios de la transición energética, frente al modelo de Florentino Pérez, asociado a la gran constructora global, la contratación pública, las concesiones y la ingeniería civil clásica.
La comparación, sin embargo, es desigual. Florentino Pérez no solo preside el Real Madrid desde 2009 en su segunda etapa, sino que es el presidente más laureado de la historia del club, con 37 grandes títulos en fútbol y siete Copas de Europa bajo su mandato. Además, fue reelegido recientemente para un mandato que debía extenderse hasta 2029, antes de decidir adelantar el proceso electoral para neutralizar los rumores y retar a sus posibles adversarios.
Riquelme, por su parte, todavía tiene que transformar la expectación en candidatura formal. Ese es el punto decisivo. En el Real Madrid no basta con tener notoriedad empresarial ni capacidad financiera. Las reglas electorales exigen una antigüedad mínima de 20 años como socio, nacionalidad española, plena capacidad de obrar, ausencia de sanciones y, sobre todo, un aval bancario equivalente al 15% del presupuesto del club, respaldado con patrimonio personal de los miembros de la candidatura. Esa arquitectura estatutaria ha hecho que Florentino Pérez no haya tenido oposición efectiva en los últimos procesos electorales.
El Real Madrid no sería solo el escenario de una disputa deportiva, sino el tablero en el que se cruzan dos formas de entender el poder empresarial español. Una, la de Florentino Pérez, procede de la ingeniería civil, las constructoras, las concesiones y la internacionalización de ACS. Otra, la de Enrique Riquelme, nace de la combinación de renovables, desalación, activos industriales, Latinoamérica y la digestión de una ingeniería histórica como Abengoa. Si finalmente da el paso, el duelo no solo medirá quién puede presidir el club más influyente del fútbol europeo. También ofrecerá una fotografía generacional de la ingeniería española: del hormigón, la autopista y la gran constructora al agua, el megavatio renovable y la infraestructura climática.

Un dato adicional sobre el historial de Florentino Pérez. Durante un breve periodo impartió clases en la escuela de ingenieros de Caminos de Madrid, sobre cálculo tensorial, la asignatura más difícil de la carrera denominada entonces “Fundamentos físicos de las técnicas” De ahí pasó a ser concejal del ayuntamiento de Madrid, y de ahí a los negocios. Estos datos los conozco como catedrático (emérito) de la escuela, no por ningún tipo de amistad con el personaje.