Presas en riesgo: entre el abandono, la amenaza de demolición y la urgencia de inversión
La seguridad hídrica en España atraviesa una crisis que apenas ocupa titulares, pero cuyos efectos pueden ser devastadores. El parque de presas del país, uno de los más extensos del mundo, envejece sin la inversión necesaria para garantizar su funcionamiento seguro. A ello se suma un fenómeno creciente: la demolición de infraestructuras hidráulicas sin evaluaciones técnicas integrales, impulsada por expedientes administrativos al vencer concesiones hidroeléctricas. El resultado es un panorama preocupante: infraestructuras críticas con más de medio siglo de antigüedad, planes de emergencia sin implantar y un déficit de inversión que pone en jaque la seguridad de miles de ciudadanos. España, potencia hidráulica mundial con un parque envejecido.
Con 2.453 presas en explotación —de las cuales 1.300 son grandes presas— y una capacidad de almacenamiento de 56.000 hm³, España es el quinto país del mundo en número de presas, solo superado por China, Estados Unidos, India y Japón.
Pero este liderazgo técnico oculta una realidad menos optimista: la edad media de las presas españolas es de 50 años. En total, 620 infraestructuras superan el medio siglo, y más de un centenar tienen más de un siglo de vida útil.
Dato destacado
- 375 presas son de titularidad estatal y están gestionadas por Confederaciones Hidrográficas.
- 925 pertenecen a otros titulares: comunidades autónomas, ayuntamientos, regantes, hidroeléctricas y privados.
La falta de modernización y de inversión en conservación convierte este parque hidráulico en una infraestructura crítica en riesgo.
Un déficit de inversión estructural que compromete la seguridad
Según datos de la Comisión Europea, España ha reducido un 57% la inversión en infraestructuras hidráulicas en la última década. Entre 2007 y 2010 se destinaban 3.000 millones de euros anuales; entre 2011 y 2022, apenas 1.300 millones.
Esto ha tenido un efecto directo: solo se ha ejecutado el 29% de lo previsto en los Planes Hidrológicos y de Riesgo de Inundaciones. Para cumplir con la planificación 2022-2027 serían necesarios más de 36.000 millones de euros entre 2025 y 2027, una cifra 8,3 veces superior a la ejecución registrada en 2022.
Radiografía del déficit
- Se necesitan 32.376 millones de euros adicionales para garantizar un sistema hídrico sostenible.
- El 75% de las presas estatales requieren estudios complementarios de seguridad.
- El 65% necesita renovar sistemas de auscultación.
- El 30% precisa refuerzos estructurales.
- El 50% requiere rehabilitación de desagües de fondo.
El mensaje es claro: la seguridad de las presas está en entredicho por pura falta de recursos.
El riesgo para la población: planes de emergencia pendientes
Un 40% de las presas en España están clasificadas como de Categoría A, lo que significa que su rotura afectaría gravemente a núcleos urbanos.
El caso de la presa de Forata, en Valencia, es paradigmático: una hipotética rotura impactaría directamente en 110.000 habitantes de nueve municipios, con láminas de agua de hasta 7 metros de calado.
La legislación obliga a elaborar e implantar planes de emergencia en todas las presas de categoría A y B. Sin embargo, muchos siguen pendientes de implantación, lo que expone a miles de personas a un riesgo inasumible.
Aliadas frente a incendios y sequías
En paralelo a los riesgos, las presas son también parte de la solución. En un año marcado por incendios devastadores, los embalses actúan como cortafuegos naturales y abastecen de agua a los hidroaviones en tareas de extinción.
Además, regulan avenidas, almacenan agua en épocas de sequía y permiten disponer de recursos para abastecimiento, regadío y energía renovable. Contribuyen a la protección frente a sequías, avenidas y fenómenos como las DANAS. Su eliminación indiscriminada no solo supone perder capacidad de regulación hídrica, sino también renunciar a un activo esencial contra el cambio climático.
Demoliciones precipitadas y pérdida patrimonial: el caso de La Retorna
La política de derribo de presas sin evaluaciones técnicas rigurosas no solo compromete la seguridad hídrica y energética, sino que amenaza con borrar capítulos enteros de la historia de la ingeniería española. Un ejemplo paradigmático es el conjunto hidráulico de La Retorna, situado en La Rioja, una obra proyectada por Carlos Fernández Casado, uno de los ingenieros más influyentes del siglo XX en nuestro país.
Más allá de su funcionalidad, La Retorna representa un patrimonio cultural y técnico de primer orden, comparable en valor histórico a puentes, carreteras o edificios industriales de su época. Su demolición no solo supondría la pérdida de una infraestructura todavía útil para la regulación del agua y la protección frente a avenidas, sino también de una pieza clave en la memoria de la ingeniería española.
En la jornada “Salvar el Patrimonio Hidráulico Español”, celebrada en el Instituto de la Ingeniería de España, la ingeniera Lucía Fernández Muñoz, nieta del propio Fernández Casado, subrayó que este tipo de obras “no son simples infraestructuras, son parte de nuestra identidad como país, hitos que demuestran la capacidad de la ingeniería española de ponerse al nivel de las grandes potencias”.
El riesgo de demolición de conjuntos como La Retorna es doble: se destruye un activo patrimonial único y, al mismo tiempo, se debilita la seguridad hídrica y energética de los territorios en los que se asientan. De hecho, la presa desempeña aún funciones esenciales:
- Regulación hidráulica de la cuenca para prevenir inundaciones.
- Reserva estratégica de agua en épocas de sequía.
- Abastecimiento de recursos para la extinción de incendios, dada su ubicación en un área de riesgo forestal.
- Potencial hidroeléctrico renovable, perfectamente adaptable a tecnologías de modernización.
Los expertos coinciden en que procesos de demolición como el que amenaza a La Retorna contradicen la legislación europea, que establece como prioridad la sustitución de energía fósil por renovable. A ello se suma la pérdida de biodiversidad generada por la alteración de ecosistemas ya consolidados.
La conservación de presas como La Retorna no es solo una cuestión técnica, es un motor de desarrollo cultural y económico para territorios que, en muchos casos, sufren además la amenaza de despoblación.
Soluciones: de la demolición a la modernización
En el debate técnico y académico sobre el futuro de las presas, emergen soluciones claras:
- Moratoria en la demolición de presas hasta contar con evaluaciones multidisciplinares.
- Rehabilitación y modernización de infraestructuras existentes.
- Desarrollo del rebombeo hidroeléctrico como herramienta de almacenamiento energético.
- Refuerzo institucional: creación de una Dirección General específica de Infraestructuras Hidráulicas y de un Consejo de Seguridad Hidrológica independiente.
En palabras de Ramiro Aurín, vicepresidente del Foro Agua, Alimentos y Sostenibilidad:
“El patrimonio hidráulico es fundacional en todas las grandes civilizaciones. No tiene sentido la frivolidad con la que se enfrenta hoy su destrucción”.
Conclusión: salvar un activo estratégico
España afronta un dilema: invertir en la modernización y conservación de sus presas o asumir los riesgos de un parque envejecido y, en muchos casos, mal gestionado.
Lo que está en juego no es solo el legado cultural de la ingeniería hidráulica, sino también la seguridad de la población, la soberanía hídrica y energética y la resiliencia frente al cambio climático.
La demolición indiscriminada y la falta de inversión son, a todas luces, un lujo que el país no puede permitirse.

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