Las ingenierías españolas pierden dinero y advierten de que harán falta 200.000 ingenieros en diez años, según Tecniberia

Las ingenierías españolas pierden dinero y advierten de que harán falta 200.000 ingenieros en diez años, según Tecniberia
El presidente de TECNIBERIA, Joan Franco, reconoce en una entrevista con la agencia EFE que el sector de la ingeniería en España “pierde dinero de forma general” y alerta de que, de seguir la tendencia actual, en diez años el país enfrentará un déficit de 200.000 ingenieros.

En una entrevista concedida a EFE, Joan Franco, presidente de la patronal TECNIBERIA –que agrupa a unas 95 empresas con una facturación agregada de aproximadamente 8.000 millones de euros y una plantilla de 80.000 personas– ha advertido que el mercado interno español para las ingenierías está sometido a una presión tan fuerte que la mayoría de las compañías del sector “pierden dinero” cuando trabajan exclusivamente en España. Según Franco, “pequeños cambios pueden llevar un contrato a pérdidas” y la causa principal radica en un modelo de contratación pública donde prima el precio más bajo, lo cual deteriora los márgenes de las empresas.

Franco señala que esta situación está llevando a muchas firmas españolas a “mirar hacia el exterior” para equilibrar sus cuentas, ya que los mercados internacionales aún reconocen la calidad de la ingeniería española y ofrecen mejores márgenes. “Muchos contratos en España no salen los números”, afirma, y critica que los pliegos nacionales “nos hacen daño”.

El presidente de la patronal también ‌lanza una advertencia sobre el futuro del talento: subraya que “de aquí a diez años harán falta 200.000 ingenieros” en España, una cifra que, con los niveles actuales de captación y retención de talento, parece completamente inalcanzable. Esta estimación se combina con una preocupación creciente por la fuga de cerebros: “Que los jóvenes no quieran ser ingenieros no es un problema para las ingenierías, sino para el país”, advierte, recordando que en otros países europeos los jóvenes ingenieros cobran “tres veces más”.

Asimismo, Franco lamenta que, pese a que España cuenta con muy buenas escuelas técnicas y alta cualificación, el sector carece de atractivo salarial y de carrera frente a otros sectores como la banca o las consultorías tecnológicas, lo que agrava el problema de captación. Y resalta que las empresas públicas del sector infraestructuras –como INECO o Tragsa– se llevan parte del talento privado porque pueden permitirse tarifas más elevadas al no competir directamente con el mercado.

Franco propone, como vía de solución, que en España se requieran márgenes más altos en los contratos de ingeniería, y que los procesos de licitación se guíen por criterios técnicos mucho más allá del precio. “No puedes comprar ingeniería con subasta”, afirma, planteando que el componente económico no debería pesar más de un 20 % frente al 80 % técnico en los pliegos públicos.

Joan Franco pone sobre la mesa dos grandes retos estructurales para la ingeniería española. Primero, la presión sobre la rentabilidad del sector nacional sugiere que muchas empresas de ingeniería podrían enfrentar dificultades de sostenibilidad si continúan operando únicamente en el mercado doméstico con márgenes bajos. Esto puede debilitar la capacidad de las firmas españolas de atender infraestructuras, grandes obras, innovaciones o internacionalización sin recurrir masivamente al exterior.

Segundo, la alerta sobre el déficit de 200.000 ingenieros en diez años muestra que el problema de talento no es coyuntural sino crónico: la combinación de salarios poco competitivos, falta de atractivo profesional y competencia internacional coloca al país ante un desajuste que podría comprometer la capacidad de ejecutar planes de infraestructuras, digitalización o transición ecológica.

En definitiva, si España quiere aprovechar los fondos de recuperación europeos, los planes de movilidad, energéticos y tecnológicos de la próxima década, deberá reforzar tanto el mercado interno de la ingeniería (mejora de condiciones, estabilidad contractual, incentivo a la calidad) como la formación y retención de talento ingenieril. La reflexión de Joan Franco es un aviso a los poderes públicos y al sector privado: el tiempo para actuar es ahora, antes de que el desequilibrio se convierta en un freno real para el crecimiento y la modernización del país.

Redacción

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