Sara Aagesen, responsable de la destrucción del patrimonio hidráulico español
Sobre la destrucción del azud-presa de Puente de Mesa, construido entre los siglos XV-XVI en el rio Cega.
Escribo estas líneas no solo como ciudadano, sino como ingeniero y como presidente de la Asociación de Ingenieros de Caminos del Instituto de la Ingeniería de España. Y precisamente por esa doble condición, lo ocurrido con la demolición del azud de Puente Mesa, entre Veganzones y Cabezuela, llevado a cabo en la madrugada del día 13 de enero de 2026, resulta profundamente indignante.
El azud está ligado a los aprovechamientos hidráulicos tradicionales del río Cega, fundamentalmente molinos harineros y derivaciones de agua.
Este tipo de azudes en Castilla y León se generalizan entre la Baja Edad Media y la Edad Moderna, especialmente entre los siglos XV y XVI.

La traza, tipología constructiva y materiales del azud de Puente Mesa son coherentes con obras hidráulicas tradicionales de más de 400–500 años de antigüedad.
Su presencia continuada en la memoria colectiva, en la cartografía histórica y en la configuración del cauce indica que existía con seguridad antes del siglo XVIII, y muy probablemente desde finales de la Edad Media.
En patrimonio hidráulico no importa solo el año exacto, sino la antigüedad funcional, la integración en el paisaje, la continuidad de uso y el valor etnográfico y territorial
Desde esos criterios —los que aplica la ingeniería, la historia y el propio patrimonio cultural— el azud de Puente Mesa era una obra histórica de varios siglos, merecedora de estudio, conservación y adaptación, no de demolición sin alternativa.
La ingeniería —la buena ingeniería— no actúa de madrugada, no se esconde y no evita el contraste técnico ni el diálogo social. La nocturnidad con la que se ha ejecutado esta demolición no es una anécdota operativa: es una decisión consciente. Y cuando una administración elige la noche, es porque sabe que lo que va a hacer no resiste la luz del día.
Durante años se trasladaron compromisos explícitos de restauración y conservación. Se habló de soluciones técnicas, de compatibilizar continuidad fluvial, seguridad y patrimonio. Como ingeniero, sé que esas soluciones existen y están sobradamente contrastadas. Como ciudadano, constato hoy que no se quisieron aplicar. Cuando se promete restaurar y se termina demoliendo, no estamos ante un error técnico, sino ante una mentira institucional.
El azud de Puente Mesa no era una infraestructura improvisada ni un elemento ajeno al río. Era una obra hidráulica tradicional, integrada desde hace siglos en el territorio, conocida por la población local y asumida como parte del paisaje y de la vida social. Su eliminación no responde a una urgencia inevitable, sino a una forma de entender la transición ecológica que confunde protección con arrasamiento.
Resulta especialmente preocupante que se utilice el discurso ambiental como coartada para borrar patrimonio hidráulico sin análisis riguroso, sin estudios comparativos de alternativas y desoyendo a los municipios afectados. La ingeniería civil española ha demostrado durante generaciones que es capaz de mejorar ríos sin destruir su historia. Ignorar ese conocimiento es despreciar a la propia profesión.
Por eso la responsabilidad no puede diluirse en organismos técnicos o administrativos. La responsabilidad es política y tiene nombre y cargo. Hoy esa responsabilidad recae en la Vicepresidenta tercera y Ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen Muñoz. Bajo su mandato se ha permitido —y ejecutado— una actuación sin transparencia, sin consenso y sin respeto al patrimonio hidráulico español.
No es aceptable que se actúe contra dos municipios, contra su historia y contra su tejido social sin diálogo real, recurriendo a la nocturnidad como método y al hecho consumado como argumento. Eso no es gobernar con criterios técnicos; es imponer decisiones desde la distancia.
Como ingeniero, defiendo el rigor y las soluciones bien pensadas.
Como presidente de una asociación profesional, defiendo la responsabilidad pública.
Como ciudadano, defiendo el derecho de los pueblos a no ser tratados como un problema.
El azud ya no está.
Pero lo verdaderamente grave es el mensaje que queda: que el patrimonio hidráulico puede destruirse sin debate, sin alternativas y sin dar explicaciones. Y eso no solo daña a un río o a un pueblo; daña la credibilidad de las instituciones y degrada el sentido mismo de la ingeniería al servicio de la sociedad.
La transición ecológica será compatible con el territorio y con su historia, o fracasará.
Y desde luego, no puede construirse de noche ni contra la gente.

Magnífica argumentación, exposición.
Una visión muy integrada de la cultura, la ingeniería y el medio ambiente
Es tal cual lo explica, lo mires por donde lo mires (ingeniería, medio ambiente, sentimental) ha sido una actuación propia de unos delincuentes, como muchos de los que tenemos dirigiendo el país. No solo no ha tenido sentido esta ejecución a nivel técnico o medio ambiental, por mucho que los ecologistas sin cerebro y sin capacidad de una visión general de la situación lo defiendan, si no que han causado un dolor inmenso en la historia y las vidas del pueblo de Veganzones. Me duele como si fuera mi pueblo, aunque no lo sea, me duele por que he visto llorar a sus vecinos, a mi familia política y a toda la comarca.
Este paraje es de todos!!!!
Si nos duele a los que no somos de allí pero recordamos cuando íbamos de pequeños con nuestros padres a pasar la tarde del domingo, como no le dolerá a los que iban no hace mucho a ayudar a sus madres a llevar la ropa a lavar, a bañarse los veranos con sus amigos, a pescar…
En ese río se han bañados mis bisabuelos, mis abuelos, mis padres, yo misma y mi hijo. Generaciones de familias disfrutando de la presa del Río Mesa como los llamamos algunos.
Una actuación propia de delincuentes, con nocturnidad y alevosía con un nombre DINERO y sin otro EMPATÍA.
Haciendo daño a las personas y al medio ambiente, ese del q tanto se llenan la boca y que la gente de los pueblos sabe mejor que nadie como defender porque lo han hecho a lo largo de los siglos y todo funcionaba. Pero tenían que llegar las cabezas pensantes, lo que pueden con la única neurona que deben tener, a rescatarnos según ellos del peligro de la presa, zona de riesgo inminente de muerte según ellos. Ja!! No pretendan reírse de nosotros, no pueden, tenemos dentro la sabiduría de nuestros antepasados, de la gente que ha cuidado el campo, usando el sentido común , ese que nos han trasmitido a los que quedamos aquí y del que ustedes están faltos.
Ustedes son CULPABLES, y la vida espero les devuelva el daño que han hecho.
Y a nosotros lo único que nos queda es quejarnos y revolvernos con este y otros mil temas más.
Así que hagámoslo!!!! Despierten!!!!
Valiente y contundente, Pepe. Estoy totalmente de acuerdo con tu artículo y lo aplaudo; sería digno de publicarse en diarios de tirada nacional y no sólo en los de tirada local o regional y en los muy especializados
Es evidente que y cada vez mas, que esos comportamientos no son correctos e incluso obedecen a analisis hidrologicos que cada vez son mas dudosos. Forma parte de otros muchos comportamientos politicos que ahora nos intentan convencer de actuaciones totalmente mal gestionadas. Por eso sucedio una Dana en Valencia el años 2024 con mas de 200 muertos.
Qué vergüenza de gobierno tan cobarde y tan vergonzoso para los ciudadanos de bien. Todo lo tienen que hacer de espaldas a nosotros, con nocturnidad y alevosía, sabiendo que lo que hacen es contrario a la realidad y al sentido común y de decencia. Son sectarios y actúan con una mala fe de revancha hacia la mayoría de los españoles. Esperemos que esto termine pronto, y podamos volver a la normalidad.