La Universidad de Sevilla crea la empresa SMART Fusion Energy para llevar su tokamak compacto al terreno industrial
La nueva empresa basada en el conocimiento nace a partir del Laboratorio de Ciencias del Plasma y Tecnologías de Fusión de la Hispalense y recibe una inversión inicial de 1,5 millones de euros de BeAble Capital. Su objetivo es acelerar el desarrollo de reactores de fusión tipo tokamak más compactos, modulares y eficientes, aunque el salto a una planta comercial sigue siendo todavía un reto científico e industrial de largo recorrido.
La Universidad de Sevilla ha formalizado la creación de SMART Fusion Energy, una nueva empresa basada en el conocimiento que pretende trasladar al terreno industrial los resultados obtenidos por el Laboratorio de Ciencias del Plasma y Tecnologías de Fusión, uno de los grupos españoles más activos en el desarrollo de tecnologías avanzadas para fusión nuclear. La compañía ha sido impulsada por los investigadores Eleonora Viezzer y Manuel García Muñoz, responsables del tokamak SMART, y nace con una inversión inicial de 1,5 millones de euros aportada por BeAble Capital, fondo especializado en proyectos de ciencia profunda.
La creación de la empresa supone un paso relevante en la transferencia tecnológica de la fusión nuclear en España, una plataforma empresarial para acelerar la evolución de una línea de investigación con ambición industrial. Su objetivo declarado es desarrollar reactores de fusión tipo tokamak más compactos y eficientes, apoyándose en una arquitectura que combina tres elementos técnicos: tokamaks compactos de alto campo magnético, superconductores de alta temperatura y configuraciones de plasma con triangularidad negativa.
El punto de partida tecnológico es el tokamak SMART, acrónimo de SMall Aspect Ratio Tokamak, desarrollado en la Universidad de Sevilla como un dispositivo experimental de baja relación de aspecto, es decir, más próximo a una geometría esférica que a la configuración toroidal convencional. Este diseño persigue aumentar la densidad de potencia y reducir el tamaño de las futuras máquinas, dos variables decisivas si la fusión quiere pasar algún día de las grandes instalaciones experimentales a plantas económicamente competitivas. Según la descripción técnica del propio laboratorio, SMART trabaja con un radio mayor de 0,4 metros, un radio menor de 0,2 metros, corriente de plasma de hasta 500 kiloamperios, campo toroidal inferior a 1 tesla, pulsos de hasta 500 milisegundos e inyección de haz neutro de 1 megavatio.
Triangularidad negativa
La otra pieza diferencial es la triangularidad negativa, una configuración de plasma que modifica la forma de la sección transversal dentro de la cámara de vacío. Frente a los diseños convencionales, esta geometría busca mejorar el confinamiento y, al mismo tiempo, aliviar algunos de los problemas más críticos de la interacción entre el plasma y los materiales de la pared. En un reactor de fusión, no basta con alcanzar temperaturas extremas. También es necesario confinar el plasma de forma estable, controlar las inestabilidades magnetohidrodinámicas, evacuar calor y partículas y evitar que los componentes internos sufran cargas térmicas incompatibles con una operación prolongada. La propuesta de SMART se sitúa precisamente en ese cruce entre física de plasmas e ingeniería de materiales, criogenia, electrónica de potencia, control en tiempo real y diseño de sistemas de alto vacío.
La Universidad de Sevilla subraya que la trayectoria científica que da origen a la compañía está respaldada por más de 50 millones de euros en financiación competitiva internacional, incluidos cuatro proyectos del Consejo Europeo de Investigación. A esa base se suma la participación de la Fundación de Investigación de la Universidad de Sevilla en el accionariado de la empresa, lo que refuerza el carácter de spin-off universitaria de la iniciativa. BeAble Capital, por su parte, entra como inversor estratégico para impulsar la primera fase de desarrollo y acompañar el proceso de industrialización de la tecnología.
La operación llega en un momento de fuerte competencia internacional por la fusión nuclear. Grandes proyectos públicos como ITER conviven ya con un número creciente de empresas privadas que intentan acortar los plazos mediante diseños compactos, imanes superconductores de alta temperatura, nuevos materiales y arquitecturas más modulables. España cuenta en este terreno con dos bazas de especial relevancia: su participación en ITER y la futura instalación IFMIF-DONES en Granada, destinada a ensayar materiales sometidos a condiciones similares a las que soportarían en un reactor de fusión. En ese contexto, SMART Fusion Energy aspira a situar a Sevilla dentro de la cadena europea de tecnologías críticas para la fusión.
Financiación europea
El proyecto no parte de cero. El tokamak SMART ha contado con apoyo público, financiación europea y colaboración internacional, y su segunda fase prevé operar con plasma de deuterio y temperaturas de fusión en una nueva infraestructura en Sevilla TechPark. Esa evolución exigirá equipamiento científico de alta complejidad, sistemas auxiliares, instalaciones de control, diagnóstico del plasma, talleres especializados y soluciones de blindaje y seguridad acordes con una máquina experimental de estas características.
La hoja de ruta anunciada por la nueva compañía contempla tres etapas. La primera es SMART, concebida como plataforma experimental para validar tecnologías en fases tempranas. La segunda es BRIGHT, una futura planta piloto de fusión y fuente volumétrica de neutrones orientada a cualificar tecnologías clave. La tercera sería el despliegue comercial de centrales compactas de fusión a escala industrial. Ese itinerario refleja la ambición de la iniciativa, pero también la distancia que todavía separa la investigación actual de una explotación comercial estable, segura y económicamente viable.
Desde el punto de vista energético, la fusión mantiene un atractivo difícil de igualar. Promete generación estable, alta densidad energética, bajo uso de suelo, ausencia de emisiones directas de CO₂ y una problemática de residuos distinta a la de la fisión nuclear convencional. Sin embargo, el reto esencial sigue siendo lograr producción neta de energía, operación sostenida, materiales capaces de resistir condiciones extremas y costes compatibles con el mercado eléctrico. SMART Fusion Energy nace precisamente para intentar reducir esa distancia entre laboratorio e industria.
