La tuneladora Mayrit entra en operación en Madrid y marca un salto tecnológico
La ampliación de la Línea 11 del Metro de Madrid ha alcanzado uno de sus hitos clave con la entrada en funcionamiento de la tuneladora “Mayrit”, de 1.500 toneladas y 98 metros de longitud, que simboliza el cambio de escala y de modelo en la ingeniería subterránea urbana en España. La máquina ha comenzado a perforar el tramo entre Plaza Elíptica y Conde de Casal, un corredor de entre 5,2 y casi 6 kilómetros que constituye la primera fase de la futura “gran diagonal” del suburbano madrileño, un eje de 33 kilómetros y 20 estaciones destinado a reconfigurar los flujos de movilidad sin necesidad de atravesar el centro de la capital, a un ritmo hasta diez veces superior al método tradicional y con capacidad para ejecutar simultáneamente el túnel
Desde el punto de vista técnico, “Mayrit” se sitúa en la categoría de tuneladoras de gran diámetro (TBM), con una longitud total de 98 metros, un diámetro superior a los 9 metros y un peso cercano a las 1.500 toneladas. Estas dimensiones permiten ejecutar túneles de sección completa aptos para doble vía ferroviaria, integrando en un único proceso la excavación, el sostenimiento y el revestimiento estructural. La máquina, fabricada en Alemania y ensamblada in situ en Madrid tras su transporte en múltiples piezas, incorpora un sistema mecanizado de excavación continua que reduce significativamente las interferencias en superficie y mejora la precisión geométrica del trazado.
El principio de funcionamiento responde al modelo de tuneladora integral: un cabezal giratorio equipado con herramientas de corte excava el terreno mientras, de forma sincronizada, se instalan anillos de dovelas prefabricadas de hormigón que constituyen el revestimiento definitivo del túnel. Este sistema convierte a la tuneladora en una auténtica “fábrica subterránea”, capaz de ejecutar la infraestructura completa en avance continuo, minimizando los ciclos de parada y reduciendo riesgos asociados a la excavación convencional.
En términos de rendimiento, “Mayrit” alcanza ritmos de avance del orden de 15 metros diarios o hasta 500 metros mensuales, lo que supone multiplicar por diez la productividad de los métodos tradicionales basados en excavación manual o con medios convencionales. La operación se realiza de forma ininterrumpida, 24 horas al día y siete días a la semana, con detenciones programadas cada aproximadamente 1.000 metros para el mantenimiento y sustitución de elementos de desgaste en el cabezal de corte.
Sistema de control y monitorización
Uno de los aspectos más relevantes desde el punto de vista ingenieril es el sistema de control y monitorización. La tuneladora opera bajo supervisión constante desde un centro de control que actúa como “cerebro” del sistema, integrando datos en tiempo real sobre presión de frente, par de giro, avance, consumo energético y comportamiento del terreno. Este control permite ajustar los parámetros de excavación para adaptarse a las condiciones geotécnicas, reduciendo riesgos de subsidencias o afecciones a estructuras existentes en superficie, especialmente en un entorno urbano densamente edificado como Madrid.
El volumen de material excavado ilustra la magnitud del proyecto: se prevé la extracción de cientos de miles de metros cúbicos de tierras, equivalentes, según estimaciones divulgadas durante el proyecto, a llenar varias veces grandes infraestructuras deportivas. Esta logística implica una gestión compleja de transporte, tratamiento y reutilización de materiales, así como la coordinación con las fases de construcción de estaciones y pozos de ataque.
La actuación se enmarca en una inversión superior a los 500 millones de euros en este primer tramo, con un horizonte de ejecución que se extiende hasta 2027. A escala global, el proyecto de la Línea 11 se concibe como la nueva columna vertebral del sistema de transporte metropolitano, conectando el suroeste y el noreste de la región, desde Cuatro Vientos hasta Valdebebas, y enlazando infraestructuras estratégicas como Atocha, el aeropuerto o IFEMA.
Desde la perspectiva de la ingeniería de transporte, la principal aportación de esta infraestructura no reside únicamente en su ejecución constructiva, sino en su impacto funcional. La nueva línea permitirá redistribuir los flujos de pasajeros, reducir la saturación de los ejes radiales y mejorar la conectividad transversal, un enfoque cada vez más relevante en redes metropolitanas maduras.
La entrada en servicio de la tuneladora “Mayrit” marca así el paso de una fase preparatoria a una fase productiva de alto rendimiento, en la que la ingeniería de ejecución cobra protagonismo. Más allá de su dimensión técnica, el proyecto se sitúa en la vanguardia de la construcción subterránea europea, consolidando el uso de tuneladoras de gran diámetro como herramienta esencial para el desarrollo de infraestructuras urbanas complejas, con menores afecciones, mayor seguridad y una eficiencia constructiva difícilmente alcanzable por métodos convencionales.
