La Torre Mohamed VI inaugura en Rabat un nuevo hito de la ingeniería africana
El rascacielos, de 250 metros de altura y 55 plantas, ha sido inaugurado por el príncipe heredero Moulay El Hassan por orden del rey Mohamed VI. Levantado junto al río Bouregreg, el edificio combina núcleo de hormigón, estructura metálica exterior, cimentaciones de 60 metros, fachada fotovoltaica, amortiguación dinámica y certificaciones ambientales LEED Gold y HQE, en una operación que redefine el perfil urbano de Rabat.
La inauguración de la Torre Mohamed VI convierte oficialmente al valle del Bouregreg en el nuevo escaparate vertical de Marruecos. El príncipe heredero Moulay El Hassan inauguró el edificio en una ceremonia que consagra uno de los proyectos arquitectónicos y de ingeniería más ambiciosos construidos hasta ahora en el país. Aunque se asocia habitualmente a Rabat por su impacto visual sobre la capital marroquí, la torre se levanta en la ribera de Salé, frente a Rabat, en el eje de transformación urbana del Bouregreg, dentro del programa de desarrollo integrado “Rabat, Ville Lumière, capitale marocaine de la culture”.
El edificio alcanza 250 metros de altura y cuenta con 55 plantas, lo que lo sitúa como el rascacielos más alto de Marruecos y el tercero del continente africano. Su silueta, visible según los constructores desde unos 50 kilómetros de distancia, adopta una forma afilada y aerodinámica que distintos medios han comparado con un cohete sobre una plataforma de lanzamiento. Esa imagen no es solo un recurso formal. La torre ha sido concebida como pieza de representación nacional, nuevo hito paisajístico de la conurbación Rabat-Salé y elemento tractor de una operación mixta de oficinas, hotel, vivienda, comercio, restauración y observación panorámica.
Desde el punto de vista técnico, el dato más relevante está bajo rasante. La Torre Mohamed VI se apoya sobre cimentaciones de 60 metros de profundidad, resueltas mediante 104 barrettes de hormigón, una solución propia de grandes edificios en terrenos complejos y sometidos a cargas verticales y horizontales muy elevadas. La proximidad del río Bouregreg obligó a diseñar la infraestructura para resistir no solo las acciones gravitatorias y laterales ordinarias de un rascacielos de 250 metros, sino también solicitaciones sísmicas y posibles escenarios de inundación fluvial. BESIX, integrante del consorcio constructor junto a TGCC, subraya que la solución geotécnica se desarrolló precisamente para garantizar estabilidad a largo plazo en un entorno condicionado por el cauce del río.
Hotel, oficinas, apartamentos y espacios públicos
La estructura combina un núcleo interior de hormigón de alta resistencia con un marco exterior de acero, en una configuración híbrida tipo “tube-in-tube” pensada para repartir las cargas laterales provocadas por el viento y los movimientos sísmicos. Esta solución permite concentrar la rigidez en el núcleo y en el perímetro resistente, al tiempo que libera plantas con menos interferencias estructurales y mayor flexibilidad de uso. Para un edificio mixto, en el que conviven hotel, oficinas, apartamentos de alta gama y espacios públicos, esa flexibilidad no es un detalle menor ya que permite adaptar crujías, instalaciones y distribuciones a programas funcionales muy distintos sin penalizar en exceso el comportamiento global del edificio.
La torre suma 102.800 metros cuadrados de superficie construida. El programa incluye un hotel de lujo Waldorf Astoria, oficinas, residencias de alta gama, comercios, restaurantes, un auditorio o sala de conferencias, un observatorio dedicado al patrimonio de Rabat y Salé y una plataforma panorámica. El sistema de transporte vertical está compuesto por 36 ascensores, de los cuales 21 sirven la torre propiamente dicha y 15 el podio.
La fachada es otro de los elementos definitorios del proyecto. BESIX cifra su superficie en 70.000 metros cuadrados y destaca la integración de paneles solares en la envolvente. La comunicación oficial marroquí habla de dos fachadas con funciones diferenciadas: una equipada con iluminación dinámica y otra dotada de paneles fotovoltaicos. Global Construction Review detalla que el podio incorpora 2.200 metros cuadrados de paneles fotovoltaicos y que la fachada sur suma otros 1.800 metros cuadrados, hasta un total aproximado de 4.000 metros cuadrados de captación solar. Africanews, citando a la dirección del proyecto, sitúa la superficie fotovoltaica en 3.900 metros cuadrados y añade que el edificio dispone de una potencia instalada de 11,6 MVA y logra un ahorro energético del 40% frente a un edificio de referencia convencional.
La sostenibilidad se ha incorporado como argumento técnico y simbólico. El proyecto aspira o se presenta asociado a las certificaciones LEED Gold y HQE, dos sellos relevantes en eficiencia energética, gestión ambiental y calidad de construcción. Además de la generación fotovoltaica integrada, BESIX destaca la recuperación de energía, la recogida de aguas pluviales y soluciones de eco-construcción orientadas a reducir la huella operativa del edificio. En una torre de esta escala, con hotel, oficinas, viviendas y espacios de uso público, el reto no consiste solo en producir parte de la energía consumida, sino en gestionar simultáneamente climatización, transporte vertical, ventilación, iluminación, seguridad, bombeo, protección contra incendios y mantenimiento de una envolvente de gran superficie expuesta a fuertes ganancias solares.
El control dinámico de la estructura ha sido igualmente relevante. BESIX menciona la incorporación de un amortiguador dinámico para mejorar la estabilidad. Este tipo de dispositivo, habitual en edificios de gran altura sometidos a acciones de viento, permite reducir vibraciones y mejorar el confort de los ocupantes en plantas altas. En un rascacielos esbelto, la percepción humana de la aceleración lateral puede convertirse en un criterio de diseño tan importante como la resistencia última de la estructura.
Arquitecto español
El proyecto ha sido diseñado por el arquitecto español Rafael de la Hoz y el marroquí Hakim Benjelloun, con interiores a cargo de Pierre-Yves Rochon. La ejecución ha corrido a cargo de una unión entre BESIX y TGCC, bajo un contrato de diseño y construcción para O Tower, vinculada al grupo FinanceCom y al empresario Othmane Benjelloun. Associated Press cifra la inversión en unos 700 millones de dólares y señala que la obra se prolongó durante ocho años, con participación de más de 2.500 trabajadores de más de una docena de países.
La construcción también ha servido como banco de pruebas para herramientas digitales aplicadas a obra. BESIX anunció en 2022 el uso de un robot topográfico autónomo BIMPrinter para trazar directamente sobre las losas las geometrías de tabiquería a partir del modelo digital del edificio. En un proyecto con plantas complejas, geometría singular y alta densidad de instalaciones, el uso de metodologías BIM y replanteo robotizado permite reducir desviaciones, mejorar la coordinación entre arquitectura, estructura e instalaciones, y acelerar fases críticas de acabados interiores.
La inauguración llega además en un momento en el que Marruecos está intensificando sus grandes inversiones urbanas, turísticas y de transporte con la vista puesta, entre otros objetivos, en reforzar su proyección internacional antes del Mundial de 2030, que organizará junto a España y Portugal. AP subraya que la torre forma parte de una estrategia más amplia para posicionar Rabat y Salé como polos de turismo, negocios e imagen-país, aunque también recoge críticas internas sobre la concentración del desarrollo en el corredor atlántico frente a otras regiones con mayores déficits de servicios y empleo.
