La Retorna: cuando demoler es olvidar quiénes somos

La Retorna: cuando demoler es olvidar quiénes somos

La presa de La Retorna ya no es solo una infraestructura hidráulica en desuso ni un expediente administrativo más. Se ha convertido en un símbolo de algo mucho más profundo: la forma en que España decide relacionarse con su propio patrimonio de la ingeniería.

Durante décadas, este país levantó presas, puentes, canales y centrales que no solo resolvieron necesidades urgentes de energía y desarrollo, sino que construyeron una cultura técnica de enorme valor. Muchas de esas obras fueron concebidas en contextos de escasez, con ingenio, cálculo y una visión estructural que hoy sigue estudiándose en las escuelas de ingeniería. La Retorna es una de ellas.

Y, sin embargo, cuando estas infraestructuras alcanzan el final de sus concesiones, el debate parece reducirse a una disyuntiva simplista: o se demuelen para “renaturalizar”, o se mantienen como una molestia heredada del pasado. Rara vez se plantea una tercera vía seria, técnica y culturalmente madura: evaluar su valor patrimonial, energético y territorial antes de decidir su destino.

La admisión del recurso de casación por parte del Tribunal Supremo introduce una pausa necesaria. No es una victoria definitiva para quienes defienden la conservación, pero sí un reconocimiento de que aquí hay una cuestión que trasciende un simple trámite: ¿puede demolerse una obra de valor histórico mientras está pendiente su posible protección como Bien de Interés Cultural? La pregunta no es menor. Tampoco es solo jurídica; es una cuestión de modelo de país.

Demoler La Retorna sin esperar a resolver su posible protección sería un acto de irreversibilidad absoluta. Una vez desaparecida, no habrá sentencia que la devuelva, ni declaración patrimonial que repare la pérdida. Se habrá eliminado una pieza de la historia de la ingeniería española, una muestra de cómo el conocimiento técnico dio respuesta a los desafíos de su tiempo.

Resulta paradójico que en plena transición energética, cuando se reivindica la necesidad de infraestructuras renovables y de aprovechar al máximo los recursos existentes, se contemple la desaparición de una instalación hidroeléctrica que ha producido energía limpia durante décadas. Más aún cuando su valor no es solo funcional, sino también cultural y educativo.

El patrimonio de la ingeniería sigue siendo el gran olvidado de las políticas públicas. Se protegen iglesias, palacios o yacimientos arqueológicos —con toda justicia—, pero rara vez se concede la misma consideración a las obras que sostuvieron el desarrollo industrial y energético del país. Como si la técnica no fuera cultura. Como si el hormigón no pudiera ser también memoria.

El caso de La Retorna obliga a hacerse una pregunta incómoda: ¿queremos ser un país que borra sus huellas técnicas o uno que las integra en su relato histórico y en su futuro? Porque conservar no es congelar el territorio, sino reconocer el valor de lo construido, adaptarlo cuando sea posible y entender que la sostenibilidad también consiste en no destruir sin una razón verdaderamente superior.

La decisión final será judicial. Pero la responsabilidad moral es colectiva. Si La Retorna cae, no solo caerá una presa. Caerá también otra oportunidad de reconocer que la ingeniería forma parte de nuestra identidad cultural y de que el progreso no siempre consiste en empezar de cero, sino en saber qué merece permanecer.

Virginia Moreno Valverde

Virginia Moreno Valverde

Tengo experiencia en el ámbito del periodismo, tanto escrito como audiovisual, así como en el campo de la comunicación institucional y empresarial. Actualmente colaboro como contertulia en diferentes programas radiofónicos y escribo en diferentes soportes. También me encargo del gabinete de prensa y la comunicación institucional de diferentes entidades, labores que incluyen desde la consultoría de comunicación, la gestión de redes sociales, newsletter y web, la coordinación de eventos, la gestión, convocatorias de medios y relación con prensa.

One thought on “La Retorna: cuando demoler es olvidar quiénes somos”

  1. Brilllante artículo y opinion con la que coincido plénamente. gracias, felicidades y p.f.no dejes la lucha. Es importante para fodos y rú tienes la autoridad que te dá tu curriculum

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