La NASA vuelve a retrasar la misión tripulada Artemis 2 por problemas técnicos en el cohete de lanzamiento SLS

La NASA vuelve a retrasar la misión tripulada Artemis 2 por problemas técnicos en el cohete de lanzamiento SLS
La esperada misión Artemis 2, programada para llevar a cuatro astronautas a orbitar la Luna por primera vez en más de cinco décadas, ha sufrido un nuevo retraso que descarta definitivamente su lanzamiento en marzo de 2026. Las dificultades técnicas detectadas en el flujo de helio de la etapa superior del cohete Space Launch System (SLS) han obligado a la agencia espacial estadounidense a retirar el vehículo de la plataforma de lanzamiento y replantear el calendario de puesta en vuelo con vista a, al menos, abril.

La misión Artemis 2 de la NASA, concebida como el primer vuelo tripulado alrededor de la Luna desde el programa Apollo y clave para preparar un aterrizaje lunar tripulado en la futura misión Artemis 3, enfrenta un revés técnico que altera su cronograma de lanzamiento. Originalmente fijada para el 6 de marzo de 2026, la ventana de marzo ha sido descartada tras la detección de una anomalía relacionada con el flujo de helio en el Interim Cryogenic Propulsion Stage (ICPS) de la etapa superior del cohete SLS, un componente esencial para la purga de motores y la presurización de los tanques de propulsante.

Los ingenieros identificaron el problema durante operaciones de rutina posteriores a una secuencia de prueba completa con combustible (Wet Dress Rehearsal). El flujo de helio, usado para asegurar condiciones de presión y purgado seguro en la etapa superior, no se logró restablecer según lo previsto, lo que generó incertidumbres sobre la integridad de sistemas críticos y llevó a la NASA a ordenar el retorno del cohete junto con la cápsula Orion al Vehicle Assembly Building (VAB) del Centro Espacial Kennedy en Florida para análisis y reparaciones más detalladas.

Este último contratiempo se suma a problemas previos de este mismo programa, donde en fases anteriores de ensayo se habían detectado fugas de hidrógeno líquido durante los procedimientos de carga de propulsante, motivo por el cual el lanzamiento ya había sido pospuesto previamente desde meses anteriores y se había replanificado para marzo. La recurrencia de este tipo de fallos en sistemas de presurización y fluidos resalta la complejidad de gestionar los rigores térmicos y de control de gases criogénicos en vehículos de lanzamiento de gran envergadura como el SLS.

Técnicamente, el SLS, que es el lanzador más potente construido por la agencia desde los cohetes Saturn V de Apollo, combina propulsión de etapas criogénicas con un diseño pensado para misiones de exploración profunda. La etapa superior ICPS, derivada de tecnologías reutilizadas de misiones anteriores, depende de un sistema de botellas de helio que suministran el gas para mantener presurizados los tanques de oxígeno líquido (LOX) e hidrógeno líquido (LH2) y para purgar líneas antes de cada operación significativa. Una interrupción en este flujo, incluso momentánea, puede comprometer la integridad de los tanques y la seguridad operativa, razón por la cual el equipo técnico ha considerado imprescindible resolver la incidencia antes de avanzar hacia la cuenta atrás final.

Fuentes oficiales de la NASA, incluido el administrador de la agencia, han indicado que todas las decisiones están siendo guiadas por criterios de seguridad rigurosos para la tripulación, compuesta por cuatro astronautas (tres estadounidenses y un canadiense) que, en caso de volar, trazarían una trayectoria en forma de ocho alrededor de la Luna antes de regresar a la Tierra en una misión de aproximadamente diez días. La agencia sigue evaluando detalles técnicos y no ha confirmado aún una fecha concreta para el lanzamiento, aunque las próximas oportunidades disponibles, basadas en la geometría orbital y requisitos de retorno seguro, se sitúan a partir de abril de 2026.

El nuevo retraso plantea desafíos adicionales para el programa Artemis, en el que cada misión y calendario está estrechamente vinculado a la preparación de vuelos posteriores, incluida la ambiciosa Artemis 3 con objetivo de alunizaje. La resolución de las anomalías del sistema de propulsión y presurización, así como la validación de todos los subsistemas bajo condiciones reales de misión, será determinante para recuperar ritmo y garantías operativas ante futuras misiones tripuladas más allá de la órbita terrestre.

Redacción

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