El Tajo-Segura, un mes cerrado y con la reparación en el limbo

El Tajo-Segura, un mes cerrado y con la reparación en el limbo

Treinta días después de que la Confederación Hidrográfica del Tajo cerrase el acueducto por dos derrumbes en Almonacid de Zorita (Guadalajara) y Liétor (Albacete), la Administración sigue sin explicar con un programa de obra por qué necesita entre cuatro y seis meses para devolver al servicio una de las infraestructuras hidráulicas más estratégicas del país. Tardó 21 días en declarar la emergencia, comunica dos plazos incompatibles en el mismo documento oficial y no ha resuelto qué ocurre con el agua autorizada que espera en cabecera. Los regantes calculan que la obra cabe en seis semanas. A quien corresponde demostrar lo contrario es al Ministerio.

Las averías están localizadas. Según la nota de MITECO del 7 de octubre, afectan al PK 4+700 del canal del Riansares, en Almonacid de Zorita, y al PK 1+700 del canal del Talave, en Liétor. El Ministerio describe filtraciones, arrastre del apoyo, hundimientos y riesgo de colapso, con caudales previos al cierre superiores a 25 m³/s. La CHT ha hablado de paños de hormigón destruidos o hundidos y de oquedades en el terreno que sustenta el canal.

La detección inicial data del 14 de septiembre. A partir de ahí, la secuencia administrativa es elocuente:

Fecha (2026)HechoDías desde el cierre
14 de septiembreLa CHT detecta las filtraciones, cierra y vacía el canal0
16 de septiembreLa consejera Mercedes Gómez anuncia “al menos cinco meses”2
28 de septiembreLa CHT describe por primera vez ambas afecciones y habla de 4-5 meses14
5 de octubreAcuerdo de emergencia, con un máximo de 1,2 millones de euros21
7 de octubreMITECO lo comunica: seis meses en la web, cuatro o cinco en el PDF adjunto23
13 de octubreSCRATS estima tres semanas para Liétor y seis para Almonacid29

Tres semanas para formalizar una emergencia en una infraestructura que la propia Administración considera en riesgo de colapso es mucho tiempo. La CHT afirma que había trabajos en marcha desde septiembre, y no hay por qué dudarlo. Pero nadie ha explicado qué se hizo en cada fase ni cuánto se consumió en diagnóstico, contratación y ejecución.

Un plazo, dos versiones

El dato más revelador lo aporta el propio Ministerio. La página web de MITECO del 7 de octubre fija la ejecución estimada en seis meses. El documento oficial descargable desde esa misma página, con la misma fecha, mantiene cuatro o cinco. No es una discrepancia entre portavoces: son dos versiones ministeriales incompatibles sobre el único dato que necesitan los usuarios para planificar campañas, compras de agua alternativa y uso de reservas.

A ello se suma una confusión de fondo. La web indica que la ejecución comenzará en un máximo de un mes, que es el límite del artículo 120.1.c de la Ley 9/2017 de Contratos del Sector Público para iniciar prestaciones de emergencia. Ese artículo es un techo, no un plazo de espera. La tramitación de emergencia existe precisamente para suprimir la licitación ordinaria y movilizar medios de inmediato, incluso sin crédito dotado. Si la CHT ya trabajaba en septiembre, ¿desde qué fecha se computan los seis meses?

El agua que espera en cabecera

La Comisión Central de Explotación autorizó el 7 de agosto 60 hm³ para agosto y 27 hm³ para septiembre. SCRATS estima ahora entre 70 y 75 hm³ pendientes, cifra que no ha sido conciliada oficialmente.

La disposición adicional quinta de la Ley 21/2015 permite, en niveles 1 y 2, transferir los volúmenes no enviados durante los tres meses siguientes al fin del periodo autorizado, con excepciones para situaciones catastróficas debidamente motivadas. El PP murciano sitúa el vencimiento de agosto el 30 de noviembre y el de septiembre el 31 de diciembre, fechas que deben contrastarse con los acuerdos íntegros.

El secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, invocó el 1 de octubre los mecanismos excepcionales y el precedente de 2025. Es una garantía verbal. No identifica saldos, meses, usos ni fundamento jurídico. Y la aritmética del transporte la hace insuficiente.

Caudal continuoVolumen diarioDías para 70 hm³Días para 75 hm³
10 m³/s0,864 hm³81,086,8
15 m³/s1,296 hm³54,057,9
20 m³/s1,728 hm³40,543,4
25 m³/s2,160 hm³32,434,7

Elaboración propia: volumen diario (hm³) = caudal (m³/s) × 0,0864. Hipótesis de transporte continuo y exclusivo, sin pérdidas.

Incluso en el escenario optimista de SCRATS, con el canal operativo el 16 de noviembre, mover 70-75 hm³ antes del 31 de diciembre exigiría un caudal medio sostenido de 17,6 a 18,9 m³/s durante 46 días, sin pruebas de carga ni nuevas autorizaciones. Con los plazos ministeriales, la reparación terminaría entre febrero y abril de 2027. Sin una resolución expresa que preserve y reprograme esos volúmenes, la protección del agua queda confiada a la suerte del calendario.

Lluvia como desencadenante, no como coartada

El Ministerio atribuye los daños a movimientos del terreno asociados a lluvias intensas. Es una explicación plausible, pero no cierra la investigación. Una filtración abre caminos preferentes, arrastra el relleno, deja la solera sin apoyo uniforme y la fisura, lo que agrava a su vez la fuga. Es una explicación de manual, se puede escribir sin mirar, o sea que es anodina.

La pregunta es otra: ¿encontró la lluvia drenajes obstruidos o insuficientes? ¿Había síntomas previos detectables en auscultación o inspección? Un defecto de juntas, un drenaje infradimensionado, la erosión de un terraplén y una inestabilidad profunda de ladera exigen soluciones distintas. Reponer hormigón sin entender cómo circula el agua bajo la estructura puede dejar intacta la causa. La Administración tiene los registros de explotación y mantenimiento; publicar el análisis causal forma parte de la respuesta exigible. O sea ¿qué hay del mantenimiento?

Y llueve sobre mojado. En agosto de 2025 otra avería en el entorno de Liétor obligó a una reparación que MITECO dio por terminada el 1 de octubre de aquel año. No consta que el punto sea exactamente el mismo, pero la reiteración territorial obliga a una auditoría de fiabilidad por tramos: días de indisponibilidad, recurrencia y eficacia de las reparaciones anteriores.

Las cuentas del mantenimiento

El Consejo de Ministros del 23 de junio de 2026 aprobó la previsión plurianual de la CHT para servicios de mantenimiento y reparación de averías del acueducto: 1.094.251,43 euros en 2028, 1.494.251,43 en 2029 y 400.000 en 2030. La casilla de 2027 aparece vacía. La línea suma 2,99 millones en tres ejercicios.

Puede haber contratos vigentes y otros expedientes que completen esa cifra; no es todo el gasto de conservación. Pero el orden de magnitud es elocuente: la emergencia actual, por sí sola, puede consumir 1,2 millones, más de lo previsto para 2028 o para 2030. Mientras tanto, los usuarios sostienen unos costes fijos del orden de 12 millones de euros anuales por tarifa, según la información sobre SCRATS. Nadie ha publicado cuánto de lo recaudado va a explotación, cuánto a conservación ordinaria y cuánto a renovación.

El Tribunal de Cuentas ya advirtió, en la fiscalización publicada en el BOE el 21 de abril de 2026, de instalaciones hidráulicas que llegaron a situaciones de emergencia sin inspección ni mantenimiento suficientes, y reclamó programas periódicos de vigilancia. Es una advertencia general, no un dictamen sobre estos dos derrumbes. Pero describe con precisión el patrón: se conserva poco, se repara en emergencia y se paga en indisponibilidad.

Lo que se puede exigir

La seguridad justifica mantener cerrado un tramo inestable. Pero no la desidia en recuperar el servicio. Las estimaciones de SCRATS, tres semanas en Liétor y seis en Almonacid, no son un proyecto contrastado. Pero plantean la pregunta correcta.

Son dos emplazamientos separados, en provincias distintas. Si los frentes son independientes, la duración total la marca el más largo más la puesta en carga, no la suma. Hay margen para más equipos, turnos, prefabricación y acopio anticipado. Hay también tiempos que no se comprimen: reconocimiento geotécnico, compactación controlada, curado del hormigón y pruebas de llenado. La cuestión es qué actividades fijan el camino crítico y cuáles esperan por falta de medios o de decisiones. Eso solo se responde con un programa de obra.

El pliego de 1982 que regula el uso del acueducto para riego obliga a reducir al mínimo posible las interrupciones extraordinarias y a informar suficientemente de ellas (apartados 3.8 y 3.9). Cumplir el trámite de emergencia no acredita haberlo hecho.

Cinco compromisos verificables

El colchón existe. La CHS contabilizaba 278 hm³ de origen trasvase en los principales embalses receptores al cierre de septiembre, y la Mancomunidad de los Canales del Taibilla tiene desalación propia. Pero el 39,65 % del agua que la MCT empleó en el último año hidrológico llegó por el trasvase, y su presidente, Juan Cascales, ha advertido que las otras fuentes no pueden sustituirlo de forma prolongada. Las reservas son un seguro que se consume, no una licencia para alargar el cierre.

Lo que la Administración debe a los usuarios, y a la profesión que conoce estas obras, cabe en cinco puntos:

  1. Programa de ejecución público por frente: contratista, dirección facultativa, fecha real de movilización, mediciones, rendimientos, dependencias y reserva meteorológica.
  2. Un único plazo oficial, distinguiendo fin de obra civil, autorización de puesta en carga y recuperación del servicio.
  3. Resolución expresa sobre los remanentes: saldo conciliado por mes y uso, fundamento jurídico y programa de conducción.
  4. Informe causal de ambos derrumbes y auditoría de fiabilidad del conjunto del acueducto, priorizada por riesgo.
  5. Parte semanal de avance físico e incidencias en el camino crítico hasta la reapertura.

Nada de esto prueba que la Administración retrase deliberadamente la obra, ni que seis semanas basten. Pero lo cierto es que después de un mes de cierre, MITECO y la CHT no han aportado los documentos que permitirían comprobar su diligencia. En una infraestructura estratégica para el bienestar de miles de personas, la carga de la prueba recae sobre quien la gestiona. Cada semana de cierre debe tener una justificación técnica. Hoy brilla por su ausencia.

Ramiro Aurín Lopera

Ramiro Aurín Lopera

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