El Gobierno mantiene el cierre de Cofrentes pese a las peticiones de moratoria en la Comunitat Valenciana

El Gobierno mantiene el cierre de Cofrentes pese a las peticiones de moratoria en la Comunitat Valenciana
El Ejecutivo central ha confirmado que la central nuclear de Cofrentes cerrará definitivamente en 2030, dentro de su calendario de eliminación progresiva de la energía nuclear, pese a las solicitudes de moratoria presentadas por el Gobierno de la Comunitat Valenciana, empresas, cámara de comercio y colectivos industriales, que advierten de consecuencias energéticas, ambientales y económicas significativas.

El Gobierno de España mantiene su hoja de ruta para la transición energética y confirma que la central nuclear de Cofrentes, situada en la provincia de Valencia, cesará su actividad en 2030 conforme al calendario acordado en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), que prevé el cierre escalonado de las centrales nucleares en el país entre 2027 y 2035. En dicho plan, Cofrentes figura con cierre programado para el 30 de noviembre de 2030, cuando expire su licencia de explotación actual.

La decisión del Ejecutivo llega en un contexto de debate energético cada vez más intenso en la Comunitat Valenciana, una de las regiones con mayor demanda energética de España. La central de Cofrentes, con una potencia instalada de 1.092 MW, ha sido un pilar para el sistema eléctrico regional desde que inició su operación en 1985. En 2025 produjo más de 7.400 millones de kWh libres de emisiones —equivalentes al consumo de más de dos millones de hogares— y supuso aproximadamente el 52% de la energía generada en la Comunitat Valenciana.

Esa dependencia energética cobra especial relevancia en una comunidad que cada año demanda entre 26.000 y 27.000 millones de kWh, y que importa alrededor del 43% de la electricidad que consume pese a la aportación de Cofrentes y de otras fuentes, debido a un retraso en la implantación de renovables como la solar y la eólica.

Tanto el Gobierno autonómico como las principales organizaciones empresariales y la Cámara de Comercio han reclamado al Ejecutivo central una moratoria para alargar la vida operativa de la central más allá de 2030. La argumentación compartida por estas instituciones sostiene que el cierre anticipado supondría un golpe para la competitividad industrial en sectores intensivos en consumo energético, como la cerámica, la automoción o el calzado, y aumentaría la dependencia de fuentes fósiles, con el consiguiente incremento de emisiones de CO₂ al sustituirse la producción nuclear por generación con gas natural mientras se desarrolla la potencia renovable necesaria.

Expertos y representantes del sector subrayan que, además de cubrir una alta proporción del consumo regional, Cofrentes aporta estabilidad y flexibilidad a la red eléctrica gracias a su funcionamiento constante y sin emisiones directas de carbono. La energía nuclear en España representó cerca del 20% de la electricidad total en 2024, siendo clave en la descarbonización.

Sin embargo, el Gobierno defiende que el calendario de cierre nuclear no se revisará, y que la transición hacia un sistema basado en energías renovables con respaldo suficiente está en marcha, aunque las asociaciones del sector energético valenciano advierten de que la actual capacidad instalada de solar y eólica en la región es aún insuficiente para compensar la pérdida de producción nuclear sin un aumento temporal de generación fósil.

Redacción

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