Científicos chinos logran convertir torio en uranio en un reactor de sal fundida, un paso clave hacia una energía limpia y casi ilimitada

Científicos chinos logran convertir torio en uranio en un reactor de sal fundida, un paso clave hacia una energía limpia y casi ilimitada
Investigadores del Instituto de Física Aplicada de Shanghái han anunciado haber conseguido la conversión de torio en uranio dentro de un reactor experimental de sal fundida, un avance que sitúa a China en la vanguardia de la búsqueda de nuevas fuentes de energía nuclear más seguras, sostenibles y con menor impacto ambiental.

China ha dado un paso decisivo en el desarrollo de los reactores de sal fundida de torio, una de las tecnologías más prometedoras para la generación de energía nuclear limpia. Según ha informado el Instituto de Física Aplicada de Shanghái (SINAP), un equipo de investigadores ha logrado, por primera vez en el país, convertir torio en uranio-233 dentro de un reactor experimental, demostrando la viabilidad práctica del llamado “ciclo del torio”.

El experimento se ha llevado a cabo en un reactor de prueba de sal fundida (MSR, por sus siglas en inglés) desarrollado por la Academia China de Ciencias, que utiliza una mezcla líquida de sales fluoradas como medio para disolver el combustible y refrigerar el núcleo. En este entorno, el torio-232 —un elemento abundante y no fisible— absorbe neutrones y se transforma en uranio-233, un isótopo capaz de sostener una reacción nuclear controlada.

Los científicos chinos explican que este logro constituye “una validación experimental crucial” del proceso de conversión en un entorno operativo estable. La producción controlada de uranio-233 a partir de torio representa un hito hacia la construcción de reactores autosostenibles capaces de generar su propio combustible, reduciendo drásticamente la necesidad de uranio natural y los residuos radiactivos de larga vida.

El programa chino de sal fundida forma parte del Thorium Molten Salt Reactor (TMSR) Project, con sede en Wuwei, en la provincia de Gansu, donde se está desarrollando un prototipo de 2 MW térmicos. Según las previsiones oficiales, este prototipo podría alcanzar operación a pequeña escala antes de 2030, abriendo la puerta a futuras plantas comerciales.

A diferencia de los reactores de agua ligera tradicionales, los sistemas de sal fundida funcionan a presión atmosférica y presentan un riesgo mucho menor de fusión del núcleo. Además, el torio es de tres a cuatro veces más abundante que el uranio y puede aprovecharse prácticamente sin enriquecer, lo que reduce costes y riesgos de proliferación nuclear.

El anuncio ha despertado un notable interés internacional. Expertos del sector destacan que el dominio del ciclo del torio podría proporcionar a China una fuente de energía prácticamente ilimitada, con una huella ambiental reducida y una mayor seguridad operativa. En palabras de un investigador del SINAP, “el torio no solo representa una alternativa al uranio, sino una oportunidad para reinventar la energía nuclear en términos de sostenibilidad y aceptación pública”.

Aunque el avance se encuentra aún en fase experimental, el progreso chino consolida su liderazgo en una carrera tecnológica que también siguen India, Estados Unidos y varios países europeos. Si se confirma la viabilidad a escala industrial, los reactores de torio en sal fundida podrían marcar el inicio de una nueva era en la producción energética mundial.

Redacción

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