Adif impone nuevas limitaciones de velocidad en las líneas Madrid-Barcelona y Madrid-Valencia ante las quejas de los maquinistas y el estado de la infraestructura

Adif impone nuevas limitaciones de velocidad en las líneas Madrid-Barcelona y Madrid-Valencia ante las quejas de los maquinistas y el estado de la infraestructura
El gestor de la infraestructura ferroviaria, Adif, ha anunciado esta mañana la aplicación de nuevas limitaciones temporales de velocidad en las principales líneas de alta velocidad que conectan Madrid con Barcelona y Madrid con Valencia, tras una serie de reportes de maquinistas sobre irregularidades en la vía y en el marco de la revisión de seguridad impulsada tras el grave accidente ocurrido el pasado fin de semana en Adamuz (Córdoba).

Las medidas, comunicadas formalmente a los equipos operativos y sindicatos, establecen velocidades máximas inferiores a las habituales, con reducciones hasta 160 km/h desde los 300 km/h habituales en algunos tramo, con el objetivo de mitigar riesgos derivados de “baches”, vibraciones anómalas y posibles defectos en la superestructura de la vía mientras se completan inspecciones técnicas detalladas.

La limitación en la línea Madrid-Barcelona afecta a múltiples puntos distribuidos, principalmente entre Mejorada del Campo y Alhama de Aragón (Zaragoza), donde se han identificado una decena de ubicaciones con irregularidades dinámicas en la vía, incluidos tramos de túnel y aparatos de vía, lo que ha motivado el descenso de la velocidad operativa de los trenes a 160 km/h.

Baches y vibraciones inusuales

Esta decisión, explican fuentes de Adif, responde a avisos de maquinistas que observaban “baches” y vibraciones inusuales durante la circulación, fenómenos que pueden indicar desviaciones de la geometría de la vía, como irregularidades verticales o longitudinales fuera de tolerancias, que a altas velocidades se traducen en aumentos de las cargas dinámicas y de las fuerzas ejercidas entre ruedas y rieles, incrementando los riesgos de fatiga mecánica y comprometiendo la estabilidad dinámica del convoy.

Desde el punto de vista técnico-operativo, la reducción de velocidad busca disminuir las aceleraciones verticales y laterales inducidas por la superestructura en esos tramos, limitando la transferencia de esfuerzos al carril y las fijaciones y, por tanto, reduciendo la posibilidad de amplificaciones de defectos que podrían evolucionar a fallos más graves o desencadenar fenómenos de resonancia en bogies y carrocerías. Es relevante recordar que, en una línea de alta velocidad diseñada para 300 km/h, los umbrales de irregularidad permisibles son extremadamente restrictivos: variaciones en la altura de carril y en la alineación que sean tolerables a 160 km/h pueden volverse críticas a 300 km/h debido al aumento cuadrático de las fuerzas dinámicas con la velocidad.

La decisión se produce tras meses de denuncias del sindicato mayoritario de maquinistas (SEMAF) sobre las condiciones de las infraestructuras de alta velocidad en varias líneas, incluyendo Madrid-Barcelona, Madrid-Valencia y otras conexiones principales. En agosto pasado, SEMAF solicitó formalmente que se redujera la velocidad máxima de circulación a 250 km/h en estos corredores debido a la acumulación de irregularidades que, según los conductores, provocaban vibraciones excesivas o “botes” del tren, una manifestación de interacción dinámica negativa entre el vehículo y la vía que puede indicar un deterioro de la superestructura o de los mecanismos de fijación del carril.

Aunque la notificación inicial de la limitación estaba prevista solo para la jornada de hoy, Adif ha vuelto a imponer la restricción sobre un tramo de 78 km entre los puntos kilométricos 100 y 178, después de que un maquinista informara esta misma mañana de persistentes condiciones adversas, resaltando que la decisión se enmarca en los protocolos de seguridad operativa ante reportes de hasta 25 incidencias en esa sección, de las cuales cuatro han sido confirmadas tras inspección técnica. El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha señalado que se contempla una **renovación completa de esa sección de vía para restaurar condiciones óptimas y avanzar hacia velocidades de hasta 350 km/h en el futuro, aunque “solo cuando las condiciones técnicas lo permitan y se garantice la seguridad”.

En lo que respecta a la línea de alta velocidad Madrid-Valencia, aunque las noticias de hoy se centran en Madrid-Barcelona, fuentes de operación ferroviaria y del sindicato SEMAF confirman que también se han trasladado avisos similares sobre vibraciones y anomalías dinámicas en esa ruta, derivadas de efectos de interacción vehículo-vía que, a velocidades de operación superiores a 250 km/h, manifiestan sensibilidad a defectos de geometría y de balasto. Estos reportes han llevado a que maquinistas reduzcan de forma preventiva su velocidad de circulación en puntos concretos de la línea Madrid-Valencia, en ausencia de una orden formal de Adif hasta este momento.

El contexto de estas limitaciones es especialmente tenso tras el accidente de Adamuz, donde las primeras investigaciones de seguridad han puesto el foco en posibles defectos de infraestructura como factor desencadenante, aunque Adif insiste en que las vías en ese entorno se encontraban en “condiciones adecuadas” tras revisiones recientes realizadas con técnicas de auscultación avanzada y ensayos dinámicos instrumentados.

Desde la ingeniería ferroviaria, la medida adoptada por Adif refleja un enfoque precautorio basado en la gestión del riesgo dinámico: ante la detección de irregularidades geométricas fuera de tolerancias de diseño a altas velocidades, limitar el régimen de velocidad reduce la potencia de excitación dinámica y, por ende, la probabilidad de amplificaciones incontroladas de vibraciones que puedan comprometer la integridad de la vía o del material rodante. Sin embargo, su puesta en práctica conlleva impactos operativos significativos, incluidas incrementos de hasta 30 minutos en los tiempos de viaje entre Madrid y Barcelona, así como menores niveles de utilización de la capacidad instalada de la infraestructura en horas punta.

La iniciativa de Adif, aunque catalogada como temporal, subraya las tensiones actuales entre condiciones reales de infraestructura y los niveles de servicio previstos para una red de alta velocidad con elevados estándares de velocidad y frecuencia. La comunidad técnica espera ahora los resultados de las inspecciones de mantenimiento y auscultación que se llevarán a cabo esta noche, cuyo resultado determinará si las restricciones pueden ser levantadas o si se requieren intervenciones correctivas más profundas en los tramos afectados, lo que podría implicar trabajos de renovación de balasto, reemplazo de carril y ajuste de fijaciones necesarios para restablecer las condiciones de perfil y alabeo que permitan volver a operar a las velocidades de diseño originales.

Redacción

Redacción

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *