Muraba Veil lleva al límite la ingeniería vertical: 380 metros de altura y solo 22,5 de anchura
La torre residencial proyectada en Dubái por el estudio español RCR Arquitectes, ganador de un premio Pritzker en 2017, tendrá 73 plantas y una relación de esbeltez próxima a 17:1. Su diseño refleja una tendencia que comenzó en Hong Kong y se consolidó en Nueva York: construir edificios cada vez más altos sobre plantas extraordinariamente estrechas, una posibilidad abierta por los avances en materiales, cálculo estructural y control de las oscilaciones.
Muraba Veil se elevará 380 metros sobre el paisaje urbano de Dubái, pero el lado estrecho de su planta medirá únicamente 22,5 metros. La torre, promovida por Muraba Properties y diseñada por el estudio español RCR Arquitectes, estará formada por 73 plantas y albergará 131 viviendas. Muraba Veil se presenta como una gran lámina vertical: muy extensa en una dirección, pero extraordinariamente delgada en la perpendicular. Si se compara su altura con su lado más estrecho, la relación resultante es de aproximadamente 17 a 1.
La cifra sitúa al proyecto claramente dentro de la categoría de los rascacielos superesbeltos, aunque no llegará al récord de algunas torres residenciales levantadas durante los últimos años en Manhattan. Lo que hace unas décadas habría parecido casi incompatible con un edificio de 380 metros ya no constituye un problema imposible, aunque continúa siendo un desafío de primera magnitud. En los rascacielos convencionales, una planta amplia proporciona mayor brazo resistente frente a los esfuerzos horizontales. Al reducir drásticamente esa anchura, el edificio pierde rigidez lateral y se vuelve mucho más sensible al viento, especialmente en su eje más estrecho.
El principal problema no consiste solamente en impedir el colapso. Una estructura puede ser perfectamente segura y, sin embargo, resultar incómoda para sus ocupantes si las plantas superiores registran aceleraciones perceptibles. El viento puede provocar desplazamientos laterales, torsión y desprendimiento periódico de vórtices, un fenómeno capaz de amplificar las oscilaciones cuando la frecuencia de las cargas aerodinámicas se aproxima a la frecuencia natural del edificio. En las viviendas, los criterios de confort suelen ser más exigentes que en las oficinas porque los residentes permanecen durante más tiempo en el inmueble, especialmente por la noche, y perciben con mayor facilidad movimientos de baja frecuencia. El diseño debe controlar, por tanto, no solo la resistencia y el desplazamiento máximo de la coronación, sino también la aceleración que experimentan las personas.
La documentación pública de Muraba Veil no detalla todavía la configuración estructural definitiva. Sí identifica a WSP como ingeniería del proyecto y a Arup como asesor técnico desde la fase conceptual, con participación en la revisión estructural, la ingeniería de fachadas, la consultoría de viento, las instalaciones, la seguridad contra incendios y la acústica. Arup señala que el trabajo ha incluido la evaluación anticipada de riesgos y la comprobación de la viabilidad de las soluciones constructivas y de los materiales.
Soluciones estructurales
En edificios de esta clase, las soluciones habituales combinan un núcleo central de hormigón armado de alta resistencia, columnas perimetrales, pórticos rígidos y niveles de arriostramiento u outriggers que conectan el núcleo con la estructura exterior. Esta unión permite utilizar toda la anchura del edificio como brazo resistente frente al vuelco, en lugar de confiar exclusivamente en el núcleo de ascensores y escaleras.
También pueden introducirse plantas mecánicas abiertas para permitir el paso parcial del viento y alterar la formación de vórtices, además de modificar la geometría mediante retranqueos, coronaciones porosas o cambios de sección. La respuesta definitiva se determina con modelos numéricos y ensayos en túnel de viento, que reproducen tanto la forma del edificio como la topografía y las construcciones de su entorno. Cuando la rigidez estructural no basta para mantener las aceleraciones dentro de los límites de confort, se incorporan amortiguadores de masa sintonizada. Estos dispositivos colocan una gran masa móvil en las plantas superiores para que se desplace en sentido contrario a la oscilación de la torre, absorbiendo parte de la energía inducida por el viento.
El ejemplo más representativo es 432 Park Avenue, en Nueva York, una torre de 426 metros aproximadamente y relación de esbeltez 1:15. Su estructura combina un núcleo de muros de hormigón, pórticos perimetrales y cinco grandes niveles de outriggers. Dispone además de plantas mecánicas abiertas que reducen el desprendimiento de vórtices y de dos amortiguadores pendulares de 660 toneladas cada uno. En sus niveles inferiores se emplearon hormigones de hasta 14.000 psi —unos 96 megapascales— para aumentar la rigidez y reducir la sección de los elementos resistentes.
Condiciones ambientales de Dubái
Muraba Veil añade a estas exigencias estructurales las condiciones ambientales de Dubái. La torre se situará junto a Sheikh Zayed Road, la principal arteria viaria de la ciudad, por lo que el proyecto debe resolver una fuerte exposición al ruido del tráfico, al calor, a la radiación solar, al polvo y a la agresividad del ambiente desértico. Arup ha trabajado específicamente en la selección de materiales para las terrazas y en las soluciones de aislamiento acústico.
El edificio estará envuelto por una malla exterior de acero inoxidable que da nombre al proyecto —Veil, velo en inglés— y que actuará como primera capa de protección. Tras ella se dispondrán terrazas profundas, vegetación y espacios intermedios destinados a reducir la entrada directa de radiación solar. Las viviendas tendrán doble orientación, una característica favorecida precisamente por la escasa profundidad de la planta y que puede facilitar la ventilación y disminuir de manera pasiva la acumulación de calor.
Las ventajas de la delgadez
La delgadez no responde, por tanto, únicamente a un gesto formal. Una planta estrecha permite que una proporción mayor de la vivienda esté próxima a la fachada, mejora las vistas y elimina buena parte de los espacios interiores profundos que dependen permanentemente de iluminación artificial. También permite organizar apartamentos que atraviesan todo el edificio, con fachadas enfrentadas y una elevada privacidad.
Existe, además, una razón inmobiliaria. Las torres delgadas permiten desarrollar solares pequeños o irregulares y elevar las viviendas hasta cotas en las que las vistas adquieren un enorme valor comercial. Suelen destinarse al mercado residencial de lujo porque el coste de la estructura, los ascensores, la cimentación y los sistemas de amortiguación debe repartirse entre una superficie útil comparativamente reducida. El núcleo de comunicaciones y servicios ocupa, además, una proporción mayor de cada planta que en una torre convencional.
Una tendencia que nació en Hong Kong
La tipología no nació en Dubái ni en Manhattan. Hong Kong lleva décadas construyendo las denominadas pencil towers sobre parcelas estrechas, como consecuencia de la escasez de suelo, la elevada densidad y los precios inmobiliarios. En los años ochenta, estos factores y una normativa relativamente permisiva favorecieron la aparición de numerosos edificios residenciales delgados, muchos de ellos con una sola vivienda por planta. Uno de sus ejemplos más conocidos es Highcliff, terminado en 2003. El edificio alcanza 252 metros, tiene 72 plantas y una relación de esbeltez de aproximadamente 1:20. Durante años fue considerado la referencia mundial de esta tipología y demostró que una torre residencial extremadamente estrecha podía resolverse a gran escala.
Nueva York llevó después el modelo a alturas superiores mediante la combinación de pequeños solares, derechos de edificabilidad transferidos desde parcelas vecinas y apartamentos de altísimo valor. El caso extremo es 111 West 57th Street, también conocido como Steinway Tower, que alcanza 435,3 metros con solo 18 metros de anchura en su base. Su relación de esbeltez de 1:24 está reconocida como la mayor de un edificio construido. La torre utiliza hormigones de alta resistencia, simulación avanzada de las cargas de viento y un amortiguador de masa situado en su coronación.
