Mantener la nuclear, una responsabilidad ante el futuro

Mantener la nuclear, una responsabilidad ante el futuro

La transición energética es uno de los grandes retos de nuestro tiempo. No se trata solo de sustituir unas fuentes de generación por otras, sino de garantizar que ese proceso se realice con seguridad, estabilidad y rigor técnico. La Comunidad Valenciana necesita avanzar hacia un modelo energético cada vez más descarbonizado, apoyado en recursos naturales y propios como las energías renovables, pero mientras esas tecnologías alcanzan la capacidad de garantizar por sí solas la estabilidad del sistema, hemos de contar con fuentes firmes, gestionables y bajas en emisiones.

En ese contexto, la continuidad de las centrales nucleares durante una primera fase de transición no debe abordarse desde posiciones ideológicas. La pregunta no es si queremos más renovables. Por supuesto que sí. La pregunta es cómo garantizamos que el despliegue renovable, imprescindible y deseable, se acompañe de la estabilidad necesaria para sostener la red, proteger a la industria y evitar un retroceso en los objetivos de descarbonización.

El apagón total registrado el año pasado puso sobre la mesa que la seguridad energética no puede darse por supuesta. Un sistema eléctrico moderno necesita generación diversificada, capacidad de respaldo, almacenamiento suficiente, redes reforzadas y una planificación realista. La electrificación de la economía, la industria, la movilidad y los nuevos consumos asociados a la digitalización van a exigir todavía más electricidad. Y esa electricidad debe estar disponible cuando se necesita.

Las energías renovables son y deben seguir siendo el eje central del futuro energético de España. Son recursos propios, reducen la dependencia exterior y tienen un papel decisivo en la lucha contra el cambio climático. Pero también es cierto que su carácter variable exige contar, al menos durante esta etapa de transición, con tecnologías capaces de aportar firmeza al sistema. Hasta que el almacenamiento, las redes, la gestión de la demanda y otras soluciones tecnológicas alcancen la madurez y escala necesarias. Prescindir anticipadamente de la energía nuclear supondría asumir un riesgo innecesario.

La energía nuclear aporta producción estable, bajas emisiones y garantía de suministro. Es una tecnología que opera de forma continua, con altos factores de disponibilidad y sin emisiones directas de CO₂ durante la generación eléctrica. En un país que aspira a mantener su competitividad industrial y cumplir sus compromisos climáticos, renunciar a una fuente firme y descarbonizada antes de disponer de alternativas plenamente equivalentes no parece una decisión prudente.

El caso de Cofrentes es especialmente relevante para la Comunitat Valenciana. Durante más de 40 años, esta central ha sido una pieza clave para la seguridad del suministro eléctrico y para el equilibrio energético del territorio. Su cierre obligaría a sustituir esa producción con otras fuentes que, en el escenario actual, podrían incrementar las emisiones, elevar los costes y debilitar la posición competitiva de nuestra industria.

No hablamos solo de energía. Hablamos de industria, empleo, innovación y territorio. La Comunitat Valenciana cuenta con un tejido productivo altamente sensible al coste y a la calidad del suministro eléctrico, con sectores estratégicos como la cerámica, la automoción, la química, el metal o la alimentación, con alta dependencia energética. Para muchas empresas, disponer de energía estable y competitiva es una condición básica para invertir.

Francia, Suecia, Bélgica, Estados Unidos y otras economías avanzadas están revisando sus estrategias nucleares, extendiendo la vida útil de reactores o impulsando nuevas tecnologías como parte de un modelo energético más resiliente. Y lo hacen por responsabilidad ante el futuro. La descarbonización no puede depender únicamente de escenarios ideales, sino de sistemas capaces de funcionar todos los días, en todas las condiciones y con todas las garantías.

Desde el Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de la Comunitat Valenciana defendemos una transición energética ambiciosa, pero también ordenada, segura y técnicamente viable. Lo que está en juego no es solo la vida útil de unas centrales. Está en juego nuestra soberanía energética, la competitividad de nuestra industria y la estabilidad del sistema eléctrico.

Daniel Javaloyas

Daniel Javaloyas

Decano del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de la Comunitat Valenciana.

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