Los videojuegos, el octavo arte
¿Qué es el arte? Según la RAE: “el arte es la actividad consistente en crear obras que, mediante recursos principalmente plásticos, visuales, sonoros o literarios, produzcan estimulación estética o intelectual” (Real Academia Española, s.f.). Para otros se podría decir que el arte es aquello que cuenta con cierta belleza, al ser un rasgo persistente dentro de las obras que consideramos artísticas, pero no tiene porqué ser así.
Apoyándome en la definición de la RAE, el arte es una forma de conectar almas, un lenguaje que permite a los artistas dar forma a una idea y compartirla con el mundo exterior. Un lenguaje que va mucho más allá de lo que con palabras se puede expresar. Por otro lado los videojuegos nacieron ante la curiosidad humana de descubrir las posibilidades de algo nuevo, como lo fue la tecnología. Esto nos trae el nacimiento del Pong en 1972. Este videojuego era lo más simple que un videojuego puede ser: una bola que se desplaza de izquierda a derecha mientras los jugadores deben mover una barra vertical para que la pelota no se salga de la pantalla. Entonces se inició todo un movimiento, se empezaron a incluir rasgos para hacer de los videojuegos algo atractivo. Evolucionando así este campo hasta convertirse en lo que conocemos a día de hoy.
¿Por qué los videojuegos son un arte? Con la definición que hemos empleado antes se entiende que el cine o la danza formen parte del arte. De esa misma forma los videojuegos cuentan con lo necesario para establecer esa comunicación entre el artista y el consumidor, muchas veces, cuando se crea un videojuego, la forma en la que ha sido desarrollado nos permite conocer al artista detrás de la obra. Se nos enseña parte del alma del creador, nos acerca a él y a su perspectiva del mundo. Los videojuegos hacen uso de una serie de recursos que, analizados individualmente, pertenencen directamente a alguno de las 7 artes (arquitectura, literatura, danza, música, pintura, escultura y cinematografía), dando lugar a una experiencia más completa y compleja a partes iguales.
Cuando el director de un videojuego se encuentra ideando la paleta de colores o el diseño de los personajes que va a utilizar, se ve un claro símil con la pintura; cuando decide cómo se va a desarrollar una conversación, se encuentra en realidad escribiendo un guión al igual que en la literatura; la estructura de los escenarios son parecidos a los planos utilizados en la arquitectura; un diseño 3D se crea de la misma forma que una escultura y la banda sonora que se compone es directamente una pieza musical igual que cualquier otra. Esta visión de los videojuegos lleva tiempo siendo expuesta en medios: “Para mí los videojuegos serían el Décimo Arte. Porque es un número simbólico y porque englobaría a otras artes como la arquitectura (en el diseño de espacios), la escultura, la pintura…” (Santiago Bustamante, 2023).
El unificar artes no es una novedad, se vió por primera vez en el cine, que hace uso de varios recursos artísticos al igual que los videojuegos, con la diferencia de que estos permiten al jugador moverse con libertad por el escenario; añadiendo una capa más de inmersión al involucrarlo directamente en la historia que se cuenta. Desde mi experiencia personal he disfrutado de muchos videojuegos, que al terminarlos, los he considerado obras de arte que no tienen nada que envidiar a otras ramas artísticas en cuanto a transmitir se refiere.
Entre ellos quiero destacar titulos como el Outer Wilds, un juego que me ha permitido expandir mis horizontes, mediante la forma que tienen los desarrolladores de compartir una lección vital: la única persona que puede decidir hacia donde va tu vida eres tu mismo, y por mucho que tengas un objetivo que perseguir, el verdadero valor de la aventura reside en las experiencias que acumuladas cada día siguiendo ese objetivo. Otro título que adoro es el Bloodborne, transmite una enseñanza utilizando la complejidad de sus combates, pretende transmitir que al encontrarte con una adversidad, no importa cual sea o que tanto te vaya a dificultar el camino, debes seguir intentando superarla sin importar cuantas veces fracases. También cabe resaltar la ambientación oscura y grotesca de este título, que junto con lo macabro de la historia y los escenarios góticos lo convierten en algo similar en cierta manera a las Pinturas Negras de Goya, en obras como “La Romería de San Isidro”.
El tercer y penúltimo título del que voy a hablar es el Hollow Knight, este videojuego cuenta con un protagonista que, a diferencia de lo habitual, no puede hablar, por lo que pareciera en primer lugar que no se va a conectar tanto con su causa. En cambio, los creadores de esta obra utilizan el escenario por el que se mueve, los colores, la música y la forma en la que el entorno se relaciona con él para contarte su historia. Al final, sin haberse expresado de ninguna forma, se entiende la importancia de su causa; esta forma de narración se asemeja a la que emplea Franz Kafka en “La Metamorfosis” cuando nos muestra las preocupaciones de Gregorio sin necesidad de escucharle.
Por último hablaré de un desarrollador, ya que un solo título no recoge su importancia, estoy hablando de Hideo Kojima. Este hombre tiene sus inicios en Konami y aún con las limitaciones de la época y los impedimentos que la empresa ponía a sus ideas, consiguió hacerse un nombre gracias a que cada juego que desarrollaba movía masas, sus obras generaban una conexión con el propio Kojima. Finalmente, se separó de la empresa y formó la suya propia de nombre, Kojima Productions, donde dio forma a esas ideas que llevaban tanto tiempo deseando ser desarrolladas, con títulos extravagantes y revolucionarios de entre los que cabe destacar Death Stranding. Este videojuego trata de un cartero que se dedica a hacer entregas entre bunkers tras una catástrofe mundial.
El objetivo de Kojima con este título era alejar a los jugadores de la sensación de inmediatez a la que se nos acostumbra cada día, para ello hace mucho énfasis en que las cosas llevan su tiempo y que se trata de un proceso tedioso y sin atajos. Nos recuerda que el camino en si mismo tiene cierta belleza y merece la pena disfrutarlo. La música fue compuesta por el grupo “Low Roar” y acompaña el paso lento del juego, como si fuera el propio el jugador el que se enfrenta al terreno durante los encargos. A pesar de todo, es un hecho que existe gente con la intención de lucrarse a costa de la popularidad que los videojuegos han acumulado en el mercado del ocio; creando juegos cuyo único objetivo es generar fortuna con micropagos y viciando a sus jugadores.
Pero que al hablar de los videojuegos como un medio artístico quedan completamente al margen de los títulos que pretenden aportar algo a la sociedad. Con esto concluimos que los videojuegos se parecen mucho más de lo que en un primer acercamiento pareciese a otras obras de arte con gran prestigio cultural. Si se piensa en un videojuego como el culmén de combinar algunas ramas artísticas en una sola obra, solo la creatividad humana puede poner el límite a lo que alguien puede llegar a crear, los ejemplos que he utilizado y he desarrollado pasionalmente ya son un hito de lo que se puede lograr con una idea, imaginación y tiempo. Así que, por última vez, los videojuegos son arte.
