Los coches españoles frenan en seco: el superávit se desploma un 38,6%

Los coches españoles frenan en seco: el superávit se desploma un 38,6%
El vehículo pasa a la segunda posición como producto con mayor aportación positiva a la balanza comercial de España, solo superado por el sector de la alimentación, en concreto el agregado referente a “Frutas, verduras y hortalizas”.

La industria automovilística española sigue siendo rentable, pero ya no tanto. El sector cerró el primer semestre de 2025 con un saldo comercial positivo de 5.683 millones de euros, lo que suena bien hasta que se recuerda que supone un 38,6% menos que en el mismo periodo del año pasado. Los datos, facilitados por ANFAC, colocan al automóvil en segunda posición como salvador de la balanza comercial, superado esta vez por un rival inesperado: las frutas y verduras, que aportaron más de 9.600 millones. Sí, los tomates ya ganan a los coches.

El problema no es un misterio: se exportaron vehículos por 20.246 millones de euros, un 10,6% menos, mientras las importaciones crecieron casi un 9% hasta los 14.563 millones. Es decir, vendemos menos fuera y compramos más dentro. Una ecuación poco atractiva para un sector que lleva décadas presumiendo de músculo industrial.

El motivo, según ANFAC, está repartida: menos producción nacional (-8,4%) por la reconversión hacia modelos eléctricos y un apetito menguante en los mercados europeos. Francia, Alemania y Reino Unido siguen siendo los destinos estrella, aunque todos con caídas a doble dígito. Aun así, no pierden demasiado peso en el reparto: apenas un par de puntos porcentuales menos.

Fuera del Viejo Continente, Turquía asoma como protagonista inesperado: compra un 12,4% más de coches españoles y vende un 40% más al mercado nacional. Un intercambio tan dinámico que ya se coloca como tercer proveedor, solo por detrás de Alemania y China.

El capítulo de componentes tampoco da para brindar: tanto las exportaciones (-9,6%) como las importaciones (-13,5%) caen, dejando un déficit de 2.533 millones de euros. Con todo, la automoción en su conjunto (vehículos más piezas) salva la papeleta con un superávit de 3.150 millones, casi la mitad que hace un año.

ANFAC insiste en que el vehículo “made in Spain” mantiene un alto valor global y que la transición hacia la electromovilidad requiere músculo industrial y apoyo institucional. En palabras de su director general, José López-Tafall, el sector necesita del “Plan España Auto 2030-2035” para no quedarse rezagado. Dicho en plata: si no se acelera la transformación, España pasará de exportar coches a presumir de pimientos.

Almudena Semur

Almudena Semur

Economista y Consultora

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