La transformación digital en el sector agroalimentario español
La economía digital ya representa el 26% del PIB español, situando a España por encima de la media europea en múltiples indicadores de digitalización. Sin embargo, este avance no se distribuye de manera homogénea entre sectores.
Mientras que ámbitos como la banca, la energía o las telecomunicaciones han acelerado su transición hacia modelos intensivos en datos, automatización e inteligencia artificial, el sector agroalimentario español —uno de los pilares históricos de la economía nacional— avanza todavía a un ritmo insuficiente para garantizar su competitividad futura.
La digitalización, un motor económico es en la actualidad un reto pendiente en las comunidades autónomas en España, en el sector agroalimentario.
La digitalización se ha consolidado como uno de los principales motores de crecimiento de la economía española. En 2026, la economía digital alcanzó un valor de 455.300 millones de euros, equivalente al 26% del PIB, dos puntos más que el año anterior.
Este crecimiento supera ampliamente el ritmo del conjunto de la economía, impulsado por la adopción de tecnologías basadas en inteligencia artificial, cloud, automatización y analítica avanzada.
Sin embargo, este impulso contrasta con la situación del sector agroalimentario, cuya capilaridad territorial y peso estratégico no se han traducido todavía en una transformación digital equivalente. A pesar de que España cuenta con una de las ofertas agroalimentarias más potentes de la Unión Europea, el sector sigue lastrado por un déficit histórico de inversión tecnológica, especialmente entre pequeñas explotaciones y empresas familiares.
Un sector clave para la economía española que, sin embargo, ha permanecido al margen del desarrollo del canal digital. A día de hoy, solo una comunidad autónoma dispone de un verdadero marketplace para los productos garantizados y certificados por su órgano regulador competente.
Nuestra intención —como ya conocen muchos consejeros con los que hemos mantenido reuniones— es digitalizar el canal comercial del sector alimentario en las distintas autonomías de España, impulsando un modelo moderno, eficiente y alineado con las necesidades reales de productores y consumidores.
El inmovilismo digital que ha caracterizado al sector agroalimentario durante décadas ha tenido consecuencias profundas. Miles de pequeñas empresas y explotaciones familiares han visto comprometida su viabilidad debido al incremento de los costes energéticos, el encarecimiento de fertilizantes y la presión de los canales de distribución tradicionales.
La falta de digitalización ha limitado su capacidad para optimizar procesos, reducir costes, acceder a nuevos mercados o mejorar la trazabilidad y la calidad del producto.
Mientras otros sectores han aprovechado la digitalización para ganar eficiencia y competitividad, el agroalimentario español ha avanzado de forma desigual y fragmentada, sin una estrategia público-privada sólida que permita acelerar su modernización.
La digitalización, no es una moda, hoy en día forma parte de la actividad económica de cada una de las empresas.
Los datos generales de digitalización empresarial en España muestran un avance significativo:
- El 99% de las empresas dispone de conexión a Internet.
- El 84,5% cuenta con página web corporativa.
- Cerca del 70% utiliza redes sociales con fines comerciales.
- La adopción de inteligencia artificial ha crecido del 12% al 21,1% en un año.
- El uso de servicios cloud alcanza ya al 44,3% del tejido empresarial.
- La analítica de datos está presente en más del 40% de las organizaciones.
Sin embargo, en el sector agroalimentario estos porcentajes se reducen de forma notable, especialmente en IA, cloud y analítica avanzada, tecnologías que resultan críticas para mejorar la productividad, la eficiencia hídrica, la gestión de cultivos, la logística o la relación directa con el consumidor.
La nueva fase de madurez digital en España exige no solo adoptar tecnología, sino transformarla en productividad y valor añadido. En este punto, la agricultura y la industria alimentaria tienen un margen de mejora especialmente amplio.
La inteligencia artificial se ha convertido en el eje de la nueva etapa digital. Según el Banco de España, una de cada cinco empresas utiliza ya soluciones de IA, aunque en la mayoría de los casos se encuentran en fases piloto. En el sector agroalimentario, la IA puede transformar por completo la cadena de valor mediante:
- Agricultura de precisión basada en sensores, drones y análisis predictivo.
- Optimización del uso del agua y fertilizantes mediante modelos de predicción.
- Automatización de procesos industriales en plantas de transformación.
- Trazabilidad avanzada desde origen hasta el consumidor final.
- Predicción de demanda y optimización logística.
Tecnologías como Smart Retrieval, que permiten estructurar y explotar grandes volúmenes de datos, representan una oportunidad estratégica para un sector que genera millones de registros relacionados con clima, suelo, producción, transporte y consumo. La inteligencia artificial ya se estaba utilizando como palanca de cambio, en las organizaciones más avanzadas eficientes y profesionales.
Pero en las pequeñas y medianas empresas, los principales obstáculos siguen siendo la falta de talento especializado, los costes de implantación y la baja calidad o inexistencia de datos estructurados en muchas explotaciones.
España, líder europeo en infraestructuras… pero no en agroalimentación digital
España ha superado la media europea en competencias digitales básicas, conectividad, digitalización de pymes, uso de IA y servicios públicos digitales. La cobertura de fibra óptica alcanza el 95% del territorio, y la de 5G llega al 96%, situando al país entre los más avanzados de Europa.
En inteligencia artificial, el 21% de las empresas españolas utiliza estas tecnologías, frente al 13% de la media europea.
En IA generativa, la diferencia es aún mayor: 50% en España frente al 37% en la UE.
Sin embargo, esta ventaja no se refleja plenamente en el sector agroalimentario, donde la adopción tecnológica sigue siendo inferior a la media nacional y europea. Incluso en zonas rurales con excelente conectividad, la digitalización avanza lentamente por falta de inversión, formación y modelos de negocio adaptados.
Los retos para la próxima década en el sector el primario
Para que el sector agroalimentario español pueda aprovechar la oportunidad digital, será necesario abordar varios desafíos:
- Modernizar las pymes y explotaciones familiares, que representan la mayoría del sector.
- Impulsar la formación digital en zonas rurales.
- Facilitar el acceso a tecnologías de IA, cloud y automatización mediante programas específicos.
- Mejorar la calidad y disponibilidad de datos para permitir modelos predictivos avanzados.
- Desarrollar plataformas digitales de comercialización que reduzcan la dependencia de intermediarios., como son los Marketplace
- Fomentar la colaboración público-privada para acelerar la transformación.
España ha dejado atrás la fase inicial de digitalización y se encuentra en un proceso de consolidación. Con una economía digital que ya genera más de una cuarta parte del PIB y unas infraestructuras líderes en Europa, el país dispone de una base sólida para transformar su sector agroalimentario.
El reto ahora consiste en convertir esta fortaleza digital en una ventaja competitiva sostenible, capaz de impulsar la productividad, la innovación y el empleo de calidad en uno de los sectores más estratégicos para el futuro económico y territorial de España.
