La CHJ ultima el proyecto de la futura presa de Montesa-Vallada para laminar avenidas en el río Cànyoles
La Confederación Hidrográfica del Júcar ha presentado a los ayuntamientos de Montesa y Vallada los avances del proyecto constructivo de una infraestructura de 56 metros de altura y hasta 35 hectómetros cúbicos de capacidad temporal, concebida exclusivamente para reducir el riesgo de inundaciones. El proyecto saldrá en las próximas semanas a información pública.
La Confederación Hidrográfica del Júcar ha presentado a los ayuntamientos de Montesa y Vallada los avances del proyecto constructivo de la futura presa de Montesa-Vallada, una infraestructura prevista en el río Cànyoles para reforzar la protección frente a inundaciones en la cuenca del Júcar y cuya tramitación encara ya su fase decisiva. El organismo de cuenca ha anunciado que el proyecto será sometido en las próximas semanas al trámite de información pública, en el que administraciones, entidades, colectivos y ciudadanos podrán formular observaciones y propuestas.
La actuación se plantea como una presa de laminación, no como un embalse de regulación ordinaria. Su función será retener temporalmente parte de los caudales durante episodios de lluvias intensas y reducir el volumen de agua que circula aguas abajo, pero sin almacenamiento permanente en condiciones normales. Según la CHJ, el objetivo es compatibilizar la seguridad hidráulica con el mantenimiento del funcionamiento natural del cauce.
El proyecto contempla una presa de hormigón de tipología arco-gravedad, con una altura aproximada de 56 metros y una capacidad máxima cercana a los 35 hectómetros cúbicos durante avenidas. El diseño incluye desagües de fondo, desagües intermedios y aliviaderos de superficie para gestionar las crecidas con seguridad y laminar los caudales punta antes de que lleguen a los tramos más vulnerables de la cuenca.
Una de las singularidades técnicas del proyecto es la incorporación de un paso inferior multifuncional ecológico, concebido para preservar la continuidad longitudinal del río Cànyoles. Este elemento permanecerá abierto durante el funcionamiento ordinario del cauce y permitirá el paso del agua, el transporte natural de sedimentos y el desplazamiento de fauna acuática y terrestre. La CHJ ha detallado que tendrá una sección de 4,5 por 4,5 metros y una longitud aproximada de 30 metros, con un cauce de aguas bajas de pendiente suave para garantizar calados adecuados para peces y especies como la nutria.
El organismo de cuenca sostiene que la presa ha sido diseñada incorporando los condicionantes ambientales desde las primeras fases de redacción. El proyecto incluye también actuaciones de recuperación del entorno del futuro vaso, entre ellas la eliminación de especies invasoras en los márgenes del río, la adecuación del cauce y la reforestación de laderas con especies autóctonas.
Una obra pendiente desde 1982
La futura presa de Montesa-Vallada es una infraestructura largamente pendiente en la planificación hidráulica del Júcar. Su origen se remonta a las inundaciones de 1982 y actualmente figura incluida tanto en el Plan de Gestión del Riesgo de Inundación 2021-2027 como en el Plan Hidrológico 2022-2027. La proximidad del trámite de información pública supone un avance relevante, aunque también evidencia la lentitud con la que se han desarrollado algunas de las actuaciones estructurales previstas para reducir la exposición de la cuenca a episodios extremos.
La presentación a los ayuntamientos llega en un contexto de mayor sensibilidad social e institucional ante el riesgo de inundaciones en la Comunitat Valenciana. La CHJ defiende que la presa permitirá actuar sobre las avenidas del Cànyoles sin convertir el cauce en un embalse permanente y sin romper su continuidad ecológica. Esa combinación entre laminación hidráulica y permeabilidad ambiental será uno de los aspectos clave que deberá evaluarse durante la información pública.
A partir de ahora, el proyecto entra en una fase determinante. La documentación que se someta a exposición pública permitirá conocer con más detalle las afecciones territoriales, las soluciones ambientales, las ocupaciones necesarias, el coste final de la obra y el calendario previsto. También abrirá el debate técnico y ciudadano sobre una infraestructura concebida para reducir daños por inundación, pero que no permitirá almacenar agua en condiciones normales.
