Fedea propone un escenario alternativo al PNIEC para el sector eléctrico basado en la minimización de costes y supuestos más realistas
La Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) ha publicado hoy un informe técnico, firmado por Antonio Colomer (NERA), Óscar Arnedillo (NERA), Marcelo Rabinovich (NERA), Diego Rodríguez (UCM y Fedea) y Jorge Sanz (NERA), que presenta un escenario alternativo al Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) para el sector eléctrico español.
A diferencia del PNIEC oficial, que fija objetivos de capacidad renovable y de demanda basados en compromisos políticos y climáticos, el trabajo de Fedea construye su análisis sobre hipótesis que los autores consideran más realistas y deja que sea la minimización del coste de suministro la variable que determine cuánta nueva capacidad de generación se instalaría de forma sostenible bajo condiciones de mercado.
El informe parte de una calibración detallada de parámetros de oferta y demanda eléctrica actualizados, incluyendo precios de combustibles y de derechos de emisión de CO₂, y mantiene predeterminadas solo aquellas capacidades ya existentes o comprometidas, como centrales de ciclo combinado, nuclear, hidráulica, autoconsumo y cogeneración, siguiendo los supuestos del PNIEC. En cambio, para las tecnologías con expectativas de expansión significativa, como solar fotovoltaica, termosolar, eólica terrestre y marina, así como almacenamiento con baterías y electrolizadores de hidrógeno verde, se permite que el mercado, mediante la minimización de costes, determine la entrada de nueva potencia que pueda cubrir costes operativos e inversiones sin ayudas artificiales.
Una de las conclusiones estructurales del estudio es que, en condiciones de mercado sin instrumentos explícitos de subvención para estas tecnologías emergentes, solo una parte de la capacidad fotovoltaica anticipada en el PNIEC sería económicamente sostenible, mientras que la renovación del parque eólico existente sí podría ser viable. Sin embargo, no se observaría entrada adicional de capacidad en eólica terrestre, eólica marina, baterías o electrolizadores más allá de lo ya comprometido o recibido financiación pública. Esto sugiere que las estimaciones del PNIEC, que proyecta alcanzar unos 167,1 GW de potencia instalada y de electrolización en 2030, casi un 93 % más que en 2025, no serían alcanzables sin mecanismos explícitos de apoyo financiero.
El PNIEC sólo sería posible con 4.800 millones de subvenciones
De hecho, Fedea estima que la entrada de las nuevas instalaciones previstas en el PNIEC requeriría subvenciones adicionales de aproximadamente 4 800 millones de euros anuales para que los ingresos de mercado cubran los costes de capital y operación de estas plantas, especialmente en sectores como la eólica terrestre y la capacidad de electrólisis, que concentrarían el 62 % de estas ayudas requeridas. Sin mecanismos de apoyo adicionales, tecnologías como la termosolar y la eólica marina tampoco atraerían inversión.
En términos de demanda, el informe critica el supuesto del PNIEC de que para 2030 existirán 5,5 millones de vehículos electrificados, calificándolo de poco realista. En el escenario alternativo, se asume aproximadamente la mitad de ese parque de vehículos, reduciendo así de forma sensible las proyecciones de demanda final de electricidad (estimada en 295 TWh frente a 339 TWh en el PNIEC oficial). Aunque esta cifra sigue siendo superior a la demanda de años recientes, pone de manifiesto que una expansión más moderada y realista de la demanda eléctrica podría hacer más sostenible el despliegue de renovables y reducir la necesidad de una gran expansión de capacidades de generación sin respaldo de mercado.
Un aspecto relevante del estudio es que, pese a que el mix resultante de capacidad optimizada por coste puede implicar precios mayoristas algo más altos que los proyectados en el PNIEC oficial, debido a una menor presencia de tecnologías de bajo coste marginal, al integrar los costes explícitos totales (incluidas las subvenciones implícitas necesarias en el PNIEC oficial) el resultado podría traducirse en una reducción de la factura final al consumidor de hasta cerca de 3 €/MWh, con beneficios todavía mayores si se consideran redes de hidrógeno y apoyos a electrolizadores.
Desde la perspectiva medioambiental, el escenario optimizado por coste también arroja una reducción de emisiones ligeramente inferior a la planteada en el PNIEC oficial, pero con costes significativamente menores por tonelada de CO₂ evitada. El precio implícito por tonelada de CO₂ adicional evitada en el escenario del PNIEC actual frente al optimizado se estima en alrededor de 753 €, aproximadamente nueve veces el precio de mercado, lo que pone de manifiesto la elevada intensidad de recursos necesaria para alcanzar los objetivos más ambiciosos sin eficiencia económica.
Los autores subrayan, además, que la sostenibilidad económica a largo plazo de la nueva infraestructura eléctrica debe estar fuertemente vinculada a la demanda real de electricidad, más que a la simple expansión de la oferta. En este sentido, proponen dos ejes de actuación esenciales: una reforma fiscal ambiental que implemente señales claras de descarbonización para la industria, facilitando así su electrificación, y la aceleración de la inversión en redes eléctricas, incluyendo mecanismos de asignación de puntos de acceso y conexión eficaces para evitar acaparamientos ineficientes que retrasen o encarezcan la incorporación de nueva demanda.
En definitiva, el estudio de Fedea plantea una visión crítica y técnicamente matizada del PNIEC oficial, enfatizando que alcanzar los objetivos de descarbonización planteados requiere tanto condiciones de mercado que permitan la recuperación de costes para los inversores como un diseño de políticas públicas que equilibren adecuadamente rentabilidad económica, expansión de la demanda y objetivos climáticos. La propuesta alternativa, más circunscrita a realidades económicas observables y a señales de mercado eficientes, aporta a la ingeniería energética y a la formulación de políticas una herramienta analítica robusta para replantear las prioridades del despliegue de generación renovable y almacenamiento eléctricas en España hacia 2030.
