España no puede permitirse seguir mirando hacia otro lado con los Eurocódigos

España no puede permitirse seguir mirando hacia otro lado con los Eurocódigos

Como ciudadana, hay algo que me cuesta entender: ¿cómo es posible que un país como España, que presume de turismo, de modernidad, de infraestructuras, siga dando la espalda a los mismos estándares europeos que garantizan la seguridad de nuestras viviendas, puentes, hospitales y escuelas? ¿Cómo puede ser que los Eurocódigos —las normas de diseño más avanzadas, las mismas que impulsan la competitividad y la seguridad en toda Europa— sigan siendo aquí un debate pendiente, una decisión aplazada, un “ya veremos”?

La jornada celebrada esta semana en el Instituto de la Ingeniería de España convocada por la Asociación de Ingenieros de Caminos sobre la adopción de los Eurocódigos volvió a demostrar algo que, como sociedad, deberíamos tener muy claro: no estamos escuchando lo suficiente a quienes sí saben.

Los ingenieros que participaron, desde el ámbito académico, profesional y técnico, expusieron con una claridad que dolía: seguir retrasando la adopción plena de los Eurocódigos no es un problema burocrático, es un riesgo para la seguridad ciudadana. Y no es una opinión; son datos, ciencia, experiencia. Sin embargo, llevamos años instalados en la complacencia. Nos indignamos cuando ocurre una tragedia —como el incendio del Hospital de Cartagena la semana pasada, o los desplomes y fallos estructurales que periódicamente ocupan titulares— pero ignoramos que muchas de esas situaciones se podrían prevenir si este país hiciera los deberes.

Los Eurocódigos no son un capricho técnico. Son un escudo. Un marco común que eleva el rigor, que homogeniza criterios, que incorpora lo que ya sabemos sobre estrés térmico, sismicidad, envejecimiento estructural, nuevos materiales o cargas de viento que antes ni imaginábamos. Un país que quiera proteger a su gente no debería cuestionar esto. Un país que quiera ser competitivo, tampoco.

Y aquí está el otro gran punto que se subrayó en la jornada: la competitividad. Mientras Europa avanza hacia modelos constructivos más seguros, más eficientes y más innovadores, España corre el riesgo de quedarse rezagada. No porque nos falte talento —todo lo contrario, nuestros ingenieros son referentes internacionales— sino porque a nivel regulatorio seguimos jugando con herramientas del siglo pasado.

Basta mirar cómo trabajan nuestros expertos en otros países: diseñan infraestructuras punteras, edificios más resilientes, proyectos más sostenibles… pero cuando vuelven aquí, se encuentran con normativas desfasadas o incompletas. Un país que obliga a sus profesionales a trabajar con estándares antiguos no puede aspirar a liderar la innovación.

Lo que se escuchó en la jornada —y lo que la ciudadanía debería escuchar también— es un mensaje muy simple: Los Eurocódigos salvan vidas. Y además hacen que nuestro país sea más fuerte.

No es un debate ideológico. No es un pulso entre administraciones. Es una decisión de país. Una apuesta por vivir seguros y por competir en igualdad con quienes ya han entendido que la ingeniería no es un trámite, sino la base del bienestar.

Si queremos dejar de reaccionar siempre tarde —incendios, desplomes, fallos evitables— debemos empezar a escuchar antes. Debemos asumir que la técnica no es un estorbo, sino la garantía de que lo que construimos permanece y protege.

Los ingenieros no piden aplausos. Piden ser útiles. Piden que su conocimiento sirva para lo que está pensado: hacer que la sociedad avance y esté más segura. España no puede permitirse seguir desoyéndolos. No sin pagar un precio que luego fingiremos que nos sorprende.

Virginia Moreno Valverde

Virginia Moreno Valverde

Tengo experiencia en el ámbito del periodismo, tanto escrito como audiovisual, así como en el campo de la comunicación institucional y empresarial. Actualmente colaboro como contertulia en diferentes programas radiofónicos y escribo en diferentes soportes. También me encargo del gabinete de prensa y la comunicación institucional de diferentes entidades, labores que incluyen desde la consultoría de comunicación, la gestión de redes sociales, newsletter y web, la coordinación de eventos, la gestión, convocatorias de medios y relación con prensa.

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