El Telescopio de Treinta Metros descarta La Palma pese a una oferta de 1.000 millones y agrava su bloqueo técnico y financiero
Los socios del Telescopio de Treinta Metros no han alcanzado el consenso necesario para construir en el Roque de los Muchachos. El rechazo cierra, al menos por ahora, una alternativa con financiación, permisos y adaptación técnica avanzada, pero no significa que el proyecto vaya a comenzar en Hawái: el observatorio, presupuestado en unos 3.000 millones de dólares, continúa sin financiación completa, calendario de obras ni fecha de puesta en servicio.
El consorcio internacional responsable del Thirty Meter Telescope (TMT) ha rechazado la propuesta española para levantar el gran observatorio óptico e infrarrojo en la isla de La Palma. El Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades recibieron el 18 de septiembre una comunicación del director ejecutivo del proyecto, Robert Kirshner, en la que se indicaba que los socios no habían alcanzado el consenso necesario para aceptar la oferta presentada por España el 29 de julio. La decisión impide iniciar la construcción en el Observatorio del Roque de los Muchachos, aunque no equivale a una cancelación formal del telescopio ni contiene un compromiso de comenzar las obras en su emplazamiento preferente de Maunakea, en Hawái. El comunicado del IAC no aporta una explicación técnica o económica del rechazo.
La candidatura española incluía un marco financiero de hasta 1.000 millones de euros. De esa cantidad, 400 millones procederían del Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI) mediante una fórmula de participación en el capital del proyecto, mientras que los otros 600 millones se articularían como financiación crediticia con intervención del Banco Europeo de Inversiones y del Instituto de Crédito Oficial. No se trataba, por tanto, de una subvención inmediata de 1.000 millones: la parte correspondiente a los préstamos debía superar los procedimientos de análisis de riesgos, diligencia debida y aprobación de las entidades financieras. Tampoco se hicieron públicos el porcentaje de participación que obtendría España, sus derechos de gobierno o la cuota de tiempo de observación asociada.
La negativa resulta especialmente relevante porque el TMT ha dejado de ser únicamente un diseño conceptual, pero todavía está lejos de constituir una instalación lista para el montaje. Su arquitectura óptica es de tipo Ritchey-Chrétien plegada, con un espejo primario hiperbólico de 30 metros y relación focal f/1 formado por 492 segmentos hexagonales de vitrocerámica de dilatación prácticamente nula. Cada segmento mide 1,44 metros entre vértices, tiene 45 milímetros de espesor y se separa de los contiguos mediante una junta de 2,5 milímetros. El conjunto del primario pesa unas 121 toneladas y debe mantenerse alineado como una única superficie óptica mediante sensores, actuadores y sistemas de control de posición de precisión nanométrica. Un secundario convexo de 3,1 metros transforma el haz a f/15 y un terciario orientable lo distribuye entre los instrumentos instalados en las dos plataformas Nasmyth. El diseño prevé hasta ocho posiciones instrumentales.
Estado del proyecto
El programa debe fabricar en realidad 574 segmentos: los 492 que formarían el espejo y otros 82 de reserva, uno por cada geometría diferente del mosaico. El seguimiento público del proyecto indica que se ha producido aproximadamente el 60 % de los discos iniciales, además de haberse iniciado el pulido de algunas unidades y la fabricación de soportes. Existen también bancos de integración para probar conjuntamente sensores, actuadores y segmentos, mientras que el sistema del espejo terciario cuenta con un prototipo a escala. Son avances industriales valiosos, pero no deben confundirse con la construcción del observatorio: permanecen pendientes la producción e integración de numerosos subsistemas, la estructura móvil, el recinto, la obra civil, las instalaciones auxiliares y buena parte de la instrumentación.
La complejidad se extiende al sistema de óptica adaptativa NFIRAOS, diseñado para corregir a una frecuencia de hasta 800 hercios las deformaciones del frente de onda causadas por la atmósfera y por el propio observatorio. Utilizaría dos espejos deformables y seis estrellas guía láser para proporcionar imágenes limitadas por difracción en el infrarrojo cercano. A él se conectarían IRIS, una cámara y espectrógrafo de campo integral actualmente en fase de diseño final, y MODHIS, un espectrógrafo infrarrojo de alta resolución todavía en fase conceptual. El espectrógrafo óptico de gran campo WFOS permanece en diseño preliminar. Esta diferencia de madurez entre los distintos paquetes de trabajo ilustra el principal riesgo del proyecto: hay componentes avanzados y otros todavía en desarrollo, pero no existe una línea base de construcción plenamente financiada y cerrada.
Emplazamiento
Desde el punto de vista de la ingeniería del emplazamiento, La Palma era una alternativa real, no una candidatura improvisada. El TMT y el IAC llevaban alrededor de una década adaptando el proyecto al Roque de los Muchachos. La versión canaria reutilizaba la arquitectura fundamental del telescopio y de su recinto, pero exigía ajustar cimentaciones, obra civil, distribución de servicios, instalaciones mecánicas y eléctricas, logística de montaje y cumplimiento de la normativa española. La configuración estudiada separaba algunos equipos auxiliares de las instalaciones del telescopio para alejar fuentes de calor y vibraciones del sistema óptico. El emplazamiento disponía además de carreteras, suministro eléctrico, comunicaciones, talleres y experiencia operativa acumulada por instalaciones como el Gran Telescopio Canarias.
Las comparaciones atmosféricas realizadas por el propio proyecto muestran que Maunakea conserva ventajas técnicas, particularmente para la astronomía infrarroja. La cota prevista en Hawái se encuentra en torno a los 4.050 metros, frente a unos 2.250 metros en el Roque de los Muchachos. Los estudios atribuyen a ambos lugares aproximadamente un 72 % de tiempo utilizable, pero sitúan la mediana del seeing alrededor de 0,50 segundos de arco en Maunakea y entre 0,55 y 0,58 en La Palma. La frecuencia de noches con menos de dos milímetros de vapor de agua precipitable sería aproximadamente del 54 % en Hawái y del 20 % en Canarias. La mayor altitud y sequedad hawaianas favorecen la transmisión infrarroja y el funcionamiento de la óptica adaptativa. Pese a ello, los estudios comparativos del consorcio concluían que La Palma permitía desarrollar todos los programas científicos esenciales del TMT.
La candidatura canaria presentaba, a cambio, una ventaja decisiva de ejecución: el trabajo administrativo estaba muy avanzado. El proyecto contaba con evaluación ambiental favorable, acuerdos de alojamiento con el IAC y licencia urbanística concedida en 2023. El presidente del Cabildo de La Palma, Sergio Rodríguez, ha señalado que estaba previsto firmar el acta de replanteo para mantener vigente el expediente ambiental. Parte de las autorizaciones y convenios se aproximaban, no obstante, a sus plazos de caducidad, lo que explica la urgencia de la respuesta exigida al consorcio. El rechazo llega, por tanto, cuando la candidatura se encontraba próxima a poder iniciar actuaciones materiales, aunque todavía fueran necesarios contratos, documentación de ejecución y cierres financieros adicionales.
La opción de Hawái
La decisión tampoco despeja el camino hacia Hawái. Maunakea continúa siendo el emplazamiento preferente del TMT y ofrece mejores prestaciones atmosféricas, además de proximidad a infraestructuras astronómicas como el telescopio japonés Subaru. Sin embargo, el proyecto lleva años paralizado por la oposición de parte de la comunidad nativa hawaiana, para la que la montaña posee una importancia cultural y espiritual excepcional, así como por procedimientos administrativos, ambientales y de gobernanza. El propio TMT reconoce ahora que la decisión sobre la instalación debe contar con las comunidades de Hawái y que su anterior estrategia, centrada en la vía judicial para obtener los permisos, contribuyó al conflicto.
A esa incertidumbre social y administrativa se suma el principal problema económico. El presupuesto estadounidense para 2026 propuso avanzar con el Giant Magellan Telescope, que ya se construye en Chile, y no asumir un nuevo compromiso financiero con el TMT. La National Science Foundation continúa evaluando una posible participación, pero recalca que no existe todavía una decisión de inversión y que esta dependerá de la revisión ambiental, la madurez técnica, la capacidad de gestión, las prioridades científicas y la disponibilidad presupuestaria. Su expediente ambiental sobre Maunakea se ha prolongado hasta 2026 y prevé una decisión no más tarde del 31 de diciembre.
La situación convierte el rechazo a España en una decisión difícil de interpretar únicamente como una elección entre dos emplazamientos. La propuesta de La Palma aportaba una posible cobertura de aproximadamente un tercio de un proyecto valorado en torno a los 3.000 millones de dólares y una vía administrativa más corta. Maunakea ofrece mejores condiciones infrarrojas y sigue siendo la opción preferida por el consorcio, pero no tiene asegurados ni el respaldo social ni la aportación federal estadounidense necesaria para completar el presupuesto. La comunicación remitida a España no incluye un calendario alternativo de obra, una fecha de primera luz o un nuevo plan financiero.
Quién vetó La Palma?
Tampoco se conoce qué socio impidió el consenso. Los miembros actuales de TIO son el Instituto de Tecnología de California, la Universidad de California, los Institutos Nacionales de Ciencias Naturales de Japón, el Departamento de Ciencia y Tecnología de India y el Consejo Nacional de Investigación de Canadá; la Association of Universities for Research in Astronomy participa como entidad asociada. Informaciones publicadas apuntan a que India y algunas instituciones estadounidenses eran favorables a La Palma, mientras Japón prefería Hawái por sus prestaciones y por la infraestructura científica que ya mantiene allí. Las mismas fuentes cuestionan la continuidad del interés canadiense. El consorcio no ha confirmado oficialmente estas discrepancias, por lo que no puede atribuirse el rechazo a un veto concreto.
La falta de consenso abre además un problema de preservación de activos. Según las cifras difundidas en torno al proyecto, sus socios habrían invertido ya cerca de 1.000 millones de dólares en diseño, ingeniería, prototipos, gestión y fabricación de componentes. Si no se adopta pronto una decisión de emplazamiento y financiación, el programa deberá seguir costeando almacenamiento, conservación, actualización de diseños, retención de equipos técnicos y control de obsolescencia. Los cambios prolongados de calendario también pueden obligar a recertificar equipos, renegociar contratos y rediseñar interfaces con instrumentos cuya tecnología continúa evolucionando. El dinero invertido no garantiza, por sí mismo, que resulte menos costoso completar el TMT que detenerlo.
Para La Palma, el rechazo supone perder una obra científica con capacidad para movilizar ingeniería civil, óptica de precisión, estructuras, automatización, energía, criogenia, instrumentación y mantenimiento durante varias décadas. Los antiguos estudios de impacto del IAC proyectaban una construcción de unos diez años y una importante contratación de empresas locales y nacionales, pero esas estimaciones correspondían a calendarios anteriores y ya no podían considerarse vigentes sin una nueva línea base.
Otros proyectos en La Palma
El IAC, el Gobierno de Canarias y el Cabildo han expresado su intención de seguir reforzando el Roque de los Muchachos e incluso de intentar que la decisión se reconsidere. El observatorio mantiene otros proyectos relevantes, entre ellos los telescopios de tamaño medio del Cherenkov Telescope Array Observatory y la candidatura para el European Solar Telescope. Ninguna de esas iniciativas sustituye, por escala industrial y capacidad óptica, al TMT, pero reduce el riesgo de que el revés paralice el desarrollo tecnológico del emplazamiento. El Gobierno Canario ha asegurado que continuará buscando nuevas infraestructuras científicas para la isla.
El desenlace inmediato es, por tanto, más grave para el telescopio que para cualquiera de sus dos posibles sedes. La Palma ha sido descartada pese a ofrecer financiación y una ruta administrativa avanzada; Hawái mantiene las mejores prestaciones y la preferencia oficial, pero continúa sin obra, sin financiación completa y con una decisión social pendiente. Salvo que los socios reabran la negociación española o presenten una alternativa creíble para Maunakea, el TMT seguirá siendo una de las instalaciones astronómicas más ambiciosas jamás diseñadas y, al mismo tiempo, un conjunto de tecnologías avanzadas sin fecha cierta para convertirse en observatorio.
