El nuevo sistema antiapagones subirá la luz mientras Extremadura sufre un desplome industrial
El Gobierno ultima la aprobación de un nuevo sistema antiapagones que traerá consigo un encarecimiento de la factura eléctrica, justo en un momento en el que Extremadura registra un desplome grave de su producción industrial, y el riesgo de desaceleración económica se cierne sobre la región.
Según el borrador del proyecto para el nuevo mercado de capacidad, que ya está ultimando el Gobierno para prevenir nuevos apagones, los consumidores tendrán que hacer frente al pago de un “seguro” que garantice el suministro eléctrico incluso en situaciones extraordinarias.
El impacto estimado será de una subida de entre el 5 % y el 8 % en la factura eléctrica. Los hogares (consumidores domésticos) soportarían la parte menor de ese rango, mientras que los grandes consumidores industriales (tarifas tipo 6) podrían ver incrementos más cerca del 8 %.
Una de las medidas clave será la introducción de un mecanismo de mercado de capacidad, donde entrarían centrales de respaldo como los ciclos combinados, pero también sistemas de almacenamiento (baterías), que serían requeridos a disponer de una reserva operativa para cubrir al menos cierto porcentaje de horas críticas al año.
El objetivo del sistema es reforzar la fiabilidad de la red tras el apagón del 28 de abril, evitar cortes graves de suministro y aumentar el control, la supervisión y la transparencia sobre todos los operadores del sistema eléctrico.
Caída de la actividad industrial en Extremadura
Mientras de ultiman estas medidas, que ya analiza el Consejo de Estado y que ya tiene el visto bueno de la Unión Europea, esta semana se han publicado los últimos datos de producción industrial en Extremadura. Y en julio de 2025 cayó un 9,4 % con respecto al mismo mes del año anterior. Esta cifra contrasta con la subida del 2,3 % del promedio nacional.
Este índice mide la evolución mensual de la actividad productiva de las ramas industriales, es decir, de las industrias extractivas, manufactureras y de producción y distribución de energía eléctrica, agua y gas. Tradicionalmente, la región extremeña ha tenido muy poca industria y su economía se basa sobre todo en la agricultura y en los servicios.
El sector industrial más relevante es el de la producción de energía, gracias sobre todo a las plantas fotovoltaicas, los saltos de aguas de las centrales hidroeléctricas y los dos reactores de nucleares de la central de Almaraz, que pronto comenzará a ser desmantelada según los planes del Gobierno.
Tras el apagón, Red Eléctrica ha modificado sustancialmente el mix energético y gran parte de la energía fotovoltaica que se produce en la región no se está vertiendo a la red por restricciones técnicas para evitar nuevos apagones Esa merma se ve compensada, sobre todo, por el incremento de la aportación de las centrales de ciclo combinado de gas, que llegó a ser del 65% durante el pasado mayo.
Según datos de la consultora Opina 360, el 10,7% de la producción eléctrica programada no pudo integrarse en el sistema en julio en España por restricciones técnicas. Son 1.122,1 gigavatios hora perdidos de generación renovable en un solo mes.
En Extremadura estas restricciones técnicas han provocado una caída del 13,8% de la producción energética en julio, y esta es la principal causa principal de la bajada del IPI. Pero además, y aunque ponderan muchísimo menos en este índice en el que la energía supone un 56% del total según el INE, el resto de sectores también han registrado fuertes descensos. Los bienes de consumo duradero han caído un 42,5 %, Los bienes de equipo un 26,5 % y los bienes intermedios un 1,1 %.
En lo que va de año, Extremadura tiene un ligero avance acumulado del 0,4 %, frente al 0,6 % nacional, lo que indica que aunque había algunos signos de recuperación, la región está a la cola.
