EDF planea desplegar diez reactores nucleares modulares en Europa antes de 2035
El grupo francés plantea desplegar unidades de hasta 400 MW eléctricos en Francia, Italia y otros países europeos mediante un diseño de agua a presión concebido para producir electricidad y calor industrial. El programa requeriría decenas de miles de millones de euros, aunque todavía debe concretar emplazamientos, financiación, licencias y decisiones definitivas de inversión.
EDF pretende construir una primera serie de diez pequeños reactores nucleares modulares —SMR, por sus siglas en inglés— en distintos países de la Unión Europea antes de 2035. El programa utilizaría la tecnología NUWARD desarrollada por la filial nuclear del grupo francés y aspira a trasladar al sector nuclear un modelo de fabricación más estandarizado, modular y repetitivo que el empleado tradicionalmente en las centrales de gran potencia.
El primer reactor se instalaría en Francia y el segundo podría construirse en Italia con la participación de Edison, filial de EDF, y de empresas como Ansaldo Energia, Ansaldo Nucleare, Saipem y Webuild. El grupo también mantiene conversaciones con los gobiernos y las industrias de Polonia, Bélgica y Finlandia para estudiar posibles emplazamientos adicionales, según la información presentada por responsables de EDF.
El objetivo de diez unidades no equivale todavía a una cartera de diez proyectos autorizados. La compañía no ha comunicado una relación cerrada de emplazamientos, contratos de construcción ni decisiones finales de inversión. El anuncio describe una estrategia de despliegue industrial que deberá traducirse posteriormente en proyectos nacionales sometidos a sus respectivos procedimientos de licencia, evaluación ambiental, selección de emplazamiento y financiación.
400 MW y configuraciones de cogeneración
La nueva configuración del NUWARD SMR se basa en un reactor de agua a presión de generación III+, una tecnología derivada de la experiencia acumulada por la industria europea con los reactores PWR. Su potencia térmica prevista es de aproximadamente 1.150 MW y puede transformarse en hasta 400 MW eléctricos cuando funciona prioritariamente para generar electricidad.
El diseño también admite configuraciones de cogeneración. La documentación técnica de EDF contempla, como referencia, una operación con unos 290 MW eléctricos y hasta 320 MW térmicos entregados al consumidor. Esta capacidad permitiría utilizar el calor nuclear en redes urbanas, procesos industriales, producción de hidrógeno o instalaciones de desalación, además de suministrar electricidad a la red.
La producción térmica es uno de los elementos con los que EDF intenta diferenciar NUWARD de otros diseños de SMR. Numerosos procesos industriales necesitan calor o vapor de manera continua y actualmente lo obtienen mediante la combustión de gas natural, carbón o derivados del petróleo. La proximidad de un reactor a un polo químico, siderúrgico, papelero o de producción de hidrógeno permitiría sustituir parte de ese consumo fósil, siempre que exista una demanda térmica estable y pueda construirse una red de transporte de vapor o agua caliente con pérdidas asumibles.
Selección de emplazamientos
Esta integración condicionará la selección de los emplazamientos. Una central destinada únicamente a generar electricidad puede situarse a mayor distancia del consumidor, pero el aprovechamiento del calor requiere proximidad física a las instalaciones industriales. También obliga a coordinar los requisitos de disponibilidad del reactor con los ciclos de producción de las fábricas y a diseñar interfaces que mantengan separados y protegidos los sistemas nucleares y las redes térmicas convencionales.
NUWARD prevé igualmente aplicaciones asociadas a centros de datos y otros grandes consumidores que demandan potencia estable durante las 24 horas. En estos casos, el reactor actuaría como generación firme y podría combinarse con renovables, almacenamiento y conexión a la red. El principal argumento industrial de EDF es que una unidad de 300 o 400 MW puede adaptarse mejor que un gran reactor de más de 1.000 MW a redes eléctricas de menor tamaño o a complejos industriales con una demanda concentrada.
El diseño actual es el resultado de la revisión estratégica emprendida por EDF en 2024. El concepto inicial de NUWARD contemplaba una central de 340 MW eléctricos formada por dos módulos de 170 MW. La compañía decidió abandonar aquella configuración y desarrollar una arquitectura más sencilla apoyada exclusivamente en componentes y soluciones tecnológicas consideradas maduras. Con este cambio busca reducir riesgos de ingeniería, facilitar la certificación y evitar que la incorporación simultánea de demasiadas innovaciones retrase el proyecto.
Construcción en fábricas
La modularidad se aplicará principalmente al proceso constructivo. NUWARD calcula que alrededor del 60 % de las operaciones que normalmente se ejecutarían en el emplazamiento podrían trasladarse a fábricas o talleres. Los módulos se fabricarían bajo condiciones controladas, se transportarían hasta la obra y se ensamblarían sobre una infraestructura civil previamente preparada.
El objetivo declarado es entregar una unidad en 48 meses mediante la estandarización del diseño y la repetición de componentes. Ese plazo debe interpretarse como una meta para la fase industrial de suministro y construcción, no necesariamente como la duración total de un proyecto nuclear. La caracterización del emplazamiento, la autorización regulatoria, la evaluación ambiental, la preparación de accesos, la conexión eléctrica y la obtención de financiación pueden prolongar durante varios años el calendario anterior al inicio de las obras.
La primera unidad tendrá, además, la condición de reactor de referencia o first of a kind. Antes de aprovechar las economías de serie, EDF tendrá que completar el diseño, demostrar su seguridad ante el regulador, cualificar equipos y proveedores y validar los procedimientos de fabricación y montaje. La experiencia internacional muestra que la primera instalación de una nueva tecnología suele concentrar los mayores riesgos de coste y plazo.
La estrategia económica se apoya precisamente en pasar con rapidez de esa primera unidad a una serie repetitiva. Fabricar diez reactores permitiría amortizar los costes de ingeniería, certificación y desarrollo de la cadena de suministro, mantener líneas de fabricación estables y reducir modificaciones entre proyectos. EDF estima que el programa completo exigirá inversiones de decenas de miles de millones de euros.
Edison ha situado como referencia un coste de producción próximo a 100 euros por megavatio hora. Se trata de un objetivo industrial y no de un precio garantizado. Su cumplimiento dependerá del coste de capital, la duración efectiva de las obras, el factor de utilización, el precio de los componentes, el modelo regulatorio y el número de unidades realmente construidas con un diseño común.
Cooperación entre Francia e Italia
La cooperación entre Francia e Italia será uno de los primeros ensayos de esa cadena industrial europea. En junio, Edison, EDF y NUWARD suscribieron con varias empresas italianas una declaración de intenciones para desarrollar conjuntamente una instalación basada en esta tecnología. El acuerdo reúne capacidades de ingeniería nuclear, turbomaquinaria, equipos a presión, obra civil, fabricación de tuberías y construcción de grandes proyectos.
Entre las compañías participantes figuran Framatome, Tractebel, Arabelle Solutions, Ansaldo, MAIRE, Saipem, SIMIC, Tectubi Raccordi, Walter Tosto y Webuild. Esta estructura pretende evitar la dependencia de una única cadena nacional y crear suficiente volumen de pedidos para sostener instalaciones especializadas de fabricación en distintos países europeos.
La implantación en Italia, sin embargo, dependerá de la aprobación definitiva de su marco legal para la nueva energía nuclear y del posterior desarrollo reglamentario. Polonia, Bélgica y Finlandia se encuentran igualmente en situaciones energéticas y regulatorias diferentes, por lo que un diseño común no eliminará la necesidad de obtener una licencia en cada país.
Retos del programa
La convergencia de requisitos será uno de los retos centrales del programa. Cambios nacionales en protección contra incendios, seguridad física, resistencia sísmica, gestión del agua, sistemas eléctricos o clasificación de componentes pueden reducir las ventajas de fabricar una serie idéntica. EDF tendrá que conseguir que las autoridades acepten una base de diseño suficientemente común sin limitar la capacidad de cada regulador para exigir adaptaciones al emplazamiento.
A ello se añaden la disponibilidad de combustible, la gestión de los residuos radiactivos, el desmantelamiento futuro y la necesidad de contar con personal cualificado. Aunque el reactor utiliza un ciclo de combustible ya conocido, cada proyecto deberá disponer de soluciones autorizadas para almacenar el combustible gastado y gestionar los residuos durante toda la vida de la instalación.
El calendario de 2035 resulta por tanto exigente. Antes de esa fecha deberán completarse el diseño de referencia, los análisis de seguridad, la licencia del primer reactor, la preparación del emplazamiento francés y la construcción y puesta en servicio de la unidad inicial. Solo después podrá comprobarse si la prefabricación y la repetición permiten reducir los plazos de las centrales siguientes.
El plan sitúa a EDF en la carrera europea por convertir los SMR en un producto industrial y no únicamente en un proyecto de ingeniería. La diferencia dependerá menos de la potencia nominal del reactor que de la capacidad para mantener un diseño estable, certificarlo, fabricar componentes de forma repetitiva y construir varias unidades sin reproducir los sobrecostes y retrasos que han afectado a algunos grandes proyectos nucleares europeos.
