Aprobado el proyecto para sustituir el Viaducto de Tremor en la A-6 ante los riesgos estructurales del actual

Aprobado el proyecto para sustituir el Viaducto de Tremor en la A-6 ante los riesgos estructurales del actual
El Gobierno, a través del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, ha aprobado el proyecto para construir un nuevo viaducto en el tramo de la A-6 conocido como Tremor (León), que reemplazará la estructura existente. La decisión responde al diagnóstico técnico de vulnerabilidades estructurales y busca garantizar la seguridad, mejorar los parámetros geométricos y optimizar el trazado de la autovía, manteniendo el tráfico durante las obras.

El actual Viaducto de Tremor, situado en el kilómetro 355,800 de la A-6 a su paso por el municipio de Torre del Bierzo (León), salva el valle formado por el río Tremor con una altura aproximada de 90 metros sobre el cauce. En los últimos años, tras el colapso del viaducto de O Castro —similar en tipología—, la estructura fue sometida a inspecciones especiales, trabajos de impermeabilización y un sistema de monitorización en tiempo real de su comportamiento estructural.

Los estudios técnicos realizados por el Ministerio concluyeron que la mejor solución a medio plazo no es una simple reparación, sino la sustitución mediante la construcción de dos nuevas estructuras independientes —una por calzada— y de nueva planta. Esta decisión fue adoptada para asegurar la durabilidad, la seguridad estructural y la resiliencia ante posibles degradaciones futuras.

El nuevo diseño contempla un viaducto de 480 metros de longitud, compuesto por ocho vanos y formado mediante dos cajones de hormigón pretensado ejecutados de forma independiente y sucesiva. Tras su ejecución, los cajones se unirán para formar una plataforma continua con una anchura total de 27 metros, equivalente a la plataforma actual de la autovía.

Además, el nuevo trazado se emplaza al sur del viaducto existente, en una curva circular de radio 1.250 metros, lo que permitirá mejorar los parámetros geométricos de la vía —curvas y radios— incrementando la seguridad vial y reduciendo las limitaciones que presentaba el trazado antiguo.

El plan del Ministerio incluye una fase de expropiación de terrenos, sometimiento del proyecto a información pública mediante publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE) y, posteriormente, la ejecución de las obras. Durante la construcción del nuevo puente, el viaducto actual seguirá en servicio, si bien con restricciones para vehículos pesados y sometido a monitorización continua para asegurar su operatividad sin comprometer la seguridad.

El coste estimado de la obra se sitúa en torno a 55 millones de euros, con un plazo de ejecución previsto de aproximadamente 34 meses. Esta inversión pretende asegurar no solo la integridad estructural, sino también la continuidad operativa de la autovía, fundamental en la conexión de Castilla y León con Galicia.

Desde instancias oficiales se ha aclarado que, aunque se ha aprobado la sustitución, no existe “riesgo inminente” en la estructura actual que obligue a su cierre inmediato. El reemplazo está orientado a prevenir fallos futuros, mejorar los estándares de seguridad y evitar repetir episodios como el ocurrido en O Castro.

La obra representa un reto de ingeniería civil significativo: el uso de cajones de hormigón pretensado exige una ejecución muy controlada, así como un ensamblaje preciso para garantizar integridad estructural y durabilidad. La alternativa de construir dos estructuras independientes mejora la redundancia y facilita mantenimiento o rehabilitaciones posteriores sin interrumpir completamente el tráfico.

El radio de curva de 1.250 metros reduce las solicitaciones dinámicas al tablero y mejora la seguridad vial, especialmente en un tramo con orografía compleja; supone una mejora clara respecto al trazado anterior. Además, la anchura de plataforma de 27 metros deja margen para posibles ampliaciones futuras, previendo una demanda crecientemente exigente de tráfico pesado.

Por otro lado, la fase de transición —coexistencia del viaducto antiguo en operación y la construcción del nuevo— requerirá una planificación minuciosa de tráfico, seguridad, control geotécnico y monitorización continua para evitar impactos durante los trabajos.

Redacción

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