Aena acelera la ampliación del aeropuerto de Málaga con el diseño terminal adjudicado y tres consorcios en pugna por dirigir la transformación
La modernización del Málaga-Costa del Sol entra en fase técnica con la UTE Cemosa, Fairbanks Arquitectos y Sener ya seleccionada para redactar el proyecto de ampliación del área terminal, mientras Aena evalúa tres ofertas para el contrato de coordinación, supervisión y gestión integral de las actuaciones, valorado en 63,1 millones de euros. La ampliación, estimada en unos 1.500 millones, busca elevar la capacidad del aeropuerto hasta 36 millones de pasajeros anuales mediante una reforma profunda que incluye la demolición de la T1, la sustitución de los diques B y C, un nuevo dique no Schengen, más posiciones de contacto, nuevos controles fronterizos, rediseño de flujos y ejecución de obras con la infraestructura en servicio.
La ampliación del Aeropuerto de Málaga-Costa del Sol ha dejado atrás la fase de gran anuncio inversor y empieza a entrar en una etapa propiamente técnica. Aena ha dado en las últimas semanas dos pasos decisivos para ordenar una de las mayores actuaciones aeroportuarias previstas en España durante el próximo ciclo regulatorio. Por un lado, ha seleccionado a la UTE formada por Cemosa, Fairbanks Arquitectos y Sener para diseñar la ampliación del área terminal. Por otro, tiene ya sobre la mesa tres ofertas para adjudicar el contrato que actuará como auténtico cerebro técnico de la operación, encargado de coordinar, supervisar y gestionar los proyectos asociados a la modernización del aeropuerto. La intervención se enmarca en una inversión global estimada en torno a 1.500 millones de euros y pretende preparar el aeropuerto malagueño para una capacidad de hasta 36 millones de viajeros al año.
La primera pieza ya adjudicada es el contrato de asistencia técnica para la redacción del proyecto de ampliación del área terminal. La UTE Cemosa, Fairbanks Arquitectos y Sener se encargará de definir técnicamente una actuación que Aena presenta como la transformación más ambiciosa del aeropuerto desde la inauguración de la Terminal 3 en 2010. El contrato tiene un plazo de 60 meses y se centra en convertir el diseño funcional de la ampliación en proyectos constructivos capaces de licitar y ejecutar las obras. La elección del equipo tiene además una cierta continuidad histórica, porque Fairbanks y Sener ya participaron en el diseño de la T3, y Cemosa acumula experiencia en asistencias y direcciones de obra dentro de la red de Aena.
El plan contempla casi duplicar la superficie del área terminal, que pasaría de unos 80.000 a 140.000 metros cuadrados, mediante una reforma de gran complejidad operativa. Entre las intervenciones principales figuran la demolición de la antigua Terminal 1 y de los actuales diques B y C, la construcción de un nuevo dique para tráfico no Schengen, la implantación de un control fronterizo centralizado, el incremento de posiciones de contacto para aeronaves y la ampliación de las superficies destinadas a controles de seguridad. La zona no Schengen es uno de los elementos críticos del proyecto, porque el crecimiento del aeropuerto malagueño ya no depende solo del tráfico europeo de corto y medio radio, sino también de su capacidad para captar y gestionar conexiones internacionales con mayores exigencias de segregación de flujos, pasaportes, embarque y control fronterizo.
Contrato de dirección de proyecto
El segundo avance es la licitación del contrato de project management y asistencia técnica para dirección de obra, control y vigilancia de las actuaciones del aeropuerto. Está valorado en 63,1 millones de euros, IVA incluido, y tiene un plazo previsto de 60 meses. A diferencia del contrato de diseño terminal, esta asistencia no redacta una pieza aislada del proyecto ni ejecuta físicamente las obras, sino que deberá coordinar, supervisar y gestionar el conjunto de actuaciones asociadas a la ampliación y modernización de la infraestructura.
A esa licitación concurren tres grandes uniones empresariales, TYPSA, Blas Torre Gutié y UG21 Ingeniería; AERTEC Solutions, Applus Norcontrol y Airia Ingeniería y Servicios; y Ayesa, Gesnaer Consulting y Viarium Ingeniería. El equipo finalmente adjudicatario asumirá tareas de planificación estratégica, validación técnica de diseños, coordinación entre proyectos, control presupuestario, seguimiento de obra, supervisión de calidad y vigilancia de la ejecución. En una obra aeroportuaria de esta escala, esa función no es crucial ya que la ampliación deberá realizarse con el aeropuerto en servicio, sin comprometer la seguridad operacional, la continuidad de las operaciones, los flujos de pasajeros, los accesos terrestres ni la disponibilidad de posiciones de aeronaves.
Urgencia del proyecto
El contexto de demanda explica la urgencia del proyecto. El Aeropuerto de Málaga-Costa del Sol registró entre enero y abril de 2026 más de 7,7 millones de pasajeros y 53.877 operaciones, con crecimientos del 7,4% y del 4,8%, respectivamente, frente al mismo periodo de 2025. Solo en abril pasaron por la infraestructura 2,61 millones de viajeros y se atendieron 17.681 aterrizajes y despegues. El tráfico internacional domina claramente la actividad: de los 7,69 millones de usuarios comerciales del primer cuatrimestre, 6,34 millones correspondieron a vuelos con origen o destino en el extranjero, con Reino Unido, Alemania, Países Bajos e Italia como mercados principales.
Las previsiones de Aena sitúan al aeropuerto malagueño en una senda de crecimiento que puede llevarlo a rozar los 31 millones de pasajeros en 2031, frente al récord de 26,7 millones registrado en 2025. La ampliación busca, por tanto, no solo resolver tensiones actuales, sino dotar a la infraestructura de margen operativo hasta una capacidad máxima estimada de 36 millones de viajeros anuales. La inversión forma parte del DORA 2027-2031, el marco regulatorio en el que Aena ha propuesto un programa inversor de 12.888 millones de euros para el conjunto de su red, con Málaga entre los grandes proyectos estratégicos junto a Madrid-Barajas y Barcelona-El Prat.
El calendario que se perfila sitúa 2026 como año de diseño, coordinación técnica y selección de equipos de gestión. Las grandes obras se prevén a partir de 2028, dentro del marco inversor 2027-2031, aunque una intervención de esta magnitud se prolongará necesariamente durante varios ejercicios y dependerá de la aprobación definitiva del DORA, de la tramitación técnica y ambiental, de la licitación de obras y de la secuencia constructiva que establezcan los proyectos. En el reparto de inversión anunciado para Málaga, se ha señalado una cifra global de 1.500 millones de euros, con 820 millones concentrados en el próximo lustro, lo que anticipa una ejecución escalonada y no una obra única de puesta en servicio inmediata.
