Se apaga la llama de Amable Liñán, referente mundial de la combustión y la dinámica de fluidos

Se apaga la llama de Amable Liñán, referente mundial de la combustión y la dinámica de fluidos
El ingeniero aeronáutico y catedrático español y premio Príncipe de Asturias Amable Liñán ha fallecido este sábado en Madrid a los 90 años de edad, dejando tras de sí una trayectoria científica de talla mundial en el campo de la combustión y la mecánica de fluidos, así como una huella indeleble en la formación de miles de ingenieros e investigadores.

Amable Liñán Martínez, nacido en Noceda de Cabrera (León) en 1934, fue mucho más que un investigador brillante: fue un maestro, un constructor de escuelas científicas, y un ejemplo de humildad unido al rigor académico.

Formado en la Universidad Politécnica de Madrid y con estancia en el California Institute of Technology, Liñán dedicó su vida a entender los procesos fundamentales de la combustión, la ignición y la dinámica de fluidos, aportando métodos matemáticos que hoy se emplean internacionalmente.

Su obra científica no se quedó en los laboratorios: el jurado del premio Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica le distinguió en 1993 por “sus contribuciones fundamentales en termoquímica de fluidos … y por la originalidad, creatividad y fecundidad de sus métodos matemáticos, ampliamente difundidos y usados en todo el mundo”.

Además de sus investigaciones de vanguardia, Liñán fue un referente docente: en sus aulas en la ETSI Aeronáuticos de la UPM pasaron miles de ingenieros que hoy desarrollan tecnologías aeroespaciales, energéticas e industriales. Su carácter cercano y generoso como profesor y mentor fue destacado por colegas y discípulos.

Su vinculación con su tierra natal también fue especial: pese a su proyección internacional, nunca olvidó sus orígenes en León, donde era considerado un orgullo local.

En estos años finales, aún activo dentro del mundo académico y de la ingeniería, entregó su legado al Instituto Cervantes a través de la “Caja de las Letras”, donando discursos, artículos y su biografía como parte de la memoria científica española.

La noticia de su fallecimiento ha sido recibida con profundo pesar en la comunidad científica, instituciones académicas y en su provincia de León. La Fundación Princesa de Asturias ha lamentado su pérdida resaltando que “dedicó gran parte de su vida a la formación y el impulso de nuevas generaciones de científicos”.

Queda para la posteridad no sólo su ingente producción académica —más de 200 publicaciones, decenas de tesis dirigidas, numerosas distinciones internacionales—, sino también el ejemplo de un investigador cuya pasión por el conocimiento iba acompañada de sensibilidad humana, sencillez y ética profesional. Su legado permanecerá vivo en los laboratorios, en las aulas y en cada proyecto que estudie combustión, mecánica de fluidos o ingeniería aeroespacial.

Redacción

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