Los ingenieros civiles de Estados Unidos alertan contra una reforma que politizaría la financiación científica
La American Society of Civil Engineers, ASCE, una de las organizaciones profesionales de ingeniería civil más influyentes del mundo, ha expresado su oposición frontal a la propuesta normativa de la Oficina de Gestión y Presupuesto de la Casa Blanca sobre asistencia financiera federal, al considerar que puede erosionar la independencia científica y alterar de forma profunda el sistema de concesión de subvenciones públicas a la investigación. La entidad, que representa a más de 160.000 ingenieros civiles en todo el mundo, advierte de que la nueva regulación daría a los cargos de designación política un control mucho mayor sobre las ayudas federales activas y pendientes, reduciría el peso de la revisión por pares en la evaluación de proyectos, limitaría determinadas colaboraciones internacionales y dañaría la sostenibilidad económica de las organizaciones científicas que realizan evaluación independiente y difunden resultados de investigación.
La posición de ASCE tiene especial relevancia porque la ingeniería civil depende de manera directa de la investigación aplicada y de los procesos de validación técnica para mejorar la seguridad, resiliencia y eficiencia de infraestructuras esenciales. La organización recuerda que los ingenieros civiles son responsables de planificar, diseñar, construir, mantener y rehabilitar sistemas críticos como carreteras, puentes, redes de agua, infraestructuras energéticas, sistemas de saneamiento, obras hidráulicas, edificios públicos y equipamientos frente a desastres naturales. En todos esos ámbitos, las subvenciones federales no son solo una herramienta académica, sino un mecanismo de apoyo a la planificación, el diseño, la construcción y la rehabilitación de infraestructuras de las que dependen diariamente millones de ciudadanos.
La presidenta de ASCE, Marsha Anderson Bomar, sostiene que la propuesta dañaría “severamente” a la investigación científica, a las universidades, a las sociedades profesionales y a las comunidades de científicos e ingenieros. Según la organización, la regla propuesta permitiría a las agencias terminar subvenciones por razones más amplias, restaría importancia a la evaluación competitiva basada en criterios técnicos y científicos, y podría introducir cambios abruptos en las prioridades de investigación en función de los ciclos políticos. Para ASCE, ese escenario pondría en cuestión uno de los principios básicos del sistema científico moderno: que las decisiones sobre financiación de la investigación deben basarse en evidencia, mérito técnico, revisión independiente y resultados esperados, no en la orientación ideológica de cada administración.
La entidad también critica las restricciones previstas a la cooperación científica internacional, en particular en relación con investigaciones desarrolladas junto a colegas chinos. ASCE considera que la innovación tecnológica no se produce en compartimentos cerrados y que muchos de los avances que terminan aplicándose a la ingeniería, la seguridad estructural, la gestión del agua, la resiliencia climática o la protección frente a emergencias proceden de redes globales de conocimiento. A su juicio, limitar de forma generalizada esas colaboraciones reduciría la capacidad de los investigadores estadounidenses para incorporar hallazgos, metodologías y soluciones desarrolladas por equipos de otros países.
Revisión por pares
El comunicado subraya que la revisión por pares ha sido una de las herramientas que han permitido sostener avances tecnológicos y científicos de gran alcance, desde la mejora de cultivos y el tratamiento de infecciones hasta desarrollos de filtración de agua aplicables a infraestructuras urbanas. En el campo de la ingeniería civil, ese principio es especialmente sensible, porque las decisiones técnicas tienen consecuencias directas sobre la seguridad pública. Puentes, presas, redes de transporte, conducciones de agua potable, sistemas de drenaje o infraestructuras energéticas requieren criterios de cálculo, ensayos, modelos y normas basadas en conocimiento contrastado. La politización de la financiación científica, advierte ASCE, puede debilitar esa cadena de confianza.
La propuesta, publicada en el Federal Register como regla en fase de consulta, afecta a la regulación de la asistencia financiera federal y cuenta con la participación de un amplio número de agencias, entre ellas los departamentos de Energía, Transporte, Defensa, Comercio, Interior, la Agencia de Protección Ambiental, la NASA y la National Science Foundation. El documento fue publicado el 29 de mayo y el periodo de comentarios públicos permanece abierto hasta el 13 de julio. Aunque todavía no se trata de una regla definitiva, ASCE ha pedido directamente a la Administración que retire la iniciativa y preserve la independencia y la competitividad como principios centrales del sistema científico.
La advertencia de los ingenieros civiles llega en un momento de especial presión sobre la infraestructura estadounidense. El país afronta necesidades acumuladas de inversión en transporte, agua, energía, resiliencia climática y renovación de activos envejecidos, mientras las administraciones públicas intentan desplegar programas de modernización y adaptación. Para ASCE, debilitar la evaluación científica independiente en este contexto equivale a reducir la capacidad técnica del país para tomar decisiones informadas sobre infraestructuras críticas. La organización sostiene que los cambios de orientación política son inevitables en democracia, pero advierte de que someter la investigación y las prioridades de financiación a giros administrativos cada pocos años podría paralizar la innovación, frenar el desarrollo tecnológico y perjudicar tanto a la economía como a la seguridad y el bienestar público.
