Expoquimia celebra su 60 aniversario con el foco en la descarbonización, la digitalización y la competitividad de la industria química

Expoquimia celebra su 60 aniversario con el foco en la descarbonización, la digitalización y la competitividad de la industria química
El salón internacional de la química y las industrias de proceso se celebrará del 2 al 5 de junio en el recinto de Gran Via de Fira de Barcelona con más de 400 expositores, un millar de marcas representadas y un nuevo enfoque orientado a conectar la química con los grandes sectores industriales. La feria llega en un momento decisivo para una actividad que factura en España más de 85.000 millones de euros, pero que afronta costes energéticos elevados, presión regulatoria, competencia internacional y fuertes inversiones para descarbonizar sus procesos.

Expoquimia volverá a situar a Barcelona como punto de encuentro de la industria química y de proceso del 2 al 5 de junio. Esta nueva edición edición, que coincidirá con el 60 aniversario del salón, se celebrará en el recinto de Gran Via de Fira de Barcelona y aspira a ser una de las mayores de los últimos años, con más de 400 expositores, alrededor de un millar de marcas representadas y una orientación más transversal hacia los sectores industriales que dependen de la química para innovar, producir y descarbonizarse. La organización presenta esta edición bajo el lema “Transforming the industry, Shaping the future”, con el objetivo de reforzar la conexión entre la química de base, la industria de proceso y los mercados de demanda en energía, movilidad, salud, alimentación, automoción, tratamiento de agua, cosmética, farmacia, detergencia, agroquímica y materiales avanzados.

La feria llega en un contexto industrial especialmente exigente. La química española continúa siendo uno de los grandes pilares manufactureros del país, con una cifra de negocios de 85.417 millones de euros en 2025, según los datos sectoriales difundidos por Feique, pero afronta una combinación compleja de factores: demanda internacional débil, costes energéticos europeos superiores a los de Estados Unidos y China, presión regulatoria, competencia asiática y necesidad de acometer inversiones de gran escala para reducir emisiones y adaptar procesos. La patronal química ha alertado además del riesgo de deslocalización si no se alivian de forma estructural los costes fiscales y energéticos que soportan las plantas electrointensivas.

Plataforma de soluciones industriales

El reposicionamiento de Expoquimia responde precisamente a esa situación. La edición de 2026 no se plantea solo como un escaparate de producto químico, sino como una plataforma de soluciones industriales para toda la cadena de valor. El salón agrupará once sectores estratégicos, entre ellos química de base y materias primas, laboratorio e instrumentación analítica, maquinaria y bienes de equipo, “pharma process”, bombas, válvulas, medición y control, procesamiento térmico y otras tecnologías vinculadas a la operación industrial. La intención de Fira de Barcelona es ampliar el perfil de visitantes y compradores hacia industrias que necesitan química aplicada para transformar procesos, reducir consumos, sustituir materias primas, mejorar trazabilidad y cumplir nuevas exigencias ambientales.

Uno de los ejes principales será la descarbonización de la industria química, un reto especialmente complejo porque afecta tanto al consumo energético como a las materias primas, a las emisiones de proceso y a la logística. Expoquimia ha incluido en su programa sesiones específicas sobre transición energética y descarbonización industrial, con atención a soluciones de eficiencia, electrificación, hidrógeno renovable, captura y uso de carbono, sustitución de combustibles fósiles, circularidad de materiales y digitalización de plantas. La organización vincula este enfoque a la competitividad, no solo a la sostenibilidad, en un momento en el que la industria europea intenta mantener capacidad productiva frente a regiones con energía más barata y menor carga regulatoria.

La iniciativa Smart Chemistry, impulsada por Feique, tendrá también un papel destacado y celebrará su quinta edición en el marco del salón. Este espacio pretende mostrar el papel de la química como sector tractor de la transición verde, tanto por sus propios procesos como por su capacidad para suministrar materiales, aditivos, catalizadores, polímeros, gases industriales, productos de tratamiento de agua, soluciones para baterías, componentes para renovables y tecnologías de eficiencia aplicables a otras ramas productivas. La industria química no solo debe reducir su huella ambiental, sino que proporciona buena parte de los insumos necesarios para que otros sectores puedan electrificarse, aligerar materiales, cerrar ciclos de reciclaje o mejorar prestaciones técnicas.

La dimensión de proceso será otra de las claves técnicas del encuentro. En la industria química, la competitividad depende de variables muy concretas: estabilidad de operación, seguridad de planta, control de temperatura y presión, disponibilidad de equipos, calidad analítica, automatización, instrumentación, mantenimiento predictivo y eficiencia energética. Por eso la presencia de fabricantes de maquinaria, bombas, válvulas, sistemas de medición, control, procesamiento térmico y equipamiento de laboratorio tendrá una relevancia superior a la de una feria puramente comercial. Para sectores como farmacia, alimentación, cosmética, detergencia o tratamiento de agua, la química de proceso se ha convertido en una infraestructura productiva crítica, en la que cualquier mejora de rendimiento o reducción de consumo tiene impacto directo en costes y emisiones.

Equiplast

Expoquimia 2026 se celebrará además junto a Equiplast, lo que refuerza la conexión entre química, plásticos, materiales y economía circular. La relación entre ambos salones permite abordar una de las cuestiones industriales más sensibles de los próximos años: cómo mantener las prestaciones técnicas de los polímeros y materiales avanzados, imprescindibles en automoción, envase, electrónica, construcción, medicina o energías renovables, reduciendo al mismo tiempo residuos, emisiones y dependencia de materias primas fósiles. La química del reciclaje, los bioplásticos, los aditivos, la valorización de residuos, el ecodiseño y la trazabilidad de materiales serán previsiblemente algunos de los campos de mayor interés para los visitantes industriales.

La organización subraya que el salón llega con un fuerte respaldo empresarial. En enero, a seis meses de su celebración, Expoquimia ya registraba un 90% de ocupación y preveía superar los 400 expositores. La actualización más reciente eleva el crecimiento previsto al 44% respecto a 2023, una señal de recuperación del formato ferial en un sector que necesita espacios presenciales para cerrar acuerdos, comparar soluciones de ingeniería, presentar tecnología de planta y establecer alianzas entre fabricantes, integradores, proveedores de materias primas, centros tecnológicos y clientes industriales.

El trasfondo económico, sin embargo, obliga a leer la feria con realismo. La industria química española mantiene músculo exportador y una posición relevante dentro del tejido productivo, pero opera en un escenario de márgenes tensionados. Feique ha advertido de que los precios del gas y la electricidad siguen muy por encima de los niveles de 2020 y que la química básica ha sido una de las áreas más afectadas por la debilidad de sectores consumidores como automoción y construcción. También ha señalado el impacto de los aranceles estadounidenses y de la pérdida de competitividad frente a mercados con menores costes energéticos.

Redacción

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