China asombra al mundo con una ciudad vertical conectada por un rascacielos horizontal

China asombra al mundo con una ciudad vertical conectada por un rascacielos horizontal
El complejo Raffles City Chongqing reúne ocho torres, un podio comercial y una pieza singular que lo ha convertido en un hito internacional de la construcción en altura, The Crystal, una estructura de acero y vidrio de 300 metros de longitud situada a unos 250 metros sobre el suelo. Concebido como un rascacielos horizontal, este puente habitable conecta varias torres del conjunto, alberga miradores, jardines, restaurantes, espacios de eventos, vestíbulo hotelero y un club privado, y resume algunos de los principales retos técnicos de la edificación contemporánea en China.

Raffles City Chongqing se ha consolidado como una de las operaciones de ingeniería urbana más llamativas de China y como uno de los ejemplos más ambiciosos de lo que el sector internacional denomina urbanismo tridimensional. El proyecto, situado en Chaotianmen, en el distrito de Yuzhong, ocupa un emplazamiento estratégico en la confluencia de los ríos Yangtsé y Jialing, históricamente vinculado al comercio fluvial y a la puerta de entrada a Chongqing. Sobre ese punto, Safdie Architects ha levantado para CapitaLand un complejo mixto de ocho torres, un gran basamento comercial, espacios públicos, hotel, oficinas, viviendas y equipamientos de ocio, coronado por The Crystal, una estructura cilíndrica de acero, aluminio y vidrio que se extiende horizontalmente entre los edificios a una altura de aproximadamente 250 metros.

La pieza más reconocible del conjunto es precisamente The Crystal, descrita a menudo como un “rascacielos horizontal”. La estructura mide 300 metros de largo, 32,5 metros de ancho y 26,5 metros de alto, con una superficie construida de unos 10.000 metros cuadrados según CapitaLand. Safdie Architects la define como una infraestructura plenamente programada, no como una simple pasarela. En su interior se integran zonas ajardinadas, restaurantes, bares, espacios para eventos, un vestíbulo de hotel, un club privado y una piscina infinita de 50 metros. La envolvente se resuelve mediante una estructura tipo concertina y un muro cortina integrado compuesto por unas 3.000 piezas de vidrio y cerca de 5.000 paneles de aluminio.

El complejo combina torres de distintas alturas y usos. Las dos piezas principales alcanzan en torno a 350 metros, mientras que otras torres se sitúan alrededor de los 250 metros. The Crystal descansa sobre cuatro torres de 250 metros y se conecta mediante puentes adicionales con otras dos torres más altas, configurando una operación estructural que no se limita a unir edificios, sino que crea una plataforma elevada de uso público y privado. Según WSP, que participó en el diseño de instalaciones MEP, la pieza se apoya sobre cuatro torres de 250 metros y enlaza con habitaciones de hotel y unidades residenciales en dos torres de 330 metros, con juntas antisísmicas de 500 milímetros que obligaron a diseñar detalles específicos para que las instalaciones pudieran absorber movimientos tridimensionales.

Desde el punto de vista estructural, el proyecto combina hormigón armado, acero y soluciones híbridas de rigidización en altura. Arup, responsable de la ingeniería estructural en todas las fases de diseño, destaca el uso de un sistema híbrido de outriggers, una estrategia habitual en rascacielos de gran esbeltez para transferir esfuerzos laterales desde el núcleo central hacia pilares perimetrales y mejorar la respuesta frente a viento y sismo. En un entorno como Chongqing, con alta densidad urbana, topografía compleja, clima húmedo y exigencias sísmicas, esa solución resulta clave para controlar deformaciones, aceleraciones y estabilidad global de las torres.

The Crystal

The Crystal añadió al reto vertical una complejidad horizontal poco frecuente, una estructura habitable de gran longitud, apoyada sobre torres independientes, sometida a movimientos diferenciales por viento, temperatura, retracción, fluencia y acción sísmica. El Consejo de Edificios Altos y Hábitat Urbano ha descrito The Crystal como una estructura continua de acero de unas 12.000 toneladas, comparable en peso a la Torre Eiffel, con una fachada concertina que permite dar continuidad formal al cilindro y controlar la entrada de luz natural. Esa escala explica que la ejecución se realizara por tramos, combinando secciones construidas directamente sobre las torres con otras ensambladas a nivel de suelo y elevadas después.

Uno de los episodios constructivos más complejos fue el izado de los segmentos centrales. Para ello se usó tecnología de elevación hidráulica sincronizada para colocar una sección central de unas 1.100 toneladas, dentro de un proceso de izado que se prolongó durante una semana. La decisión de montar partes de la estructura en tierra y elevarlas posteriormente permitió reducir riesgos y mejorar el control geométrico y de calidad, pero exigió una coordinación milimétrica entre gatos hidráulicos, puntos de anclaje, deformaciones temporales, tolerancias de montaje y conexión final con las torres portantes.

La ingeniería de servicios también tuvo que resolver problemas singulares. Una estructura de 300 metros suspendida entre edificios no puede tratarse como un corredor convencional. The Crystal necesita climatización, ventilación, protección contra incendios, evacuación, drenaje, abastecimiento, electricidad, control de humos, seguridad y mantenimiento en altura, todo ello atravesando juntas estructurales y sísmicas. Los pasos de instalaciones sobre las juntas de 500 milímetros se diseñaron sobre apoyos capaces de permitir movimientos en tres direcciones, una solución imprescindible para evitar que tuberías, conductos, bandejas o redes técnicas se conviertan en elementos rígidos no previstos durante un episodio de desplazamiento diferencial entre torres.

El mirador público, llamado Exploration Deck se sitúa a 250 metros de altura e incorpora una plataforma exterior en voladizo con suelo de vidrio, presentada como la más alta de su tipo en el oeste de China. El recorrido combina exposición temática, vistas sobre la confluencia de los ríos, jardines interiores y espacios de restauración. La operación transforma una infraestructura de conexión en un equipamiento urbano elevado, con capacidad para atraer visitantes y generar actividad económica sin depender únicamente de los usos residenciales, hoteleros u oficinistas del conjunto.

Microciudad vertical

El valor de Raffles City Chongqing no reside solo en su iconografía. El proyecto funciona como una microciudad vertical conectada al transporte urbano y a la red comercial del centro de Chongqing, con una escala que obliga a pensar el edificio no como un objeto aislado, sino como una pieza de infraestructura urbana que concentra vivienda, trabajo, ocio, movilidad y espacio público en altura. La implantación tiene además una fuerte carga simbólica. El diseño se inspira en la imagen de las velas y mástiles de las embarcaciones que históricamente llegaron a Chaotianmen, el enclave fluvial que impulsó el desarrollo comercial de Chongqing. Esa referencia formal se traduce en torres ligeramente curvas, una composición escalonada hacia el río y una pieza horizontal que actúa como coronación técnica y paisajística. En una ciudad conocida por sus desniveles, viaductos, monorraíles, pasarelas y superposiciones urbanas, Raffles City lleva esa lógica de estratos a la escala del rascacielos.

The Crystal confirma que la tendencia de la edificación en altura ya no consiste únicamente en construir más alto, sino en conectar volúmenes, crear niveles urbanos a distintas cotas y multiplicar la superficie útil en altura. Esa evolución exige resolver nuevos problemas de cargas gravitatorias, comportamiento dinámico, evacuación, mantenimiento, fachadas complejas, confort térmico, seguridad frente al fuego y compatibilidad entre edificios que se mueven de manera diferente. En Raffles City Chongqing, el puente no es un elemento auxiliar, sino una pieza estructural y funcional que redefine el conjunto.

El resultado es una obra que combina espectacularidad y dificultad técnica real. Sus cifras explican la atención internacional: ocho torres, una plataforma elevada de 300 metros, 10.000 metros cuadrados de usos en altura, 3.000 vidrios, 5.000 paneles de aluminio, segmentos de más de mil toneladas elevados mediante gatos hidráulicos y una estructura de acero de unas 12.000 toneladas.

Redacción

Redacción

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *