El viaducto del Guiniguada completa su rehabilitación con una solución estructural pionera en el mundo

El viaducto del Guiniguada completa su rehabilitación con una solución estructural pionera en el mundo

La impermeabilización de los dos tableros ejecutada durante agosto culmina una intervención iniciada tras descubrirse la rotura y corrosión de numerosos tendones de pretensado. La rehabilitación, que ha permitido recuperar la capacidad resistente del puente mediante un novedoso sistema de cables y un puntal metálico bajo el tablero, figura entre las tres finalistas de los premios internacionales IABSE en la categoría de mejor rehabilitación.

El viaducto del Guiniguada ha completado este mes de agosto la última gran actuación destinada a garantizar su conservación después de varios años de obras de emergencia y refuerzo estructural. Los trabajos han consistido en impermeabilizar por primera vez los dos tableros del puente desde su entrada en servicio, en 2003, con el propósito de impedir nuevas filtraciones de agua, precisamente el fenómeno que estuvo en el origen de la grave degradación descubierta en sus sistemas de pretensado.

La actuación ejecutada durante agosto ha comprendido más de 18.000 metros cuadrados de superficie. Para poder trabajar sobre los tableros fue necesario cerrar alternativamente las dos calzadas de la Circunvalación de Las Palmas de Gran Canaria, la GC-3, una infraestructura por la que circulan alrededor de 110.000 vehículos diarios. Los cierres comenzaron el 2 de agosto y la circulación quedó completamente restablecida el día 17, antes del calendario inicialmente previsto.

Los operarios retiraron el pavimento, examinaron el hormigón mediante georradar, corrigieron las irregularidades de la superficie y extendieron una lámina asfáltica de altas prestaciones. En total se utilizaron aproximadamente 2.500 bobinas, equivalentes a unas 120 toneladas de material, para crear una barrera continua frente a la entrada de agua. La intervención incluyó también la sustitución de juntas de dilatación, las pruebas de estanqueidad y la posterior reposición del firme.

Una de las rehabilitaciones estructurales más complejas en España

Esta fase, presupuestada en unos 2,2 millones de euros, forma parte de una actuación más amplia de reasfaltado de 11 kilómetros de la GC-3, adjudicada por 18,72 millones. Su importancia, sin embargo, va más allá de la renovación superficial de la carretera: la nueva impermeabilización constituye la protección necesaria para evitar que vuelva a reproducirse la patología que obligó a acometer una de las rehabilitaciones estructurales más complejas realizadas en España.

El problema fue detectado en 2022 durante las labores de inspección y mantenimiento. El viaducto está formado por dos estructuras gemelas de hormigón postesado, con tableros en sección cajón construidos mediante avance en voladizo. El tramo principal atraviesa el barranco con tres vanos de 78, 140 y 70 metros y se apoya sobre pilas que alcanzan los 100 metros de altura.

Las inspecciones revelaron la rotura de varios tendones exteriores y una corrosión significativa en los cables interiores de continuidad situados en la losa inferior del cajón. Los defectos en la inyección protectora de algunas vainas y la entrada de agua habían permitido que la humedad alcanzara el acero de alta resistencia. La degradación provocó una pérdida irreversible de parte del pretensado encargado de mantener comprimido el hormigón y contrarrestar los esfuerzos de flexión generados por el peso propio y el tráfico.

Nuevo sistema para recuperar la capacidad resistente

La situación llevó inicialmente a restringir el paso de vehículos pesados y posteriormente a declarar una obra de emergencia. La dificultad técnica residía en que no bastaba con reparar el hormigón visible. Los tendones interiores afectados estaban integrados en la estructura y su sustitución resultaba materialmente inviable, por lo que era necesario diseñar un nuevo sistema capaz de recuperar desde el exterior la capacidad resistente perdida.

El proyecto, concebido por el ingeniero José Antonio Llombart y ejecutado por Freyssinet bajo la dirección del Cabildo de Gran Canaria, combinó la sustitución de los 32 tendones exteriores existentes con la colocación de otros 20 cables adicionales de refuerzo. Cada tendón está compuesto por entre 25 y 27 cordones de acero de alta resistencia, lo que elevó a unos 140 kilómetros la longitud total de cable instalada. Los cordones fueron tensados individualmente hasta aproximadamente el 65% de su carga de rotura.

La solución más singular se aplicó en el tablero que presentaba los mayores daños. Los nuevos tendones discurren por el interior del cajón en los vanos laterales, atraviesan el tablero sobre las pilas principales y descienden hasta un puntal metálico instalado bajo el centro del vano de 140 metros. El conjunto funciona como una celosía de cables o sistema extradosado inferior: al tensarse, genera en el centro del vano una fuerza ascendente cercana a las 570 toneladas que compensa los esfuerzos que antes absorbía el pretensado interior deteriorado.

Nuevo puntal de acero

Para materializar este esquema fue necesario fabricar un puntal de acero de 9,45 metros de altura y 25 toneladas de peso, introducirlo por el interior del cajón e izarlo hasta su posición definitiva bajo el tablero. La combinación de este elemento con los nuevos tendones constituye una solución considerada pionera a escala internacional para reforzar un puente de hormigón ya construido. Además, la mayor parte de la rehabilitación pudo realizarse manteniendo el tráfico ligero y monitorizando permanentemente la respuesta de la estructura mediante sistemas de auscultación.

Las obras de emergencia desarrolladas entre 2023 y 2025 supusieron una inversión superior a 11 millones de euros y concluyeron con pruebas de carga para comprobar el comportamiento del viaducto. La intervención ha permitido recuperar su capacidad estructural y, según las estimaciones del Cabildo, prolongar su vida útil en aproximadamente un siglo. La impermeabilización realizada este agosto cierra ahora el ciclo al actuar directamente sobre la causa que facilitó la corrosión: la entrada de agua desde la plataforma.

La Asociación Internacional de Ingeniería de Puentes y Estructuras (IABSE) ha seleccionado la rehabilitación del Guiniguada como uno de los tres proyectos finalistas de sus premios de 2026 en la categoría de mejor rehabilitación. La obra grancanaria competirá con la renovación del puente Tomei Tamagawa, en Japón, y con la transformación del antiguo silo Kunstsilo, en Noruega. El fallo se dará a conocer en noviembre.

El reconocimiento de la IABSE, organización científico-técnica fundada en 1929 y presente en un centenar de países, destaca tanto la originalidad del sistema de refuerzo como su ejecución bajo fuertes restricciones geométricas y operativas. Una infraestructura que hace cuatro años obligó a adoptar medidas de emergencia por el deterioro de sus tendones se ha convertido así en un caso de referencia mundial sobre cómo la ingeniería puede recuperar un gran puente postesado sin demolerlo ni interrumpir completamente su servicio.

Redacción

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